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La fuerte alza en el precio de los alimentos está preocupando a los brasileños. En el Día Mundial de la Alimentación, celebrado el día 16, la Vía Campesina y otros movimientos de la sociedad civil hicieron un acto por la soberanía alimentaria. Los movimientos se reunieron en la ciudad de San Pablo y organizaron una paseata. De acuerdo con ellos, mientras el salario mínimo tuvo un aumento de 9%, el precio del frijol tuvo aumento de 300%.

El integrante de la Asamblea Popular, André de Oliveira Cardoso, resalta que el costo elevado de comidas y bebidas está relacionado con el modo adoptado para la producción de alimentos:

"La realidad prueba que no hay una soberanía alimentaria, porque el incentivo a la pequeña agricultura, a la producción local y regional nunca fue colocada como prioridad por el gobierno. El agronegocio va adelante, el subsidio para invertir en esas acciones de producción en gran escala para mandar para afuera, como el etanol y la caña de azúcar."

Según el integrante de la coordinación estadual del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en San Pablo João Campos, tanto el trabajador rural como el trabajador de la ciudad sufren con el problema:

"En un análisis superficial, a usted le puede parecer que el productor rural podría conmemorar con el alza del precio de los alimentos. Pero, si se considera el dominio de las transnacionales, el pequeño productor es tan perjudicado como el trabajador de la ciudad."

Es la primera vez en cuatro años que el costo de comidas y bebidas tiene variación arriba del índice de inflación, según un estudio de la LCA Consultores. En doce meses, hasta agosto, los alimentos aumentaron más de 9%. El número corresponde a más del doble de la inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) en ese período, que fue de poco más de 4%.

De San Pablo, Brasil, de la Radioagencia NP, Silvia Adoue.

www.radioagencianp.com.br/index.php?option=com_content&task=view&id=5718&Itemid=39

Por:  Nestor Restivo
La caída de valores afecta también a los de materias primas, que estos años fueron ámbitos tanto de transacción de operaciones reales (pedidos de embarques y precios según la oferta y demanda) como especulativas, con inversores que buscan renta pero son ajenos al negocio en sí. Pasa con la soja, cereales, metales o petróleo, el sector más dinámico de los "precios futuros" y la especulación. En Latinoamérica, así como la baja de la soja y otros productos rurales golpea al Mercosur y la de minerales a Chile o Perú (el cobre se derrumbó ayer 9%), la del petróleo preocupa a países como Venezuela y Ecuador. Ayer el WTI que cotiza en Nueva York cerró a US$ 88, 5% menos que el viernes y 20% de pérdida en una semana.

Venezuela es el más dependiente del petróleo en Sudamérica. Le fondea más de 40% del presupuesto y obtiene casi 80% de las divisas de exportación. Si bien el presupuesto actual, por precaución, se estimó con un barril a US$ 35 a 50, por las necesidades de gasto social del gobierno de Hugo Chávez, el desdoblamiento del mercado cambiario y la inflación que sufre hoy el país, un precio a la baja complicará las cosas. Venezuela hace una gran apuesta a la Faja del Orinoco, donde habría más reservas que en el hasta ahora mayor reservorio, Arabia Saudita, aunque con un crudo con azufre, más barato y de más costo. Pero el negocio es diferente con un barril a 50 o con otro de 100 ó 140.

En Ecuador el petróleo supone 1 de las 4 fuentes de ingresos más grandes del Estado, además del banano, el camarón y las remesas de emigrados. Todas esos suministros están amenazados hoy, por baja de precios o porque si hay recesión en EE.UU. y Europa habrá menos giros de los millones de ecuatorianos que emigraron estos años por las crisis del país. Para Ecuador, el sector exportador y las remesas son clave asimismo para sostener la dolarización, que el gobierno de Rafael Correa quisiera dejar atrás pero en un marco de mayor institucionalidad que se buscará desde 2009, con nuevas elecciones y una flamante Constitución.

La especulación con el petróleo en los mercados mundiales, así como la mayor demanda de China e India, que juntos suponen un tercio de la población mundial, empujó los precios del barril hasta US$ 147 en julio, más de 100% de suba en un año. Pero con esta crisis volvieron a caer y aunque aún está 13% más arriba que hace un año según el index de The Economist, hay preocupación en los países exportadores. El viernes, algunos pronósticos mentaron un barril a US$ 50 si hay recesión global. Ayer nadie se animaba a tanto, pero desde Bache Commodities de Londres, Chirst Bellew, dijo a la agencia Bloomberg: "Un mayor empujón hasta US$ 85 parece muy probable dadas estas condiciones febriles".

