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La Comunidad Andina está ejecutando, con el apoyo de la Unión Europea, cuatro proyectos en las fronteras orientados a mejorar la calidad ambiental y salud de sus habitantes y tres proyectos en poblaciones indígenas dirigidos a promover el desarrollo rural y la nutrición, así como la educación.

Los siete proyectos, más el diseño de una estrategia regional de cohesión, se desarrollan en el marco del Proyecto de Cooperación CAN-UE Cohesión Económica y Social (CESCAN) que impulsan la CAN y la UE, con una inversión superior a los 9 millones de dólares.

El CESCAN fue presentado anoche en Lima, en una ceremonia que contó con la participación del Secretario General de la Comunidad Andina a.i., Adalid Contreras, del Representante de la Delegación de la Unión Europea en el Perú, Víctor Velarde, y el Representante del Ministerio peruano de la Mujer y Desarrollo Social, Andrés Escudero.

Adalid Contreras manifestó que el Proyecto de Cohesión es muy importante para la Comunidad Andina porque ofrece a los países andinos la oportunidad de trabajar conjuntamente en la generación de políticas y una estrategia regional de cohesión económica y social con el apoyo de un grupo de expertos reunidos en el denominado "Centro Andino de Excelencia para la Cohesión Económica y Social" (CAECES).

Explicó que el desarrollo del proyecto permitirá intervenciones en zonas de frontera y en zonas rurales y urbanas en beneficio de poblaciones de menores recursos, a través de proyectos transfronterizos y transnacionales.

Por su parte Víctor Velarde manifestó que la cohesión es prioritaria en la relación CAN-UE y será el centro de debate en la próxima Cumbre ALC-UE que se desarrollará en Madrid. Subrayó que el objetivo es prevenir y erradicar la pobreza.

El proyecto CESCAN, iniciado en abril de 2009, ya ha avanzado en la implementación de los proyectos transfronterizos de Manejo Integral de los Residuos Sólidos Tulcán e Ipiales (Colombia-Ecuador) y Red Binacional de Salud Zumba - San Ignacio (Perú-Ecuador), así como en los proyectos de desarrollo rural territorial y de mejoramiento de la nutrición en poblaciones indígenas. 

Jefes de Estado y de gobierno de América Latina y el Caribe viajarán a Madrid la próxima semana para la VI cumbre eurolatinoamericana, destinada a rescatar históricas y millonarias negociaciones comerciales, con un trasfondo de crisis económica y temas sensibles para ambos bloques.

La gran novedad en esta cumbre de 60 países que comienza el lunes se espera que sea la decisión de los gobernantes de reanudar la negociaciones, paralizadas en 2004, entre los 27 de la Unión Europea (UE) y el Mercosur, el mayor mercado latinoamericano con 270 millones de habitantes e integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Venezuela en proceso de adhesión.

Los negociadores pretenden un acuerdo "de conclusión rápida y ambiciosa", declaró a la AFP el consejero de Comercio de la UE en Brasil, Fabian Delcros. El alto funcionario aseguró que ambas partes han dado señales claras de que flexibilizarán las posiciones, que encallaron en el reclamo latinoamericano de más acceso a Europa para su agricultura, y el europeo de servicios e industria.

Perú y Colombia firmarán un acuerdo comercial con la UE.

En una América Latina dividida en bloques, a su vez inmersos en múltiples diferencias, la Comunidad Andina no consiguió la adhesión de Ecuador y Bolivia, favorables a un integracionismo menos económico.

El otro histórico impasse que puede resolverse en Madrid es la firma del acuerdo UE-Centroamérica, cuyas negociaciones continuaban hasta último minuto.

Las intenciones negociadoras coinciden con un momento de grave crisis en la zona del euro y de recuperación en Latinoamérica.

Para el embajador español en Brasilia, Carlos Alonso Zaldívar, Europa reconoce que "impulsar el comercio y consolidar la inversión" son herramientas para salir de la crisis, y las inversiones de los europeos en el Mercosur superan a las que tienen en China, Rusia e India juntos.

"Son dos regiones que intentan aproximarse, pero que viven profundas crisis en sus bloques: Europa por la crisis económica que amenaza contagiar a sus estados y afectar su integración, y los latinoamericanos, especialmente el Mercosur, están paralizados, con gran retroceso en su funcionamiento", dijo a la AFP Marcelo Coutinho, de la Universidad Federal de Rio de Janeiro.

Francia y otros ocho países europeos se oponen a la negociación con el Mercosur por temor al impacto sobre su agricultura. Según Coutinho, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, en su último año de mandato y empeñado en cerrar ese acuerdo, intentará convencer a Francia para levantar el veto, recordando las millonarias compras brasileñas de submarinos, helicópteros y posiblemente cazas franceses.

