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Soledad Álvarez La Paz, 4 nov (EFE)- Cincuenta y seis familias del Beni, en la Amazonía boliviana, han comprobado cómo se pueden afrontar los efectos del cambio climático con una técnica agrícola que las culturas prehispánicas ya usaban para aprovechar las inundaciones cíclicas de la zona: los "camellones".

Se trata de extensas plataformas agrícolas levantadas por la mano del hombre que, con una altura de entre 50 centímetros y dos metros, protegen de las inundaciones a los cultivos que se siembran en su superficie.

Estas elevaciones se rodean a su vez de una red de canales que en la época de inundación drena el agua y que en los ciclos secos la acumula para el riego, lo que permite además nutrir y enriquecer el suelo y configurar incluso un ecosistema propicio para actividades complementarias como la piscicultura o la creación de bancos de semillas.

Un grupo de familias pobres de las localidades benianas de Loma Suárez y Copacabana ha experimentado la eficacia del sistema participando en un proyecto de "camellones" financiado por Oxfam Internacional y dirigido por la fundación local Kenneth Lee.

"En un año y medio hemos demostrado la teoría: se puede producir en inundación y en sequía, hay capacidad de decidir qué producimos y qué necesita el mercado", explicó a Efe Óscar Saavedra, director de la Fundación Kenneth Lee, que debe su nombre a un geólogo norteamericano que dedicó su vida al estudio de la cultura hidráulica de la Amazonía boliviana.

Desde que se puso en marcha el proyecto, los "camelloneros" benianos han logrado el récord de tres cosechas de maíz, con rendimientos "excepcionales", y 120 toneladas de yuca, gracias a un método de agricultura intensiva y cien por cien ecológica con el que pueden cultivar también arroz, hortalizas o legumbres.

Y todo ello con una tecnología rescatada de los pueblos precolombinos que desarrollaron hace 3.000 años en la Amazonía continental una compleja cultura hidráulica a base de lomas artificiales, canales, diques y camellones para enfrentar los ciclos de inundaciones y sequías propios de la zona.

Aunque el agua ha sido una constante en la extensa región del Beni -un territorio de más de 213.000 kilómetros cuadrados en el noreste de Bolivia-, sus efectos son ahora especialmente devastadores debido al cambio climático y a fenómenos como "El Niño" y "La Niña".

Este departamento ha sufrido graves inundaciones en los tres últimos años, especialmente en 2008, cuando el agua afectó a casi el 75 por ciento del territorio regional y las pérdidas sumaron unos 220 millones de dólares, según datos de Oxfam Internacional.

"La diferencia es que ahora las inundaciones son imprevisibles (...) No sabemos exactamente cuándo va a llegar la inundación o cuándo va a haber sequía. En el pasado los tiempos eran más marcados. El desorden es más variable y menos predecible", explica Saavedra.

Ante este escenario, el director de la Fundacion Kenneth Lee reivindica la importancia de los "camellones" como solución sostenible y "sustentable", pero también por razones de rentabilidad: construir una hectárea de terreno cultivable con este método cuesta unos 20.000 dólares en zonas altamente inundables.

La inversión, dice Saavedra, se recupera en 18 meses con un sistema que enriquece el suelo, aumenta la biodiversidad, resuelve problemas de seguridad alimentaria, detiene la deforestación del bosque tropical y permite afrontar los efectos del cambio climático.

"Todo pasa por una estrategia de desarrollo. La Alcaldía de Trinidad (la capital del Beni) gasta medio millón de dólares anuales en desarrollo productivo, pero sigue con una agricultura convencional. Viene una sequía prolongada o una gran inundación y se acabó: cada dos o tres años hay que volver a empezar y por eso estamos en un círculo vicioso de pobreza", señaló Saavedra.

El proyecto que desarrollan Oxfam y la Fundación Kenneth en Beni pretende un "cambio cultural" entre los habitantes de la zona para fomentar su capacidad emprendedora y que puedan constituir pequeñas empresas alrededor del método productivo de los "camellones".

La idea de Oxfam es extender a unas 1.000 familias este proyecto que el director de la Fundación Kenneth Lee ve "definitivamente viable desde el punto de vista social, ecológico y económico" y exportable al entorno del Lago Titicaca, en el Altiplano, e incluso a zonas húmedas de los continentes asiático y africano.

 

Foto:  Camellones (Trinidad, Bolivia) Jane Beesley / Oxfam GB

En el marco de la V Reunión Ministerial sobre Agricultura y Vida Rural y la XV Junta Interamericana de Agricultura (JIA), que se desarrolló, en Montego Bay, Jamaica; el CAS realizó su IX Reunión Extraordinaria, se realizó el traspaso de la Presidencia pro tempore de Uruguay a Paraguay, siendo el nuevo presidente del Consejo el Dr. Enzo Cardozo, Ministro de Agricultura de Paraguay; cuyo mandato ejercerá por un año.

