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Entrevista con La Razón

¿Cómo ve a América Latina en esta etapa histórica?

Es una región bonita de gente pujante, pero que viene pasando, digamos, por épocas turbulentas. Unas economías que venían creciendo muy armónicamente y desarrollando sobre todo sus vínculos comerciales, integrándose entre ellas, eso, hoy en día, anda poco. El viejo Pacto Andino es una agenda que ha quedado un poco atrás en la mayoría de los países. Todos los países de la región andina, por sus cambios políticos, en los últimos cinco años, han tomado caminos independientes y hay divergencias grandes entre algunos. Es una lástima porque yo todavía creo mucho en que hay que integrar a la región; hay que crear mercados más grandes para que todos podamos vender nuestros productos y crear lazos económicos entre nuestras naciones.

¿Se está desintegrando la región?

No estoy seguro de utilizar la palabra desintegración, pero sí utilizaría la palabra... diría que hay falta de avances ... es una agenda que está paralizada... no se ha vuelto a hablar del tema, no hay impulso; no hay avances. La región pareciera haber apostado más por un modelo de desarrollo, en la mayoría de los países, dependiente de las materias primas; se han vuelto muy exportadores de materias primas, de manera creciente. Había países que disminuyeron un poco su dependencia de esas exportaciones. Cuando uno mira los datos de los últimos dos o tres años, es mucho más la dependencia de las materias primas en comparación a cinco o seis años atrás.

¿En la región andina se vuelve al patrón de crecimiento exportador de materias primas?

En la mayoría de los países de América Latina, no sólo en la región andina. Lo veo como algo preocupante porque es un viejo patrón de América Latina que desde la época de los españoles se dedicaba a la producción de materias primas.

El café en Colombia, petróleo en Venezuela, cobre en Chile y otros, que generaron muchas divisas, pero, en muchas de las experiencias, no se utilizaron de manera de generar economías diversificadas y pujantes con crecimiento y generación de empleo.

Es un modelo de desarrollo que tuvo sus problemas, pero... ¿que esta vez tenga mejores resultados?... hasta el momento es difícil evaluar, pero tiene sus riesgos.

¿Cuán positivo puede ser este retroceso en un mundo en crisis que está tratando de recuperarse?

A un año de haberse iniciado esta crisis, la buena noticia es que América Latina ha podido, en la mayoría de los países, y la región andina en particular, afrontar la crisis y resistirla mejor de lo que pensamos; con la excepción de México y los centroamericanos que dependían mucho de Estados Unidos. Latinoamérica respondió aumentando el gasto del gobierno, los bancos centrales bajaron las tasas de interés, aplicaron la política monetaria y lograron a través de planes fiscales abaratar los intereses para que el sector monetario pudiera seguir con sus planes de inversión; dos políticas que lograron amortiguar mucho el efecto de la crisis.

La China, India y varias economías de Asia se están volviendo el motor de esta recuperación. Sin embargo, es frágil porque todas las economías tienen problemas; pero creemos que sí se van a recuperar este año.

Las tasas de crecimiento en América Latina, el 2009, en general, fueron de -2,6%; y para este año estamos pronosticando 3,1%. Volviendo a la pregunta: vemos una tendencia muy fuerte que empezó a principios de esta década, a la exportación de recursos naturales, de materias primas, de petróleo, gas, minerales y en algunos casos avicultura (Argentina); Brasil, con la soya y otros productos. En parte, esto ha sido resultado del mismo patrón de desarrollo del mundo que se ha vuelto cada vez más asiático y sobre todo China, muy consumidor de materias primas. Es una demanda muy grande que ha subido mucho los precios en este crecimiento. Los exportadores de estos productos, por un lado, se han beneficiado de estos altos precios y, por el otro, han tratado de incrementar su producción para aprovechar esta oportunidad.

Esa es la consecuencia y nos preocupa porque creemos que en el mediano y largo plazo, las economías, para crecer, para ofrecer empleo estable y mejorar el bienestar, tienen que diversificarse, tienen que hacer muchas actividades. Las materias primas siempre han tenido sus riesgos; suben y bajan, los mercados se abren y se cierran, y se generan una oscilaciones y volatilidades que no son muy convenientes si una población muy grande depende de ese sector o si el gobierno depende de esos ingresos.

www.la-razon.com/versiones/20100214_007003/nota_268_953143.htm

Producir alimentos para un planeta cada vez más poblado y caliente será uno de los retos más importantes del siglo XXI

El incremento de la temperatura en más de tres grados centígrados para mediados de siglo traerá consigo la disminución de la capacidad productiva de la tierras cultivables que podría ocasionar una catástrofe alimentaria entre las más de 3.000 millones personas que vivirán en las cercanías del ecuador del planeta, según la información recogida en un especial de la revista Science (12 de febrero de 2010).