La especulación con el petróleo es gigante. En uno de sus dos grandes mercados, Londres, los papers barrels pueden llegar en un día a operar con 100 millones de barriles. Está claro que si, en promedio, el mundo consume 80 millones de barriles diarios, aquello es en gran parte timba. Y en Nueva York, el otro gran mercado (Singapur y el nuevo de Teherán, que intenta restar poder a los hegemónicos, no tienen aún un rol relevante), los operadores llamados "no comerciales" pueden llegar a tener hasta 80 mil contratos semanales, cada uno por mil barriles, cuentan los alemanes T. Steifer y K.Werner en "El libro negro del petróleo" (Capital Intelectual, 2008).

 

www.clarin.com/diario/2008/10/07/elpais/p-01776036.htm

La nueva Constitución del país, aprobada en referéndum el pasado domingo 28 de septiembre -con el 63,93% (4.722.073) de los votos- y vigente desde este lunes 20 de octubre, cuando apareció publicada en el Registro Oficial, introduce un notable avance en materia de nutrición para el país.

El Capítulo Tercero del Título VI (Régimen de Desarrollo) incorpora el concepto de 'Soberanía Alimentaria', propuesta que constituye la garantía que el Estado ofrece a sus habitantes de producir sus propios recursos alimentarios, así como del reconocimiento de la soberanía alimentaria como el derecho a una alimentación sana, ecológica, culturalmente apropiada y diversa.

De acuerdo a la nueva visión estatal, la soberanía alimentaria subsume a la seguridad alimentaria ya que no solo implica el derecho de las personas y los pueblos a definir políticas de producción, distribución y consumo de alimentos, sino que también contempla el derecho de las personas al acceso a una alimentación segura y nutritiva.

Se estima que el 16% de los hogares ecuatorianos no tienen comida suficiente, mientras que el 28% tienen dificultades para pagar sus gastos de alimentación. En los pueblos indígenas los efectos de la inequidad y la pobreza se incrementan al 23 y 36%.

www.elnuevoempresario.com/noticia_3378_derechos-que-garantiza-la-nueva-constitucion-del-ecuador-a-la-ninez-ecuatoriana-en-materia-de-alimentacion.php

La organización destaca en la nueva edición de El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación, publicado a comienzos de octubre, que no se conoce si su uso beneficia al medioambiente.

Así, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) echó un balde de agua fría a quienes defienden esos combustibles obtenidos de la agricultura como una alternativa barata y limpia frente a los derivados del petróleo.

Por esos motivos, el director de la FAO, Jacques Diouf, pidió que se revisen las políticas sobre el tema, salvo en el caso de Brasil, pionero en esta fuente de energía.

Desde hace 30 años este país usa masivamente etanol, obtenido de la caña azucarera para mover su flota de vehículos comerciales, mientras que la agroenergía cuenta con una industria de alto peso.

Por ejemplo, este año Brasil producirá 25.500 millones de litros de etanol, de los cuales exportará 4.200 millones y se prevé un aumento del 150 por ciento en la demanda interna en unos ocho años.

Tanto el Gobierno como los empresarios niegan que el uso masivo de caña influya en los precios de los alimentos, mientras que prevé expandir su producción con inversiones por unos 24.000 millones de dólares.

Una de las estrategias de Brasil es fomentar un mercado internacional para que el etanol sea comercializado como una materia prima y para eso busca acuerdos con países con disponibilidad de tierras, agua y mercados.

Sin embargo, para Diouf no hay lugar a dudas de que los biocombustibles generados a partir de las cosechas de cereales "han contribuido a la reciente fuerte subida de los precios de los alimentos", que ha hecho aumentar el número de hambrientos en el mundo de 848 millones a 923 millones de personas.

México fue uno de los países más golpeados por la crisis de los alimentos cuando los Estados Unidos comenzaron a usar su maíz para producir etanol, lo que encareció desde los precios de las tortillas, alimento básico de millones de mexicanos y centroamericanos, hasta los de la carne y los huevos.

Tal vez por eso, en ese país la producción es incipiente y el Gobierno prohibió el uso de cualquier tipo de grano de consumo humano o animal para producirlos.