El Consejo Agropecuario del Sur (CAS) es un foro de discusión y debate conformado por los Ministros de Agricultura de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

Uno de los principales objetivos fijados por el nuevo Presidente en acuerdo junto el resto de los Ministros será la capacitación y especialización, especialmente de jóvenes profesionales en las distintas áreas temáticas, tanto a nivel intrarregional como externo.

EL foro ministerial realizó, la reunión extraordinaria en el marco de la semana de la agricultura que se desarrolla en Jamaica. En esta oportunidad se efectuó el traspaso de la presidencia, la cual en el periodo 2008-2009 fue ejercida por Uruguay, y pasará a ser Paraguay quien presida el organismo en el periodo 2009-2010.

El CAS se ha reunido en otras oportunidades durante la realización de la JIA, son estos los casos de las III y IV reuniones extraordinarias realizadas en Panamá en 2003 y Guayaquil en 2005, respectivamente. En la reunión de la JIA, en 2007 en la ciudad de Antigua Guatemala, se realizó la II reunión extraordinaria de los directores de la Red de Coordinación de Políticas Agropecuarias (REDPA) del CAS.

 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) realizará el lunes 2 de noviembre una Audiencia Especial en la que analizará los impactos de los megaproyectos de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) sobre los pueblos indígenas.

Esta medida fue adoptada debido a la solicitud hecha por la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI) e Indian Law Resource Center.

Una delegación integrada por representantes de Perú, Bolivia y Brasil, viajará a Washington DC (Estados Unidos), para presentar en la Audiencia de la CIDH los informes técnicos y jurídicos que sustentan la vulneración de los derechos de los pueblos indígenas amparados por el Convenio 169 de la OIT.

IIRSA nació en agosto del año 2000, por acuerdo de la Reunión de Presidentes de los Países Suramericanos con el objetivo de conectar la infraestructura suramericana para facilitar la extracción de los bienes naturales.

Comprende alrededor de 500 megaproyectos cuya ejecución impacta territorios indígenas y provoca severos daños al medio ambiente y la biodiversidad.

Además, implica la multiplicación geométrica de la deuda externa de los países de la región. Es financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA) y el Banco Nacional de Desarrollo del Brasil (BNDES).

La propuesta de la CAOI y demás organizaciones es la "reestructuración estratégica de la IIRSA sobre la base de la consulta y el consentimiento previo, libre e informado a los pueblos indígenas sobre cada uno de los megaproyectos de esta iniciativa".

En tanto se realice dicha consulta, la ejecución de los megaproyectos debe ser suspendida.

Además, la conducción de esta iniciativa no debe estar en manos de las instituciones financieras, sino de la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR), de acuerdo con sus postulados declarados de respeto al medio ambiente y a la pluriculturalidad de sus países integrantes.

Os números do Censo Agropecuário do IBGE mostram que está em curso uma  mudança no campo brasileiro e que não estamos condenados a um único modelo  de produção.

O Censo Agropecuário 2006, realizado pelo Instituto Brasileiro de  Geografia e Estatística (IBGE), jogou luz sobre o campo brasileiro  mostrando qual é o setor mais produtivo, que gera mais empregos e que  coloca alimentos mais saudáveis na mesa da população brasileira. Esse  setor é o da agricultura familiar.

Apesar de ocupar apenas um quarto da área cultivada, a agricultura  familiar responde por 38% do valor da produção (ou R$ 54,4 bilhões).

Mesmo cultivando uma área menor, a agricultura familiar é responsável por  garantir a segurança alimentar do País, gerando os principais produtos da  cesta básica consumida pelos brasileiros. A agricultura familiar emprega  quase 75% da mão de obra no campo e é responsável pela segurança alimentar  dos brasileiros, produzindo 70% do feijão, 87% da mandioca, 58% do leite e 46% do milho, entre produtos consumidos pela população. O Censo mostra  ainda que existem 4.367.902 estabelecimentos de agricultura familiar no  Brasil, que representam 84,4% do total, (5.175.489), mas ocupam apenas  24,3% (80,25 milhões de hectares) da área dos estabelecimentos  agropecuários brasileiros.

No período entre 1985 e 1995, o número de estabelecimentos até 10 hectares  caiu significativamente e a área cultivada por eles também. Já de 1995 a  2006, a área da agricultura familiar continuou praticamente a mesma, mas o  número de estabelecimentos aumentou, o que indica que esse processo não se  deu à custa da migração do campo para a cidade, como ocorria no passado.

Esses números mostram que está em curso uma mudança no campo brasileiro e  que não estamos condenados a um único modelo de produção. Desde os anos  70, as políticas públicas voltadas para a agricultura obedeceram a uma  concepção específica de modernização tecnológica. Através dela,  procurou-se aumentar a produtividade da força do trabalho empregada no  cultivo e na criação de animais mediante o uso de tecnologias que  substituíram trabalho humano pelo emprego intensivo de máquinas e insumos  químicos. De modo geral, essa concepção favoreceu o monocultivo em grandes extensões de terra, em sua maioria em poder de estabelecimentos de grande  porte.

