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Qué pasa

Entrevista a Ruth Buendía, Dirigente indígena de la Comunidad Nativa Cutivireni. Ganadora del premio Fundación Goldman.
Adriana Mayo R.
 
La COP20 no solo ha recibido a las delegaciones de los 195 países miembros, en los días de negociaciones, también permite que se escuchen las opiniones de las poblaciones indígenas amazónicas. Buendía cuenta cómo los afecta este fenómeno.

Ayer miércoles 3, inició en Bogotá el Seminario 20 años de la Ley 160 de 1994. Análisis y perspectivas, evento organizado por: Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC), Coordinador Nacional Agrario (CNA), Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Externado,Observatorio de Territorios Étnicos y Campesinos de la Universidad Javeriana, FIAN-Colombia y CINEP/PPP, en el marco de la Estrategia Colaborativa en Colombia por la garantía de los Derechos a la Tierra y al Territorio que realiza en la Universidad Externado de Colombia, Bogotá del  3 al 5 de diciembre.

La ley 160 de 1994 reformó el Sistema Nacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural Campesino. Su orientación estaba determinada sobre el supuesto de que la reforma agraria orientada por el Estado había sido ineficiente en la realización de sus objetivos y que el mercado de tierras resultaría suficiente para alcanzar los propósitos de redistribución de la tierra.

La premisa básica de este modelo es que los campesinos deben ingresar al mercado de tierras mediante subsidios otorgados por el Estado que les permitan participar como compradores.

Esta figura implicó que la redistribución de las tierras pasara de estar controlada por el Estado, a una distribución por la vía del mercado.

Si bien se entiende la COP20 como un compromiso de las naciones por reducir la huella de carbono en el planeta, esta idea -en muchos casos- no es digerible para el ciudadano común.

Y es que el compromiso con el planeta no solo depende de los países o de las grandes industrias, sino también de todos nosotros.

Por ejemplo, con cerrar bien el caño después de lavarnos las manos o desenchufar el cargador del celular cuando no lo utilizamos, ya estamos ayudando a frenar los efectos del cambio climático.

Pero si hablamos del gobierno central, existen proyectos a largo plazo que ayudarían a mejorar la eficiencia energética. Sin embargo, especialistas en políticas medioambientales reconocen que hay temas pendientes por resolver.

Las acciones de incidencia son una valiosa herramienta de la ciudadanía para conseguir cambios en las instituciones oficiales de gestión de la tierra y el territorio.
 
Por lo general, las acciones de incidencia con mayor notoriedad comprometen la adopción, reforma o aplicación de normas y políticas públicas, pero junto a estas iniciativas existen otros esfuerzos para mejorar las condiciones de vida o las posibilidades de desarrollo de sectores específicos de la población de un país. Tanto las iniciativas de incidencia con alcance general como las que persiguen fines particulares, son igualmente laboriosas porque en el núcleo de la acción existe un problema de relaciones de poder.
 
En las zonas rurales de América Latina las relaciones de poder tienen un matiz especial porque allí se expresan con mayor nitidez los factores estructurales que intervienen en la desigual distribución de las oportunidades, los recursos y la riqueza de un país. Incluso en países donde se aplicaron reformas agrarias radicales como Bolivia, Chile y Perú o donde existen movimientos campesinos importantes, perdura una estructura bipolar de tenencia de la tierra: por un lado, un número relativamente pequeño de inversionistas y capitalistas controlan grandes extensiones de territorios o las tierras más ricas; y por otro lado, un inmenso número de indígenas, campesinos o agricultores empobrecidos controlan minifundios o territorios con barreras de todo tipo (económicas, geográficas, culturales, etc.), forzados con frecuencia a servir a establecer relaciones de subordinación para subsistir.

No dia 3 de dezembro militantes contra o uso de agrotóxico por todo o mundo irão tomar as ruas no Dia Internacional do Não Uso dos Agrotóxicos, organizado no Brasil pela Campanha Permanente contra os Agrotóxicos e pela Vida. A campanha é uma articulação permanente entre diversos movimentos sociais, sindicais e setores de toda a sociedade civil contra o uso dos agrotóxicos.

A campanha existe há quatro anos, e começou motivada pela mobilização contra os impactos dos agrotóxicos à saúde pública, que atingem diversos territórios e envolvem diferentes grupos populacionais, como trabalhadores rurais, moradores do entorno de fazendas, além de toda a população brasileira, que de um modo ou outro acaba consumindo alimentos contaminados. A posição que o Brasil ocupa desde 2008, como maior consumidor de agrotóxicos do mundo faz com que a mobilização seja ainda mais pertinente.

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