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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reafirmó el apoyo al Paraguay a través de una línea de crédito de hasta US$ 1.000 millones, para el periodo 2009-2013, orientado a brindar asistencia técnica y financiamiento en áreas de infraestructura como transporte, energía, agua y saneamiento, agricultura, biocombustible y también para paliar los efectos del cambio climático, según un reporte de prensa del Ministerio de Hacienda.
Autoridades del BID entregaron ayer al ministro de Hacienda, Dionisio Borda, la Estrategia de País 2009-2013 del banco con Paraguay, documento que contiene los acuerdos, entre las autoridades nacionales y el organismo, que sirven como guía del apoyo de la entidad multilateral a nuestro país, durante la administración del presidente Fernando Lugo.

Asimismo, el documento pone énfasis en el área social, la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Para el efecto, el organismo prevé poner a disposición de las necesidades del país un total de 1.000 millones de dólares, para los cinco años del Gobierno actual, a través de programas de préstamos y cooperación técnica no reembolsable del BID para las áreas prioritarias fijadas en la Estrategia.

Esta Estrategia está basada en el Plan Estratégico Económico y Social (2003-2013) y fue elaborada en permanente consulta con las autoridades y los técnicos del Ministerio de Hacienda, además de los estudios técnicos sectoriales realizados por el Banco. Por tanto, refleja el diálogo institucional del Gobierno y el mismo contiene las áreas prioritarias de proyectos y cooperaciones técnicas del sector público y también del sector privado. El documento reafirma el compromiso del BID con Paraguay para apoyar su proceso de desarrollo económico, orientado hacia las prioridades establecidas en el Plan Estratégico Económico y Social (PEES) del Gobierno.

El agro uruguayo ha vivido una revolución silenciosa en los últimos años, y eso se refleja en el encarecimiento de la tierra. No hace mucho tiempo, las quejas de los productores se concentraban en el endeudamiento y la necesidad de facilidades para superar esa carga y recibir nuevos créditos. Ahora, el problema es que el negocio creció mucho, que hay otros jugadores en el campo oriental, fundamentalmente extranjeros, y que el precio de la tierra es muy caro.

¿Muy caro o adecuado a los nuevos tiempos? En el campo dicen que hay razones para un aumento del valor de la tierra, pero que los precios se han sobredimensionado por la ganancia que hasta hace poco daban la soja o la leche, con precios internacionales que ya no están.

Esta semana, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) divulgó el resultado de relevamiento de ventas de campos durante 2009, presentado en una serie construida desde 2000.

En el último trimestre del año pasado, el precio promedio de la hectárea fue de 2626 dólares. En 2000, en el promedio anual, la hectárea se había pagado 965 dólares. No son iguales los dólares de ahora que los de una década atrás, pero más allá de vaivenes en el tipo de cambio, el aumento del precio de la tierra es notorio.

Operadores del mercado y productores sostienen que el incremento por encima de niveles lógicos ha desestimulado la concreción de compras. Pero algunos interesados en adquirir tierras advierten que no encuentran una oferta suficiente.

Lo cierto es que en toda la primera década del siglo se redujo la cantidad de transacciones y también la superficie total de campos vendidos, pero el precio siguió en alza.

Así, el precio promedio por hectárea pasó de US$ 1844 en 2008 a US$ 2329 el año pasado. Eso significa un incremento en dólares del 26,3%. Si cuenta sólo el período comprendido entre octubre y diciembre, el precio medio de las compraventas llegó a US$ 2625 por hectárea, lo que significa el promedio trimestral más alto entre 2000 y 2009.

Los departamentos con más superficie vendida fueron Paysandú, Rivera y Tacuarembó. Entre los tres departamentos, acumularon ventas por US$ 108 millones, un 25% del total de transacciones.

Colonia (departamento que está frente a Buenos Aires) y Rocha (zona este, limítrofe con Brasil) registraron los precios medios más altos: 5097 y 4016 dólares por hectárea, respectivamente. El 70% de las operaciones correspondió a superficies de entre 10 y 100 hectáreas, pero éstas significan sólo el 13% del área vendida.

Como contrapartida, de acuerdo con los referentes del mercado, los altos precios hacen caer las operaciones. Por eso, según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias, en 2009 el área vendida cayó por tercer año consecutivo, después de alcanzar un máximo en 2006. Así, en 2009 se hicieron un 37,% menos de operaciones de compraventa de campos que en 2008, y la superficie vendida fue un 52,8% inferior a la del año anterior.

 

Las experiencias con transgénicos en el país comenzaron hace unos diez años y en 2003 se comercializó la primera cosecha de ese tipo con el aval del Gobierno. Desde entonces, los cultivos genéticamente modificados se han expandido a una velocidad sorprendente.