A combinação de uma estrutura agrária concentrada, políticas agrícolas e  padrão tecnológico excludentes produziu o empobrecimento de milhares de  famílias de pequenos e médios agricultores, processo que, em muitos casos,  resultou na perda de suas propriedades, perda de biodiversidade e  contaminação de rios, alimentos e pessoas pelo uso intensivo de  agrotóxicos. O movimento dominante neste período foi a progresiva  expulsão de homens e mulheres do campo, que foram engrossar os bolsões de  pobreza nas periferias urbanas.

Nos últimos anos, no entanto, um conjunto de políticas públicas voltadas ao fortalecimento da Reforma Agrária e da Agricultura Familiar começou a  alterar significativamente esse cenário de empobrecimento do meio rural. O  Censo Agropecuário mostra que está em curso uma nova dinâmica social e  produtiva no campo brasileiro. Uma dinâmica onde pequenos e médios  produtores viraram sinônimo de qualidade de vida.

É importante destacar que esses resultados são fruto de uma longa jornada  de lutas sociais e de reconhecimento pelo Estado brasileiro da importancia  econômica e social e da legitimidade das demandas da agricultura familiar,  um conjunto plural formado pela pequena e média propriedade, assentamentos  de reforma agrária e as comunidades rurais tradicionais - extrativistas,  pescadores, ribeirinhos, quilombolas. Essa jornada foi impulsionada por  lutas sociais que integraram a agenda da redemocratização brasileira e que aos poucos foram inscrevendo no marco institucional as novas políticas  públicas de desenvolvimento rural.

Há uma agenda pós-crise colocada neste início do século XXI. Estamos  assistindo a uma confluência de crises econômica, energética e ambiental e  o fracasso de um modelo baseado nas teorias do Estado mínimo e da desregulamentação desenfreada. Esse cenário coloca a questão ambiental e a  segurança alimentar dos povos na ordem do dia. A vitalidade da agricultura  familiar brasileira mostra que outro modelo de desenvolvimento rural é  possível. Mais do que isso, é necessário. A realidade apontada pelo Censo  refuta aqueles que insistem em dizer que o único traço de modernidade no  setor rural é aquele expresso pelas grandes plantações mecanizadas  voltadas para a exportação. Ela mostra uma alternativa concreta que  combina crescimento econômico, luta contra a fome, a pobreza e a desigualdade social, produção de alimentos saudáveis, geração de  conhecimento, proteção ao meio ambiente e a incorporação de milhões de  brasileiros e brasileiras ao universo dos direitos, que é o universo da  cidadania.

  * Guilherme Cassel é engenheiro civil e ministro de Estado do  Desenvolvimento Agrário.

 Construyendo capacidad para mejorar la seguridad alimentaria y la vida rural en las Américas

Los Jefes de Delegación de 33 países miembros del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), que participan en la Quinta Reunión Ministerial en el marco de la Semana de la Agricultura y la Vida Rural de las Américas, firmaron este 29 de octubre en la ciudad de Montego Bay, el Acuerdo Ministerial Hemisférico Jamaica 2009.

El acuerdo busca construir capacidades para mejorar la seguridad alimentaria y la vida rural en el hemisferio.

Quinta Reunión Ministerial "Agricultura y Vida Rural en las Américas" en el contexto del Proceso Cumbres de las Américas Montego Bay, Jamaica 26-29 de octubre de 2009

PLAN AGRO 2003-2015 Acuerdo Ministerial Hemisférico Jamaica 2009 para la Agricultura y Vida Rural en las Américas

Nosotros, los Ministros y Secretarios de Agricultura o Jefes de Delegación, reunidos como la Quinta Reunión Ministerial "Agricultura y Vida Rural en las Américas", en la ciudad de Montego Bay, Jamaica y en el marco del proceso Cumbres de las Américas, en seguimiento del Acuerdo Ministerial Guatemala 2007 y de los mandatos relacionados con agricultura, seguridad alimentaria y vida rural de la Quinta Cumbre de las Américas (Puerto España, Trinidad y Tobago 2009), reafirmamos mediante el presente acuerdo nuestro compromiso con la implementación y la actualización del Plan AGRO 2003- 2015 para la Agricultura y la Vida Rural en las Américas.

Por ello, vistos los informes nacionales de avances y desafíos identificados en la implementación del Plan AGRO durante el proceso ministerial 2008-2009 y con base en el consenso alcanzado por los Delegados Ministeriales en la Reunión del GRICA 2009 (Grupo de Implementación y Coordinación de los Acuerdos sobre Agricultura y Vida Rural), adoptamos las acciones estratégicas de la Agenda Hemisférica para el bienio 2010-2011 y las medidas para la implementación y el seguimiento del Plan AGRO.

www.sudamericarural.org/files/acuerdo_ministerial_jamaica_2009.pdf