"Estamos evaluando una disminución en la producción agrícola del 20% al 30% en los próximos 50 años para los campos entre las latitudes del sur de California o de Europa hasta Sudáfrica", ha comentado a EL PAíS David Battisti, profesor de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Washington.

Aún sin un clima más cálido, el crecimiento de la población mundial en más del 30% antes de 2050 representa un notable desafío que obligaría a duplicar la producción de granos en las zonas tropicales.

Más de 60 investigadores de 14 países son los autores del especial de Science en el que se recalca la necesidad de que los líderes del mundo "cambien drásticamente sus nociones" de este problema, lo que implica superar el temor popular a usar la biotecnología agrícola, incluida la producción de alimentos genéticamente modificados. Hay que usar "la mejor ciencia posible", han afirmado.

Nina Federoff, consejera de Ciencia y Tecnología de la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y autora principal del artículo Repensando radicalmente la agricultura para el siglo XXI, ha expresado que su preocupación crece cada vez más porque todavía "no entendemos lo que implicará alimentar a una población en crecimiento en un planeta que se calienta".

Matthew Reynolds, jefe del departamento de Fisiología del Trigo del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), ubicado al norte de México, y coautor del mismo estudio, ha dicho que algunos de los alimentos y cosechas más importantes disminuyen su fibra y valor nutricional de forma drástica a temperaturas superiores a los 30 grados centígrados.

"Entre otras razones, esto se debe a que la fotosíntesis de cosechas templadas importantes alcanza su grado óptimo a temperaturas de 20 a 25 grados, pero con el incremento de la temperatura las plantas se desarrollan rápidamente dejando menos tiempo para la acumulación de carbohidratos, grasas y proteínas, que constituyen la mayor parte de las frutas y granos".

Pero el incremento de la temperatura es sólo uno de los factores, a los que habría que añadir la pérdida de suelo cultivable por el crecimiento de las ciudades, la salinización de suelos, la desertificación, así como la escasez de agua y el agravamiento de otros problemas como las plagas.

"Necesitamos aumentar urgentemente la inversión en la investigación agrícola y arrojar luz sobre los probables impactos negativos del cambio climático", ha recalcado Reynolds. "Esto debe abarcar una aproximación orientada a los impactos a través de una amplia gama de áreas, como cultivos y manejo de recursos naturales, fitomejoramiento de cultivos, desarrollo de sistemas de cultivo alternativo, etcétera".

Gracias al desarrollo de nuevas variedades de granos, el uso de fertilizantes y de novedosos sistemas de riego sucedido durante la Revolución Verde, a fines de la década de los 50 y en los 60 en México, el máximo incremento de la producción agrícola fue del 2% anual durante 20 años, pero los expertos consideran que se necesitará ese mismo pico de crecimiento de forma sostenida durante los siguientes 40 años.

Según un estudio realizado por Marquer Tester y Peter Langridge, del Centro Australiano de Genómica Funcional de Plantas, a pesar de su seguridad y eficacia, la producción de alimentos genéticamente modificados (GM) son un campo de investigación activo, pero restringido en muchos países por factores políticos y bioéticos.

Con el descubrimiento y la caracterización no sólo de genes sino también de promotores y marcadores moleculares, estima que se obtendrán mecanismos espaciales y temporales exactos y estables, que controlen la expresión de los genes modificados de las plantas. Por ello, Tester y Langridge consideran que en el futuro las tecnologías transgénicas serán utilizadas en cada vez más alimentos. "En 2008, las cosechas GM crecieron en más de 120 millones de hectáreas en 25 países, de los cuales 15 eran países en vías de desarrollo", han afirmado. "El mundo ha consumido estos alimentos por 13 años sin ningún incidente".

Otro aspecto a resaltar es el uso de técnicas moleculares convencionales de fitomejoramiento que permitan obtener una mayor variabilidad genética de cultivos que se adapten a temperaturas cada vez más altas, con menos agua y con pocos insumos agrícolas.

"Se necesitarán nuevos acercamientos, nuevos métodos, nuevas tecnologías, quizá incluso nuevas cosechas y nuevos sistemas agrícolas".