Antes de la cumbre ya han habido desentendimientos: Brasil, Venezuela, Ecuador y otros países sudamericanos amenazaron con boicotearla si asistía el presidente hondureño, Porfirio Lobo, no reconocido por muchos gobiernos de la región por haber sido elegido tras el golpe de estado de junio pasado. Lobo, finalmente, solo participará de una reunión entre europeos y centroamericanos, y el sensible tema "no será tratado en la cumbre", asegura Zaldívar.

Cuba, que aglutina incondicionales apoyos latinoamericanos, también llega bajo tensiones por las críticas europeas a su situación de derechos humanos y la persistencia de la política europea de 1996, que España pretendía cambiar ahora, que condiciona la cooperación a avances democráticos.

Europa y América Latina y el Caribe parecieron desinflar el interés mutuo en los últimos años. Aún así, la UE, un mercado integrado de 495 millones de habitantes, es el mayor inversor y el segundo socio comercial en Latinoamérica, región convertida en un polo de inversión y comercio.

Pero Asia gana espacio de ambos lados y, según la CEPAL, China desplazará a Europa como segundo mercado en Latinoamérica la próxima década.

En diez años de cumbres eurolatinoamericanas, se sellaron acuerdos de asociación con Chile, México y el Caribe, y dos asociaciones estratégicas (relación política al más alto nivel) con México y Brasil.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inauguró este lunes el Diálogo Brasil-Africa sobre Seguridad Alimentaria, Combate al Hambre y Desarrollo Rural, encuentro de tres días que se realiza en el Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería, en Brasilia.

El foro cuenta con la presencia de los ministros de Agricultura y Desarrollo Rural africanos y de representantes de organizaciones internacionales como la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), el Programa Mundial de Alimentos, el Banco Mundial (BM) y el Banco Africano para el Desarrollo.

Por el lado de Brasil participan, además del presidente Lula, el canciller brasileño Celso Amorim y los ministros de Desarrollo Social y Combate al Hambre, Marcia Carvalho Lopes, de Agricultura, Wagner Rossi, de Desarrollo Agrario, Guilherme Cassel, y de Pesca y Acuicultura, Altemir Gregolin.

En el discurso de apertura, el mandatario brasileño destacó que su gobierno consiguió hacer "milagros", como el surgimiento de una nueva clase media con las políticas sociales.

"Fue la capacidad de consumo de los pobres lo que permitió a la economía brasileña resistir la crisis de los países ricos. Las clases (sociales) "D" y "E" (las de menores ingresos) del norte y el noreste consumieron más que la "A" y "B" de las regiones del sur y sureste", indicó.

Da Silva afirmó que en Brasil los políticos siempre prometieron cambiar la vida de los pobres, "pero luego nada ocurría".

El presidente brasileño demandó que los países ricos mantengan su ayuda a las naciones africanas y pidió que su sucesor, que será definido en las elecciones generales de octubre próximo y asumirá en enero de 2011, siga las actuales relaciones con el continente.

El director general de la FAO, Jacques Diouf, elogió por su parte el programa brasileño "Hambre Cero", que según él redujo 28 por ciento el hambre en el país entre 2004 y 2006.

Propuso también que esta estrategia sea exportada a países africanos con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la calidad de vida a sus habitantes, con acciones financiadas por esa organización.

"La intención de ejecutar versiones del Hambre Cero es importante para el desarrollo y (para) llevar adelante la experiencia y la tecnología de ese programa para avanzar en los proyectos de seguridad alimentaria", señaló.

El encuentro en Brasilia discutirá formas de promover la agricultura, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural como parte de la denominada cooperación sur-sur (América del Sur y Africa del Sur).

Africa recibe en la actualidad cerca de 60 por ciento de los recursos de la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC) destinados a la ayuda internacional, con 50 proyectos en el área de seguridad alimentaria en 18 países africanos.

La XVIII reunión del Consejo Agropecuario del Sur, dio comienzo está tarde con las palabras de bienvenida de los ministros de Agricultura de Argentina, Julián Domínguez y de Paraguay, Enzo Cardozo, presidente pro tempore del foro ministerial. En el encuentro participan, sus iguales; por Chile, José Antonio Galilea; por Uruguay, Tabaré Aguerre y por Brasil, el viceministro; José Gerardo Fontelles.
Finalizó, esta tarde, la XVIII Reunión del CAS, en Buenos Aires. Los acuerdos comprenden, entre otros, un Proyecto de Cooperación en materia de Sanidad Animal Regional, así como lineamientos estratégicos para el organismo, también hay una declaración de solidaridad hacia Chile de los países miembros del CAS.