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Evento arranca a las 8:30 en el MAG de San Lorenzo, y se extenderá hasta las 17:00.

En la fecha arranca en Paraguay una jornada sobre el desarrollo de la acuicultura en el país, que forma parte de las actividades técnicas propiciadas por el Viceministerio de Ganadería. Es con el objetivo de ir madurando la formulación de contenidos del Programa Nacional de Producción Acuícola, con la participación de los sectores público y privado involucrados en la iniciativa.

La inauguración del evento está previsto para la fecha, desde las 8:30, en San Lorenzo y se extenderá hasta las 17:00, lapso en el cual se dará participación a técnicos del área para enfocar temas específicos relacionados a la actividad acuícola.

De acuerdo a los datos, temas recurrentes serán la necesidad de establecer pautas claras con respecto a puntos coincidentes, como la necesidad de consolidar el sector en base a una normativa puntual que tenga en cuenta lo que hasta ahora se presenta como inquietudes y preocupaciones, partiendo de la base de que la actividad es incipiente y requiere de un mecanismo concreto de regulación y gestión.

Viviana Ríos, coordinadora del programa dijo que uno de los objetivos centrales del taller consiste en diagramar la situación actualizada del sector con vistas a trazar políticas para la acuicultura en el Paraguay, en el marco del apoyo a la agricultura familiar y la seguridad alimentaria, con énfasis a nivel de los pequeños productores.

Especialistas debaten cómo los mercados de productos básicos son afectados por factores como biocombustibles y el cambio climático.

Santiago de Chile, 6 de noviembre de 2009 - El cambio climático tendrá impactos distintos en las regiones y en la producción de alimento, afirmó Josef Schmidhuber, economista de la FAO y miembro del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, IPCC por sus siglas en inglés.

Schmidhuber explicó que con una subida pequeña en la temperatura, las áreas localizadas en las latitudes más altas pueden beneficiarse del cambio climático con un aumento de la productividad y de la tierra apta para la agricultura, que podría crecer hasta 160 millones de hectáreas. En contraste, las regiones en las latitudes más bajas la productividad debería caer y la cantidad de tierra disponible para la agricultura podría bajar en hasta 110 millones de hectáreas.

Según las estimaciones, un incremento en la temperatura global promedio de hasta 2,5º Celsius puede generar aumentos en la productividad y producción agrícola mundial. Los principales beneficiados serían los países en las latitudes más altas, donde habría un aumento del área apta para la agricultura de aproximadamente 160 millones de hectáreas. 

"El problema es que la mayoría de los países pobres y en desarrollo están en las latitudes más bajas. Muchos ya enfrentan situaciones de inseguridad alimentaria y el cambio climático dificultará aún más su capacidad de producir alimentos", dijo Schmidhuber, al participar de debate promovido por la FAO sobre los mercados de productos básicos.

El debate analizó los efectos de factores tales como los biocombustibles y el cambio climático, y el fenómeno del alza de los precios de los alimentos, que alcanzó su punto máximo a mediados de 2008.

Schmidhuber también destacó el potencial que la agricultura tiene para mitigar los efectos negativos del cambio climático, a través de acciones como la agricultura de conservación y la recuperación de áreas degradadas.

Viabilidad de los biocombustibles depende de su producción eficiente

El impacto de los biocombustibles en los mercados de productos básicos también fue debatido. Recordando que el primer auto utilizadaza exclusivamente a etanol (fue producido en 1896 por Henry Ford) y que en Brasil toda la bencina utilizada contiene etanol desde 1931, el consultor de la CEPAL Luiz Horta, afirmó que los biocombustibles son una opción racional y sostenible solamente cuando son producidos de forma eficiente.

Horta observó que la eficiencia depende de diversos factores, de los cuales la materia prima utilizada es la más relevante. También destacó que, en algunos casos, restricciones al comercio internacional de biocombustibles incentivaba la producción ineficiente con impactos indeseables sobre el mercado de commodities y el medio ambiente.

Países no pueden depender sólo del mercado internacional para alimentar su población

Al analizar los mercados de commodities, el profesor de Economía Agrícola de la Universidad de California (Berkeley), Brian Wright, afirmó que los países no pueden depender únicamente de la importación para asegurar la disponibilidad interna de alimentos.

Wright explicó que los exportadores no pueden garantizar el abastecimiento en momentos de crisis o cuando surgen factores imprevistos que influencian en la demanda u oferta, como fueron el aumento de la demanda para la producción de biocombustibles en los Estados Unidos y la Unión Europea, y eventos climáticos extremos.

Según Wright, los países deben mantener reservas de alimentos para poder soportar los momentos de mayor volatilidad de los precios y garantizar la alimentación de la población más pobre.

Es fundamental lidiar con la volatilidad de los precios

El debate sobre las incertidumbres de mercado fue realizado durante la Reunión Conjunta de los Grupos Intergubernamentales de la FAO sobre Semillas Oleaginosas, Aceites y Grasas; Cereales; y Arroz, que terminó hoy en Santiago.

Representantes de 15 países de las Américas, Caribe, Europa, Medio Oriente y Asia, académicos y especialistas de commodities participaron de la reunión. Los participantes constataran que a raíz del alza de los precios de los alimentos muchos países ya están adoptando políticas para incrementar la producción interna para reducir su dependencia en la importación de los alimentos, al contrario de la tendencia percibida desde mediados de los años 90.

Abdolreza Abbassian, Secretario del Grupo Intergubernamental de Cereales, resaltó algunas de las conclusiones de la reunión conjunta: "Debemos prestar más atención a la volatilidad del mercado y de los precios. Los agricultores miran al mercado en busca de orientaciones sobre qué plantar, pero cuando los precios son volátiles se vuelve una decisión muy compleja," señaló.

Abbassian destacó que la FAO ha realizado extensos estudios sobre volatilidad, y que su principal conclusión ha sido que nunca ha habido tanta en los mercados de granos y semillas oleaginosas como en los años recientes.

"La volatilidad, para mi, es el factor más importante al que debemos hacer frente," concluyó el Secretario.

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El Banco Interamericano de Desarrollo aprobó un préstamo de US$20 millones para ayudar a pequeños productores rurales bolivianos a adoptar tecnologías agrícolas que les permitan mejorar su productividad y la producción de alimentos, así como a desarrollar nuevos emprendimientos agroalimentarios orientados a mercados.

En un comunicado, el organismo informó que la iniciativa contribuirá a mejorar los ingresos y la seguridad alimentaria de pequeños productores y productoras rurales de la agricultura familiar indígena, originaria y campesina con base comunitaria. 

En su mayoría, se encuentran en comunidades donde la pobreza afecta a más de 80% de la población y suelen tener acceso muy limitado a tecnologías modernas y sus cosechas tienen bajos rendimientos, dijo el BID.

El proyecto, que inicialmente se focalizará en 43 municipios con altos niveles de inseguridad alimentaria pero buen potencial de producción, consta de dos componentes.

El primero aportará apoyos directos (subsidios en calidad de bonos) para ayudar a los agricultores a adquirir productos o servicios tecnológicos como deshidratación de frutas, almacenamiento de doble propósito, trozamiento asistido de forraje, siembra asistida, barreras vivas, riego por goteo y riego de cobertura masiva.

El segundo, en tanto, brindará donaciones para cofinanciar planes de emprendimientos agroalimentarios que agreguen valor a la producción, aumenten el acceso a los mercados y refuercen la capacidad de gestión de los agricultores.

Se espera que al menos 80% de los receptores iniciales de apoyos obtengan una tasa de retorno mayor a 12%, que no menos de 13.600 beneficiarios adopten una o más tecnologías y que 4.000 productores participen en alguno de los emprendimientos seleccionados.

El financiamiento consiste en un préstamo de US$14 millones del capital ordinario del BID a 30 años de plazo, con un período de gracia de seis años, y un préstamo concesional de US$6 millones del Fondo de Operaciones Especiales del Banco, a 40 años de plazo.

El sector agropecuario tiene problemas más complejos que la operación del programa Agro Ingreso Seguro.

La productividad agropecuaria, con pocas excepciones, es muy baja debido a la incorrecta utilización de la tierra y a la siembra de cultivos inapropiados. Esa productividad genera pobreza rural, altos precios para el consumidor y reduce la posibilidad de vender al mercado mundial.

La ganadería ocupa hoy 42 millones de hectáreas (mha) para acomodar 23 millones de cabezas. El hato ganadero en 1970 era de 19 millones de cabezas que pastaban en 19 mha. Cada cabeza adicional a las existentes en 1970 absorbió más de 4 hectáreas; una disminución espectacular en la productividad.

Si pretendemos incrementar el hato en 5 millones de cabezas, con los promedios actuales de ocupación, tenemos que olvidarnos de la posibilidad de expandir la frontera agraria de 4 mha a 10 mha que es lo que necesitamos, o empezar a tumbar reserva forestal para darle cabida a la ganadería.

Adicionalmente, para que el área cultivada tenga productividad elevada, ésta debe ocuparse en buena parte por productos típicos del trópico y así evitar que su sostenibilidad económica dependa de barreras a la competencia externa o de subsidios que el consumidor le otorga al productor.

Muy interesantes las enseñanzas de Perú sobre este tema: poco subsidio y buena participación en mercado internacional). Con productos de zona templada, como trigo, los costos en maquinaria e insumos son tan altos que no queda dinero para pagar salarios elevados, aun si los empresarios del campo así lo quisieran.
Si se desea dar apoyo a la agricultura, éste debe ser para productos tropicales que tengan ventajas comparativas y que accedan al mercado internacional.

De los anteriores comentarios se debe actuar así: -adoptar una política de Estado agropecuaria de largo plazo, no del Ejecutivo, acorde con los requerimientos y oportunidades de un mundo globalizado y no sólo con las de un mercado interno- pronta recuperación de tierras adquiridas por métodos criminales;-que el negocio sea de ganadería y no de finca raíz-; resolver el problema de hambre en Colombia con productos baratos, que no necesariamente tendrán que ser producidos por nosotros;- Distinguir entre apoyo al agro y disminución de pobreza.

 Sobre estos propósitos las opiniones de los candidatos a la presidencia son muy divergentes. Concertemos la política de Estado primero y luego debatamos los subsidios necesarios para desarrollarla.

Tarija  -  Bolivia.- El viceministro de Desarrollo Rural y Tierras, Víctor Hugo Vázques, anunció que el Estado invertirá 26 millones de bolivianos, en 16 municipios del chaco y 32 del occidente boliviano, para aplacar los efectos de la sequía en zonas agropecuarias, declaradas en emergencia (D.S. 29770).

 "La sequía afectó considerablemente a 16 provincias del Chaco tarijeño, Chaco chuquisaqueño y el Chaco cruceño; además de otras 36 provincias del occidente, en los departamentos de Oruro, Potosí y La Paz, poniendo en riesgo a 634.000 cabezas de ganado vacuno en el Chaco y más de 1.900.000 cabezas de ganado vacuno, ovino y camélido en el altiplano boliviano", informó la autoridad.

El Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras gestiona recursos para emergencias; frente a este fenómeno solucionando el almacenamiento de agua, a través de asistencia de cisternas, provisión de forraje para los animales, maquinas picadoras, insumos veterinarios para atención de urgencia del ganado y otros.

A través del Ministerio de Biometría y Aguas, ejecutan 61 millones de bolivianos, para resolver la parte alimentaria y atacar la falencia de agua para los animales.

Entre las medidas estructurales está la implementación y construcción de atajados, rehabilitación de pozos de agua y asistencia técnica para los productores. Paralelamente los técnicos verificarán la pérdida de cabezas de ganado.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) trabaja para atender el problema de la sequía, con el primer proyecto de emergencia instando para atender a las zonas damnificadas y declaradas en emergencia.

La falta de agua se convierte en una problemática general, ya que al no existir este recurso se estaría afectando a la producción agrícola y de forrajes para la crianza del ganado y animales, los cuales indirectamente atacan a la alimentación de consumo humano y del ganado.

El dilema, dijo, es producto del calentamiento global, de los cambios climáticos y la contaminación, es la consecuencia de la ruptura entre la ciencia y naturaleza, "(...) lo que hace que se reflexione sobre la convivencia con la naturaleza y cómo garantizar el futuro de las generaciones".

El problema podría provocar a mediano plazo, la inseguridad alimentaria, en la medida que los cambios climáticos afectarán a todos los productos alimeticios. "En este sentido se debe hacer el buen uso del recurso agua y de esta forma garantizar la producción de alimentos", dijo.

La autoridad informó que se está en constantes reuniones entre las diferentes instancias y cooperaciones internacionales, para solucionar el problema de financiamiento para la atención a los sectores en emergencia

Las tareas inmediatas son la provisión de alimentos y el abastecimiento de agua potable para lo cual se impulsan la construcción de atajados, construcción de pozos y otras alternativas. Asimismo, el Viceministro informó que existe otra amenaza en el oriente boliviano, como son las intensas lluvias e inundaciones, que podrían afectar a extensas zonas productivas de este sector del país.

INTERVENCIÓN

El proyecto de emergencia para actividades agropecuarias en el Chaco boliviano llega a los municipios de Charaña, Gutiérrez, Lagunillas, Camiri, Boyoibe, Cuevo, Entre Ríos, Monteagudo, San Pablo de Hacareta, Villamontes, Carapari, Yacuiba, Villa Vaca Guzmán, Machareti y Huacaya.

Se realizará intervenciones con la provisión de agua, alimentos para el ganado, insumos veterinarios, infraestructura para agua y asistencia técnica en producción pecuaria con un presupuesto de 9.918.240 bolivianos.

El proyecto de emergencia es una respuesta a factores climáticos adversos, que afectan severamente a 32 municipios de La Paz, Oruro y Potosí. Este plan beneficiará a los municipios de Achocalla, Achacahi, Comanche, Corocoro, Charaña, Nazacara, Carabuco, Aucapata, Chuma, San A. de Machaca, Jesús de Machaca, Tihuanaco, Guqui, Desaguadero, Luribay, Colquencha, Sica Sica, Ayo Ayo, Patacamaya, S.P. de Curahuara, Papel Pampa, Chacarilla, Catacora, Sgto. de Machaca, Laja y Pucarani.

En el occidente se realizaran intervenciones de previsión de agua, alimentos para el ganado, insumos veterinarios, infraestructura para agua y asistencia técnica en producción pecuaria con un presupuesto de 17.518.000 bolivianos.