"Los mariscos son una fuente de proteína significativa para casi 3.000 millones personas en el planeta y es un negocio que sustenta a más de 560 millones de personas. Pero la falta de una política coordinada internacional amenaza las fuentes globales de mariscos", señala otro de los artículos de Science, en el que ha participado Luis Bourillón, científico marino de la Asociación Comunidad y Biodiversidad de Sonora, en México.

Las industrias pesqueras sostenibles pueden mejorar la seguridad alimentaria global; sin embargo, muchas de ellas han sido sobre explotadas, entre otras razones, porque muchos de los países en vías de desarrollo que exportan sus mariscos a precios bajos consiguen ventajas a corto plazo pero dañan las perspectivas de continuidad y sostenibilidad en el largo plazo.

Bourillón ha dicho que, para contar con un buen manejo pesquero sostenible, se requiere la participación de comunidades de pescadores, de los gobiernos y de investigadores, como el desarrollado en las costas de la península de Baja California, donde 500 pescadores organizados en nueve cooperativas producen langosta silvestre para exportación.

El investigador, quien ha trabajado con estas comunidades, considera que hay un buen manejo comunitario de la pesquería donde las cooperativas tienen el control -junto con el Gobierno- de la zona de pesca: "Pero para ello se requiere certidumbre política, jurídica y comercial, donde se determinen los derechos de propiedad comunitaria y se cumplan los más altos estándares ambientales a nivel internacional".

Bourillón afirma que, para contar con una pesca sostenible, se debe propiciar el balance entre el mercado interno y el externo, así como entre la acuacultura y la pesca en mar abierto. Sin embargo, considera que cambiar el paradigma que sostiene el acceso libre y abierto de todos los mares para ser explotados por quien quiera y pueda acceder a ellos debe cambiar, pues cualquier país puede acceder a los recursos de otro, como hacen muchas naciones desarrollados en Asia, África y Latinoamérica. "No podemos seguir pescando como hasta ahora, esa visión nos ha llevado al panorama de sobreexplotación que padecemos actualmente; cada país debería proteger y mantener sus propios recursos pesqueros por su seguridad alimentaria", dice.

 ARTURO BARBA - México - 11/02/2010

Foto: Campos de maíz en China con exceso de fertilizante s nitrogenados (urea)- SCIENCE/F.S.ZHANG

 

 

Creación de un fondo multilateral de 100 millones de dólares para Haití. Esta fue una de las principales decisiones realizadas por los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) durante la Cumbre Extraordinaria ocurrida el  martes 9 en Quinto, Ecuador. La idea del fondo es ayudar con la institucionalidad y reconstrucción del país destruido por el sismo del día 12 de enero.

Según informaciones de Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), en la ocasión de la Cumbre, Rafael Correa - presidente de Ecuador y Pro Témpore de la Unasur -, autor de la propuesta, afirmó que tal fondo contribuirá para financiar los equipos sectoriales que realizarán las principales actividades demandadas por el presidente de Haití, René Preval.

De acuerdo con ABN, los ejes que necesitan de más atención son de las áreas de vialidad, el sector agrícola y la producción alimentaria, y el área de salud. El dinero del fondo servirá para enviar recursos materiales, maquinarias e ingenieros para la construcción de vías; para remitir medicinas y trabajadores de la salud; así como para donar semillas, fertilizantes y especialistas en la agricultura.

Además, el organismo regional acordó pedir al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) un crédito para Haití de hasta US$ 200 millones. La intención es conseguir un crédito de largo plazo, al menor interés y que deberá ser asumido por las naciones de Unasur.

Ayuda de Venezuela

En la Cumbre de Unasur, el ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, confirmó la voluntad del país de coordinar la ayuda humanitaria a la nación haitiana y presentó la idea de crear una reserva alimentaria en el país caribeño.

De acuerdo con informaciones de Telesur, Venezuela fue uno de los primeros países a ayudar en país caribeño enviando 10.000 toneladas de materiales de primera necesidad, como agua potable, alimentos, medicinas y ropas. Según el ministro, Venezuela seguirá con la ayuda y enviará una flota de barcos y maquinarias con más alimentos y agua potable.

También contribuirá con la reconstrucción del país y con la salud de la nación haitiana. Para eso, conformó una brigada de haitianos y venezolanos con conocimientos en ingeniería y áreas afines, y aún enviará  27.000 materiales médicos, como muletas, bastones y sillas de rueda. 

Con informaciones de ABN y Telesur

 

Mientras camina sobre un polvoriento arrozal que alguna vez fue una selva, el investigador Flavio Wruck explica de qué manera la agricultura, el mayor exterminador del Amazonas, puede convertirse en su mejor defensor.