El año pasado Brasil plantó 21,4 millones de hectáreas con cultivos genéticamente modificados, lo que corresponde al 16 por ciento de la producción mundial de transgénicos, según el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (Isaaa, por su sigla en inglés).

Con eso, Brasil se convirtió en el segundo país mayor cultivador de transgénicos en el mundo, por delante de Argentina, que tiene 21,3 millones de hectáreas. La clasificación la lidera Estados Unidos, con 64 millones de hectáreas.

Los índices del Isaaa indican que el 71% de la soja plantada en Brasil ya es transgénica, así como el 31% del maíz y el 16% del algodón, números que deben crecer en los próximos años, según dijeron a Efe especialistas del sector participantes en una feria agrícola en la ciudad de Não-Me-Toque, en el estado de Río Grande do Sul.

"La tendencia es que en poco tiempo toda la soja, el maíz y el algodón brasileños sean genéticamente modificados. También optaremos por el trigo transgénico cuando se apruebe su producción, a menos que el consumidor final exija lo contrario", afirma Gelson Melo de Lima, gerente de producción de la cooperativa agropecuaria Cotrijal, organizadora de la feria.

Según los agricultores, la falta de subsidios del Gobierno para el sector agrícola influyó en la rápida adopción de los cultivos genéticamente modificados desde su aprobación.

"Estados Unidos y Europa tienen buena parte de la producción subsidiada, lo que les permite cobrar más barato. Aquí no tenemos eso. Los productores incorporaron las nuevas tecnologías de forma acelerada porque vieron la oportunidad de bajar los costes y ganar más fuerza en el mercado", agrega Melo de Lima.

Según los expertos, los transgénicos son cada vez más aceptados en Brasil y hay estudios que comprueban la fiabilidad y seguridad de los alimentos genéticamente modificados.

El productor rural Ivo Urbano Richter argumenta que el uso de la biotecnología también ayuda a preservar el medio ambiente porque al usar semillas resistentes a larvas e insectos se reduce la necesidad de recurrir a venenos y otros productos químicos en las plantaciones.

"Con eso se contribuye a la recuperación de la biodiversidad de las zonas rurales y además se economiza agua y energía", afirma.

Por su parte, Marcelo Gravina, especialista del núcleo de biología molecular vegetal de la Universidad Federal de Río Grande do Sul, considera que la biotecnología también tiene ventajas para la salud.

"Brasil tiene hoy muchos problemas con alimentos contaminados por hongos, que entran cuando los insectos atacan las plantaciones", señala.

Gravina agrega que, "al cultivar maíz que reduzca la amenaza de los insectos, también se reduce la contaminación y la probabilidad de enfermedades en humanos".

Según este experto, los agricultores europeos son más reticentes que los americanos o los asiáticos a los cultivos transgénicos porque buena parte de su producción agrícola está subvencionada por los Gobiernos y porque tienen poca área disponible para cultivos.

Distintos especialistas participantes en la feria señalaron a Brasil como un país de vanguardia, junto a Estados Unidos, en cuanto a la investigación y aplicación de sistemas biotecnológicos.

"El cultivo de transgénicos crece en torno a ocho por ciento al año en el mundo y Brasil es uno de los países que tiene tasas superiores a esa", anota Gravina.

Como parte de esos avances, citó el desarrollo de la semilla de soja brasileña genéticamente modificada, cuya producción fue aprobada el año pasado y que en el futuro próximo desplazará de los campos a la usada actualmente, que es comprada a multinacionales de Estados Unidos.

 

La quinua fue declarada como producto estratégico para "la seguridad y soberanía alimentaria" regional por un congreso mundial que sobre ese cereal originario de los Andes, que se realiza en Bolivia con la presencia de un centenar científicos, productores y comercializadores de 12 países.

El congreso se celebra en Oruro, a 220 kilómetros al sur de La Paz, con la ponencia de 160 trabajos de investigación científica.

Estos trabajos valorizan la importancia del cereal y proponen aumentar su consumo y la producción del cereal, conocido por su alto valor nutricional.

Según la Organización Mundial de la Salud, la quinua tiene 50 por ciento más de proteína que otros granos y es tan completa como la de la leche.

Los especialistas afirman que la quinua es rica en hierro, potasio, riboflavina, en vitaminas del complejo B, magnesio, zinc y cobre.

En el congreso que concluirá el viernes participan representantes de Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Perú, Alemania, Dinamarca, Francia, Pakistán, Polonia y España.

"Este congreso muestra que la América andina hizo una enorme contribución a la cultura y alimentación del planeta. De aquí salieron el maíz, las papas, los frijoles y ahora estos granos como la quinua, el amaranto y el tarwin", destacó el investigador ecuatoriano Miguel Peralta.

