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PRODUCCIÓN EXPLORACIONES

Ensayos sobre desarrollo rural y de interés regional solicitados por el IPDRS.
Se autoriza su reproducción total o parcial, citando al autor y como fuente al IPDRS.

Publicado el Jueves, 18 Enero 2024
Ruth Bautista Durán y Melisa Hinojosa Pérez

67 - Política del cuidado: A propósito de la agenda de las mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes en Sudamérica

Autor: Ruth Bautista Durán y Melisa Hinojosa Pérez
Lugar: - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_005
Fecha de publicación: 18, Enero, 2024
Editorial: IPDRS
N de paginas: 12
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Resumen comentado:

 

 

Publicado el Viernes, 19 Mayo 2023
Lorenzo Soliz Tito

66 - Desafíos actuales de la agroecología en Sudamérica

Autor: Lorenzo Soliz Tito
Lugar: - Bolivia, Plurinational State of
Fecha de publicación: 19, Mayo, 2023
Editorial: IPDRS
N de paginas: 5
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Entre el 15 y 20 de mayo del presente año se llevó a cabo en Bolivia el Encuentro Regional y el Foro Agroecología, Gobernanza Territorial y Buen Vivir, con la participación de instituciones y organizaciones productoras y productores y autoridades de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, uno de cuyos objetivos fue contribuir al debate acerca de la agroecología y la gobernanza territorial, como modelo alternativo para el buen vivir, desde las experiencias de América Latina y los avances y aportes del Programa Transición hacia la Agroecología Campesina al Servicio de la Soberanía Alimentaria, TACSA. El IPDRS fue invitado a elaborar las conclusiones del Foro, y el presente texto elaboramos en ese marco.

Publicado el Lunes, 20 Marzo 2023
Omar Huanca Hermoso

65 - Los Urus, el lago Poopó y su lucha contra el cambio climático

Autor: Omar Huanca Hermoso
Lugar: La Paz - Bolivia, Plurinational State of
Fecha de publicación: 20, Marzo, 2023
Editorial: IPDRS
N de paginas: 19
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Resumen comentado:

l altiplano de Bolivia es un lugar donde es muy difícil sobrevivir. He cumplido 35 años. Nací en Oruro, mi papá es descendiente del pueblo aymara y mi mamá es quechua de los valles. Durante este tiempo he estado yendo y viniendo por muchos lugares.

Soy la primera persona que en la historia de mi familia ha logrado acabar los estudios universitarios. Y creo que esta es una oportunidad para poder expresar todo aquello que he visto durante mi vida. Todas aquellas historias que, si bien no son mías por completo, pude ser testigo de las mismas y pienso que no deben perderse.

Este ensayo está organizado de la siguiente manera: la metodología central es con base a experiencias propias, relatos y participación conjunta en distintas actividades de los distintos actores de los que se hablará. Actividades de incidencia, de reafirmación de sus derechos, así como en el trabajo y vida cotidiana. Los datos técnicos obtenidos de foros, simposios y eventos relacionados a la problemática medioambiental, de los cuales ha habido muchos, aunque sin causar muchos efectos significativos.

Lo primero que intentaré hacer es explicar este lugar tan singular como es el altiplano boliviano y tratar de plantear la magnitud de toda la riqueza hídrica, natural y humana que existe en la zona. Posteriormente, describiré los desastres que son los que más cambios y repercusiones han ocasionado sobre la vida de las personas, las fuentes de agua y sobre la tierra. Por ejemplo, puedo recordar uno de los desastres ocurridos en la tierra de mis abuelos en la provincia Saucari (Oruro). Lugar donde hubo un derrame de petróleo que afectó enormemente la vida de las comunidades y cuya atención al problema fue ineficaz por no decir que ridícula.

No fue la única vez que la tierra recibió veneno directamente. La siguiente experiencia fue cuando los voluntarios de otros países empezaron a hacer pruebas de metales pesados en fuentes de agua. El resultado no pudo ser más desastroso, terrible, si consideramos que no es territorio minero, ni siquiera hay minas cerca. Algo que fue analizado en un congreso de expertos, justamente, en un evento similar cuando se secó el lago Poopó el año 2014.

Lamentablemente, ni los expertos ni la generación de nuevos conocimientos, resuelven de manera efectiva a la transformación de la realidad de este lugar. Una experiencia que pone en evidencia esto y que iré relatando es el boom de la quinua que hubo hace algunos años, que en lugar de impulsar a la región, en muchas personas solo genera expectativas insostenibles o ambición desmedida.

A continuación, hablaré sobre mi experiencia viviendo con los pueblos urus. Una cultura muy antigua con la cual pude convivir de cerca y aprender sobre todo el aprecio y la importancia que tiene el agua y la naturaleza en sus vidas. Y cómo fue el terrible episodio cuando perdieron dicho elemento natural.

Intentaré detallar el desastre del Lago Poopó (sitio Ramsar1), el segundo lago más grande de toda Bolivia, cómo se secó y murieron miles de ejemplares de peces y aves. No hubo una cantidad de lágrimas suficientes que puedan mostrar la tristeza que esto causó entre los pueblos urus y el resto de pueblos que vivía en los alrededores del Lago Poopó.