En la granja experimental donde trabaja, operada por el gobierno, Wruck muestra parcelas donde conviven cultivos, ganado y árboles que pueden ser talados para utilizar su madera.

Es un sistema sencillo, practicado desde hace mucho tiempo en Estados Unidos, de rotar los cultivos y revitalizar los pastos en lugar de simplemente talar la selva y plantar nuevos pastizales. Pero aquí en el estado de Mato Grosso, donde hacendados y agricultores han destruido más terrenos que en ningún otro lugar, es una idea relativamente nueva.

En la selva amazónica, la práctica de los hacendados ha sido talar un área, plantar pastizales y hacer pastar al ganado durante aproximadamente 20 años hasta que la tierra está exhausta, y luego devastar un nuevo trozo de selva virgen.

Corresponde a Wruck y a otros convencer a agricultores y hacendados de que al diversificar y renovar los nutrientes del suelo, pueden trabajar la misma parcela durante varias generaciones... y ganar más dinero.

Rendimiento de pastizales

Nuestro sistema de integración incrementa rápidamente el rendimiento de la tierra de cultivo y pastizal, permitiendo, por ejemplo, que los hacendados puedan hacer pastar a cinco veces más ganado en el mismo pedazo de terreno, dijo Wruck durante una visita reciente a la granja Fazenda Gramada de 750 hectáreas (1.850 acres) operada por la agencia de investigación agrícola Embrapa de Brasil.

Ello significa que podemos romper el ciclo en que los hacendados requieren deforestar para producir más pastura, señaló el especialista.

Autoridades brasileñas y ambientalistas están de acuerdo en que la cría de ganado es la principal causa de deforestación del Amazonas, un 20% del cual ha sido destruido.

La selva tropical puede ser la mejor defensa del mundo contra el cambio climático debido a que absorbe el dióxido de carbono responsable del calentamiento global. Sin embargo, la vegetación quemada o podrida libera aproximadamente el 75% de las emisiones de carbono de Brasil.

En este momento el gobierno dice que el aumento en la vigilancia ha producido el mayor descenso anual en deforestación desde que se comenzó a llevar registro hace 20 años: 7.008 kilómetros cuadrados (2.705 millas cuadradas) de agosto del 2008 a julio del 2009. Eso fue 46% menos que el año previo.

Pero sólo 1.400 agentes supervisan aproximadamente cinco millones de kilómetros cuadrados de la selva amazónica, y la mayoría de ellos agrupados en áreas específicas, por lo que los ambientalistas tienen sus dudas y argumentan que la verdadera razón por la que la deforestación ha disminuido es la reducción de la actividad económica mundial y el descenso en la demanda de ganado, soya y madera.

El gobierno tiene como meta reducir la deforestación en 80% en una década, y el reto de Wruck es impulsar una agricultura más eficiente y sustentable.

En todo Brasil cerca de 60 millones de hectáreas (150 millones de acres) de pastizales son consideradas como degradadas, sustentando menos de una cabeza de ganado por hectárea.

Tenemos la tecnología para convertirlas rápidamente con el fin de que sostengan a cinco cabezas por hectárea, indicó Wruck.

Renovación
Pero es difícil acabar con la mentalidad de los agricultores brasileños de aplicar la técnica de talar y quemar. Aún más, aumenta la presión para destinar más terrenos a la ganadería y la agricultura en vista de que crece en Brasil la demanda de carne y el apetito de China por soya.

Para complicar el problema, sólo aproximadamente el 5% de la tierra privada en el área está escriturada. Eso dificulta demostrar quién es responsable de destruir la selva ilegalmente, lo cual conduce a una cultura de impunidad y a una mayor deforestación.

Wruck quiere modificar la forma de pensar de brasileños como Haullingtom Barbosa, de 34 años, quien maneja 1.300 cabezas de ganado en 500 hectáreas en su hacienda ubicada a 2.170 kilómetros de Río de Janeiro.

Mientras camina en su pastizal de color verde intenso, entre troncos ennegrecidos de árboles talados, Barbosa explica la facilidad con la que puede iniciarse una hacienda en el Amazonas.

Llegamos aquí hace tres años porque escuchamos que era posible ganar buen dinero y había terrenos disponibles, comentó. Talamos la selva, lanzamos algunas semillas de pasto y lo dejamos crecer. Podemos alimentar al ganado con este pastizal durante 20 años sin hacer nada.