Un estudio de la Universidad de Arizona con Carbono 14 de granos de quinua encontrados en una vasija junto a una tumba aymara en el Altiplano andino, reveló que tienen una antigüedad de entre 1310 y 1450 años antes de Cristo.

La quinua se produce también en países vecinos, pero "no hay otro lugar en el mundo donde pueda dar la quinua real. En Bolivia intentamos producirla en La Paz, pero en la segunda cosecha pierde cualidades", según el agrónomo Aquilino Copa.

La quinua real tiene certificado de denominación de origen desde el 2009 y el gobierno tramita homologar esa variedad en la Comunidad Andina de Naciones y en la Unión Europea.

"Hay que promocionar a Bolivia como único productor de la quinua real", explicó Martin López, director de Promueve Bolivia.

José Lobo Gómez, de la Universidad Nacional de Catamarca, dijo que "Argentina está comenzando a dar sus primeros pasos" por lo que busca cooperación con institutos bolivianos de investigación para desarrollar los cultivos en su región.
"Bolivia es un referente para nosotros, interesante e importante, que busca recatar y consolidar estos productos milenarios", declaró Vicente Chauvín Hidalgo, presidente de la empresa ecuatoriana de alimentos fortificados Fortesan.

Pero Bolivia consume sólo el 10 por ciento de su producción y exporta el resto porque según la ministra de desarrollo rural, Nemesia Achacollo, "cambiamos nuestra alimentación por comida chatarra.

En lugar de quinua consumimos fideo, en lugar de  productos naturales preferimos Coca Cola". 

La funcionaria pidió en el congreso que se analice también el problema del consumo y que se busque mecanismos para destinar parte de la producción a sectores de salud y educación.

 

En el marco de la visita oficial a nuestro país, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la República de Argentina, Julián Domínguez, se reunió con su homólogo de Ecuador,  Ramón Espinel,   para establecer estrategias de cooperación en materia agrícola, ganadera, pesquera, acuícola, forestal y agroindustrial, en forma beneficiosa para los dos países.

La delegación argentina estuvo conformada por: los presidentes del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, Jorge Néstor Amaya, y del Instituto Nacional de Agricultura Tecnológica (INTA), Carlos Horacio Casamiquela; la Secretaria de Desarrollo  Rural y Agricultura Familiar, Carla Campos; el  Coordinador de Temas Agrícolas, Carlos Alberto Cheppi; el ministro de la Embajada de la República Argentina, Horacio Martín Doval, y la directora General de Cooperación Internacional, del Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Julia Levi.

El ministro Espinel al congratularse por la visita de altos funcionarios aregentinos dijo que es una oportunidad especial para reafirmar las relaciones que existe entre las dos naciones. En materia agrícola añadió "Argentina tiene una amplia experiencia en "agricultura familiar" y en "manejo de granos", que constituyen ejes fundamentales para nuestra visión de Soberanía Alimentaria, por ello hoy estamos trabajando sobre la base de un modelo y tecnología argentino", agregó.

 El Secretario de Estado ecuatoriano estuvo en compañía del asesor ministerial, Félix Santos; la subsecretaria de Fomento Agrícola, María Isabel Jiménez, y la directora de Cooperación Internacional, Irene Schuldt.

Espinel al referirse al proyecto de "Plantas de Almacenamiento" explicó que se trabaja en dos fases: centros de acopio, que se encuentran en las regiones de producción, que facilitan a los pequeños productores el acopio de sus cosechas; y la otra, de almacenamiento. Al momento se almacenan 120 mil toneladas y se espera llegar a un millón de toneladas, anunció.

Por su parte, el ministro argentino señaló que es de vital interés para su Gobierno avanzar en una cooperación de complementariedad, en la que se fusionen la experiencia y el avance tecnológico, para lograr un intercambio, cooperación y asistencia recíproca, que permita concretar una estrategia común para llegar a una década, en donde nuestros países jugarán un rol trascendental en materia de Soberanía Alimentaria

Ratificó que la cooperación versará en varios temas, entre los principales: fiebre aftosa, semillas, agricultura familiar,  transferencia tecnológica y centros de acopio. Por ello, recordó que uno de los compromisos del encuentro y considerando el contexto de la crisis financiera global, de alto impacto en la situación de la producción y distribución de alimentos, afecta de manera significativa en el medio rural y en las poblaciones menos favorecidas, por lo que se plantea  respuestas inmediatas y de largo plazo.

Así también el documento contempla el importante papel que tienen estos sectores  para acrecentar el desarrollo económico y lograr la seguridad alimentaria, sobre la base de los principios de igualdad, solidaridad y complementariedad que se fortalecen a través de la cooperación técnica, transferencia de tecnología y de conocimientos, contribuyendo a alcanzar la independencia económica y la integración sudamericana. /Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca