Artículos de opinión

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Ninguém mais quer os agrotóxicos cancerígenos. Mesmo assim, os políticos financiados pelos fabricantes, que querem vender mais, pretendem aprovar um conjunto de leis que vai piorar a vida de todos.

(Por Cida de Oliveira – Rede Brasil Atual)

No mundo inteiro ninguém mais quer saber de agrotóxicos. Tanto que muitos países vêm restringindo o uso, proibindo diversos produtos e dando prazo para o banimento de muitos outros. A França vai banir o glifosato, o mais vendido no planeta, porque pesquisas confiáveis mostram que a substância é causadora de vários tipos de câncer. Fora outras doenças graves. Os brasileiros também não querem mais.

Principales exportadores de carne paraguaya son frigoríficos de capital brasileño.

Días atrás se hacía público un supuesto caso de contrabando o triangulación de carne que involucra al Frigorífico Concepción. La empresa de capital brasileño habría introducido irregularmente al país al menos tres toneladas de carne brasileña para ser industrializada en suelo paraguayo y luego re-exportarla. Esta crisis nos lleva a revisar la dimensión ganadera del modelo agroexportador y las consecuencias de la misma.

El Senasag comenzará a mediados de junio a tomar muestras de productos que no hayan hecho la declaratoria para verificar si contienen o no OGM, con análisis en el Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (Inlasa).

Los caramelos masticables Sparkies y las galletas Chips Ahoy son los primeros productos con etiqueta de transgénicos hallados por Defensa del Consumidor. El Senasag verificará desde junio que lo hagan todas las empresas que venden estos alimentos. 

La vida no vale un cobre es un documental que narra de cerca los conflictos sociales y ambientales que viven los pobladores de Espinar, tras 36 años de explotación minera. Mediante diferentes plataformas y formatos se muestra el estado de abandono en el que viven las comunidades. Este documental pretende poner a debate ante la opinión pública el daño irreversible que ha generado la minería en la salud de la población de Espinar.

“Los derechos fundamentales de la vida, salud, el mínimo vital, la libertad y la dignidad humana están ligados sustancialmente y determinados por el entorno y el ecosistema. Sin ambiente sano los sujetos de derecho y los seres sintientes en general no podremos sobrevivir, ni mucho menos resguardar esos derechos, para nuestros hijos ni para las generaciones venideras. Tampoco podrá garantizarse la existencia de las familias, de la sociedad o del propio Estado”[1]. Esta fue una de los primeras consideraciones de la Corte Suprema de Justicia de Colombia al resolver la segunda instancia de la tutela interpuesta por 25 niños, niñas y jóvenes colombianos con el apoyo de Dejusticia, para exigir la defensa de sus derechos a un ambiente sano, a la vida, a la salud, la alimentación y el agua, amenazados por la deforestación en la Amazonía y sus efectos en el calentamiento del país.