Es un hecho que Wruck y otros científicos especializados en agricultura admiten: la temperatura y las abundantes lluvias significan que casi todo puede crecer con poca ayuda.

¿Y si Barbosa agota el suelo? La respuesta del hacendado fue sencilla: talar más selva, al menos hasta el límite legal de 20% de sus propiedades.

Wruck dijo que su papel es convencer a los hacendados de que el sistema que él propone rinde mucho más.

Combinar árboles
Una parcela típica en la granja de Wruck alterna filas de árboles de balsa o eucalipto con áreas de pastizales de 30 metros (100 pies) de extensión. Cada cinco años, los pastizales son reemplazados por granos o cereales que reabastecen los nutrientes del suelo.

Con cientos de hectáreas destinadas a esta forma de utilizar la tierra, un hacendado tendrá áreas de cultivos y de pastizales que se alternarán constantemente, y también madera.

Nuestros métodos le permitirán a Brasil cultivar mucho más y deforestar mucho menos, dijo Wruck, de pie junto a una hilera de árboles de eucalipto colocados junto a cultivos de soya.  Es una forma sencilla de incrementar los ingresos y al mismo tiempo detener la deforestación.

Uno de los que ya aceptó el nuevo método es Mario Wolf Filho, hacendado, agricultor y presidente de su sindicato de agricultores en el poblado de Nova Canaa do Norte.

He sido capaz de triplicar mi productividad en la misma área sin talar más bosque, afirmó. Es fantástico. Obtengo ganancias económicas y no a expensas del ambiente. Es la forma en que Brasil avanza.

Organizaciones ecologistas denuncian que se podría producir un grave daño al medio ambiente y piden que el tema se someta a una consulta popular. El convenio entre la provincia y la empresa de capitales españoles se rubricará este martes.

El Acuífero Guaraní tiene 1.200.000 kilómetros cuadrados. Entre Ríos "es como una balsa" que "flota" sobre él. Se extiende hacia el subsuelo de Paraguay y Brasil.
YPF y el gobierno de Entre Ríos firmarán este martes un convenio para la exploración del subsuelo provincial en busca de petróleo. Pero ese anuncio, promocionado como un negocio que derivará en regalías para las arcas provinciales, será, en realidad, el punto de partida de un inesperado conflicto ecológico. Vecinos autoconvocados, geólogos y diferentes ONG conservacionistas aseguran que la perforación del lecho subterráneo podría generar un altísimo impacto ambiental sobre el acuífero Guaraní, la reserva de agua potable más grande de la Argentina.

El caso viene generando debate en los medios de comunicación locales, pero hasta ahora no había tenido repercusión nacional. Los ecologistas consultados por Crítica de la Argentina denuncian que el gobernador Sergio Urribarri operó el convenio con YPF sin plantear el tema en el Parlamento provincial y sin realizar una consulta popular acerca de los riesgos que implica el proyecto para los recursos naturales entrerrianos.

"Urribarri no cuenta con la licencia social para hacer esto. Debería haber llamado a un plebiscito para que la ciudadanía se pronuncie. Dice que actividades primarias como la ganadería y la agricultura pueden convivir con la extracción petrolera, pero es falso", cuenta Guillermo Luciano, titular de la ONG Fundavida, organización que acaba de iniciar una campaña para difundir el caso. En un último comunicado remarcan: "este martes se consumará la violación. Ante el silencio cómplice de muchos, y la preocupación de quienes pretendemos vivir en un mundo donde prime el respeto a la vida, de cumplirse lo anunciado, el gobernador Urribarri otorgará permiso a YPF para que atraviese el acuífero Guaraní buscando petróleo. Esta empresa es denunciada diariamente por la manifiesta irresponsabilidad con que actúa. Sólo nos queda esperar que la providencia nos proteja frente a tanto desatino".

El agua pura
La provincia de Entre Ríos es como una balsa de 78.781 kilómetros cuadrados que flota sobre un enorme acuífero. Ese océano subterráneo, justamente, aflora por sus contornos, y también por su interior, en la forma de ríos, arroyos, humedales y bañados. Prácticamente toda la economía regional depende del agua: desde la agricultura y la ganadería hasta el turismo termal y la industria frigorífica. "De existir petróleo -explica el director de Fundavida- está debajo del acuífero. Se han hecho por lo menos quince perforaciones para el turismo termal, de casi mil metros cada una, y en ninguna se encontró petróleo. Pero hay una excavación de 1961 en la que sí se halló. Por lo tanto, está claro que el plan es atravesar esa reserva de agua pura".