Hasta las pequeñas economías de Centroamérica tienen interés en el tema. Para satisfacer sus necesidades de tecnología, la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), montará dos plantas de producción en Honduras y Guatemala; una de estas comenzó a operar en El Salvador en septiembre pasado. Estos proyectos hacen parte del Proyecto Mesoamericano de Biocombustibles, que es parte del Plan
Puebla Panamá.

Costa Rica, por su parte, comenzó este año un programa del que espera que en 2009 comenzará a utilizarse etanol y biodiésel en los automóviles.

Los otros de Suramérica

Colombia, el segundo productor de biocombustibles de Latinoamérica, con unos 365 millones de litros anuales de etanol de caña y 73 millones de litros de biodiésel, es el más entusiasta en la producción.

En el país funciona una refinería de biodiésel y seis de etanol de caña y lleva a cabo varios proyectos de producción de alcohol a partir de remolacha y yuca.

Por su parte, Perú le ha apostado a la producción, pese a que le faltan campos para cultivar 200.000 hectáreas de canola, materia prima del biodiésel, o las cerca de 100.000 hectáreas necesarias para atender la demanda local de etanol.

En Argentina, que exportó el año pasado 319.093 toneladas de biodiésel, en su mayor parte al mercado estadounidense, la Secretaría de Agricultura tiene un programa que estudia el cultivo con fines energéticos de la jatropha y el cocotero en áreas que no
 compitan con el área agrícola.
El país produce otras oleaginosas que destina al biodiésel como la colza y el cártamo.


LOS PAÍSES QUE VAN EN CONTRAVÍA
La voz principal contra los biocombustibles es la del expresidente cubano Fidel Castro, cuya producción, a su juicio, ocasionará un auge de la demanda, un alza
colosal de los precios de las materias primas alimentarias y una crisis humanitaria de
 consecuencias trágicas.
Sin embargo, Cuba no está fuera de esta carrera, ya que firmó un acuerdo para instalar once plantas de etanol y desarrollar la producción caña en Venezuela, país que
nada en petróleo.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, considera como crimen producir etanol derivado del maíz, porque atenta contra la alimentación de sus compatriotas, pero
una empresa nicaragüense exporta el producto a Europa.
También en Bolivia, el Gobierno se opone al uso de productos agrícolas para producir biocombustibles, pues lo ve como un riesgo para la seguridad alimentaria.

6.000 millones de pesos invertirá Corpoica durante este año para el montaje y la puesta en marcha de tres plantas piloto para producción de biodiésel en El Salvador,
Guatemala y Honduras y otros 3.800 millones de pesos para una de etanol en Frontino
 (Antioquia).

 

www.portafolio.com.co/negocios/agronegocios/2008-10-25/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-4623658.html

La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) emprendió talleres de información a los pueblos y nacionalidades de las diferentes organizaciones de la Amazonía, sobre el tema de la Iniciativa de Integración Regional Sudamericana (IIRSA).
En dichos talleres se expondrá las ventajas y desventajas de la IIRSA. La COICA busca poder incidir y obligar a los gobiernos de cada uno de los países a tomar conciencia sobre los impactos que según la COICA podría causar a los pueblos indígenas y al biodiversidad con estos megaproyectos de integración y supuesto desarrollo económico, según dio conocer el área de Comunicación de esta organización.

El proyecto Manta-Manaos abarca un área de 4,5 millones de Km2 con un producto bruto de US$ 93.000, con potencialidades de  petróleo, gas, oro, uranio, hierro, biotecnología, pesca, producción de aluminio, papel, cosméticos, madera, caucho, cacao, caña, alcohol, café, algodón, ecoturismo, etc.

Los ríos de la Amazonía ecuatoriana representan del 15 al 20% de toda la reserva de agua dulce del planeta. Conectan los puertos del Pacífico de Tumaco (Colombia), San Lorenzo, Esmeraldas, Manta (Ecuador) y Paita (Perú) con los puertos brasileros de Manaos y Belén, une los océanos Pacífico y Atlántico a través de los Ríos Huallaga, Marañón, Ucayali y Amazonas (Perú), Napo (Ecuador), Putumayo (Colombia) y Amazonas (Brasil) nueva ruta comercial entre Asia y Brasil, alternativa al Canal de Panamá.

La integración permitiría reducir de 40 días de viaje a 12 días, esto implicaría el desarrollo y modernización de la infraestructura de puertos marítimos y fluviales, así como la construcción de carreteras de primer orden y de aeropuertos el Proyecto Manta - Manaos.

 

www.confirmado.net/index.php?option=com_content&task=view&id=39&Itemid=40