Según las autoridades provinciales, las áreas de exploración acordadas con Repsol-YPF se encuentran al norte de la ruta nacional 18 -que corta la provincia de este a oeste- en una región que comprende los departamentos de Feliciano, Federación, La Paz, Federal, y parte de los de Paraná, Villaguay, San Salvador y Concordia. Se trata de un territorio que concentra numerosas actividades productivas. De acuerdo con registros del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), la región abarca seis zonas agroeconómicas homogéneas, en las que predominan la ganadería bovina y ovina, el 98 por ciento de la superficie citrícola provincial, el 43 por ciento de los cultivos forestales y extensas superficies sembradas de soja, trigo, arroz, lino, sorgo y maíz.

"Perforar el acuífero -dice Luciano- sería afectar muchas de estas actividades, ya sea por el alto riesgo de la perforación en sí, por la emanación de gases o por cualquier desperfecto que desemboque en tragedias ambientales como la de Shell en Magdalena".

Más cauto, Diego Rodríguez, director ejecutivo de la ONG ambientalista M'biguá, analiza: "en Entre Ríos se hicieron varios pozos hace muchos años con resultados negativos. Pero por las proyecciones que hacen ahora, debajo del acuífero, al norte de la provincia, habría petróleo. Entiendo que en la primera etapa YPF no va a perforar, sino a detectar y entonces después sí haría el pozo. Pero antes de eso la empresa debería presentar una serie de medidas para disminuir los riesgos ambientales. Así lo exige la ley provincial de hidrocarburos".

"De todos modos -concluye- toda exploración de este tipo es de alto riesgo. No nos oponemos, pero sí nos interesa que se cumplan todos los requisitos: sabemos que el costo ambiental vendría con la extracción".

Según un informe del Observatorio Petrolero Sur (OPS), el convenio de exploración entre YPF y Entre Ríos se enmarca en el Programa de Desarrollo Exploratorio 2010-2014, que la compañía lanzó en diciembre. Dicho programa inaugura un proceso de selección de áreas para la exploración hidrocarburífera en casi todas las provincias del país.

En efecto, explican desde el OPS, "a partir de la promulgación del decreto 546/03 y la sanción de la ley 26.197/06, ambas durante la presidencia de Néstor Kirchner, muchas provincias encararon el dominio de sus recursos y se lanzaron en una agresiva campaña a licitar zonas de exploración y explotación, actualizando sus legislaciones internas y otorgando exenciones impositivas para atraer el capital privado, convirtiéndose así en las nuevas interlocutoras de la industria petrolera. Así, motivadas por el alza en el precio de barril de crudo y la caída del horizonte de reservas del país, vieron en el petróleo una nueva fuente de ingresos frente a los crecientes déficits fiscales".

Crudo
El secretario de Medio Ambiente de Paraná, Fernando Raffo, es claro: "la secretaría todavía no evaluó el caso. Pero nuestra normativa ambiental incluye el tema de la participación ciudadana y antes de que se avance en cualquier rumbo, la gente deberá dar su opinión".

Los ambientalistas opositores argumentan que YPF fue cuestionada por varios casos de impacto ambiental. Recuerdan el más reciente, ocurrido en el Golfo San Jorge (Chubut y Santa Cruz), donde trabajadores y empresarios de la pesca están exigiendo respuestas sobre la actividad de prospección y exploración offshore porque sostienen que desde que se llevaron adelante esas tareas en el lugar la vida marina fue aniquilada. "Los barcos vuelven vacíos porque no hay nada", denunciaron en una carta de prensa.

Crítica de la Argentina se comunicó con la petrolera para conocer sus intenciones en el subsuelo entrerriano. A través de un vocero, la devolución fue breve: "El acuerdo que se va a firmar con la provincia de Entre Ríos sólo fija el inicio de estudios".

En la misma línea el secretario de Energía del gobierno de Entre Ríos, el ingeniero Raúl Arroyo, dijo que está previsto que se realicen todos los estudios de impacto ambiental que sean necesarios. "Nuestra intención no es poner en peligro el acuífero. En este proceso, la perforación es lo último que se hace. Primero vienen una serie de trabajos superficiales para después sí llegar a la extracción. Si se hace todo bien, se hace todo con encamisado. O sea que uno puede atravesar las capas geológicas sin afectar al resto", explicó el funcionario. Arroyo no ve polémica alguna, pero no descarta que el tema sea sometido a consulta popular. "Llegado el caso, está previsto", concluyó.