Aunque no siempre fue así, hay registros de que alguna vez hubo una extensa cobertura vegetal y aún más en todo el transcurso del Río Desaguadero y los lagos circundantes, que existía una población enorme de pescadores y cazadores de aves que vivían de recursos del agua.
En este punto debo remarcar algo importante, y es que esta crisis en general deriva en conflicto entre las comunidades debido a la escasez de recursos y a la precariedad de las situaciones. Lo cual provoca situaciones de injusticia, al tener que elegir entre la supervivencia de la comunidad propia o la de los demás.

Además de estas tragedias humanas, entre otras perdidas muy importantes está la de las culturas, los idiomas y los líderes tal cómo fue don Daniel Mauricio, uno de los últimos líderes urus. Con su muerte, prácticamente, desapareció el idioma ancestral de este pueblo.

Luego de esto, aunque brevemente debo comentar sobre la experiencia de autoridades y leyes al momento intentar mejorar la vida de estas personas, como debería ser su propósito, aunque no siempre ha sido así. Hablaré sobre las autonomías y su ineficacia aparente sobre la ley de deslinde jurisdiccional, la interpretación y el uso que se le da a las leyes de manera injusta y direccionada. Este punto ciertamente es polémico, como lo es la cacería de fauna silvestre por parte de pueblos indígenas.

Debo hacer mención también a supuestas políticas e incluso fondos económicos que deberían mejorar esta situación pero que fueron terriblemente mal administrados y en muchos casos jamás llegaron a quienes más lo necesitaban.

Entre las experiencias más rescatables mencionaré la supervivencia de técnicas ancestrales y de trabajo comunitario, que sirvieron a la comunidad para abastecerse de agua durante esta crisis de cambio climático.

Finalmente, debo hablar sobre una de las mayores potencialidades a futuro que debería ser la transmisión tradicional de conocimientos y la educación. Aun así, tienen muchas cosas en las cuales se deben mejor, pero en ellas hay experiencias esperanzadoras y enriquecedoras.

 

Publicado el Lunes, 20 Marzo 2023
Maria Jose Arguedas Pinasco

64 - Mama Ruku: salud y género en la cosmovisión amazónica peruana

Autor: Maria Jose Arguedas Pinasco
Lugar: La Paz - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_COL
Fecha de publicación: 20, Marzo, 2023
Editorial: IPDRS
N de paginas: 12
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Mama Ruku significa “abuela” en idioma kichwa . Este ensayo es una forma de tejer un hilo de continuidad con el futuro, de contar la historia de mi abuela y las abuelas que han cuidado desde su quehacer cotidiano la salud y la sabiduría de la Amazonía peruana. La cosmovisión amazónica es un mundo donde todo tiene una madre, donde todo está interrelacionado, donde seres espirituales, plantas medicinales, sueños y señales de la Naturaleza van guiando y sanando la vida. En estas páginas se recupera un poco de la historia de las ancestras, sus saberes y sus roles cotidianos. Comenzando desde mi historia, que es la de mi abuela y mi madre. Para, a partir de ella, entender cómo se concibe la salud en la cosmovisión amazónica y las violencias epistemológicas a las que se enfrenta. Luego, se desarrolla cuál es el rol de las mujeres en este espacio y las estructuras jerárquicas de género que se han creado. Este recorrido pretende describir esa “subjetividad resistente” frente a las opresiones de género, colonialidad y otras categorías. (Lugones, 2010 en Montalvo-Reinoso, 2021)

Publicado el Lunes, 20 Marzo 2023
Etelvina Santacruz Chasoy

63 - El rol de la mujeres en el proceso de sustitución de la amapola y las afectaciones al territorio en el Resguardo Inga de Aponte Nariño Colombia

Autor: Etelvina Santacruz Chasoy
Lugar: La Paz - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_COL
Fecha de publicación: 20, Marzo, 2023
Editorial: IPDRS
N de paginas: 9
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La producción de drogas ilícitas es una problemática constante que no se ha solucionado desde los planes y programas del gobierno nacional para su abandono definitivo. Una de las fuentes de estas drogas es el cultivo de la amapola cuyo producto final es la morfina y la heroína, que se comercializa, en gran medida, en las capitales de grandes países como Estados Unidos. Dentro de la cadena del narcotráfico, Colombia es considerada como una productora potencial lo cual se hace evidente ya que la producción de amapola no se ha detenido.

Desde la firma de los Acuerdos de paz en el año 2016, que tiene como propósito poner fin a la guerra interna. Se han implementado políticas, programas y acciones enfocadas en las víctimas del narcotráfico, oportunidades para el sector rural, participación y democracia, entre otros objetivos. En este orden, la implementación del Acuerdo de paz concentra sus esfuerzos en poner fin al conflicto y lograr la construcción de una paz estable y duradera en Colombia. En consecuencia, uno de los principales desafíos que enfrentan las autoridades de este país, es la sostenibilidad en los procesos de sustitución de cultivos de uso ilícito. Por otra parte, el capítulo étnico de los acuerdos de paz contempla que el “Gobierno Nacional y las FARC-EP reconocen que los pueblos étnicos han sido afectados gravemente por el conflicto armado interno y se deben propiciar las máximas garantías para el ejercicio pleno de sus Derechos Humanos y colectivos en el marco de sus propias aspiraciones, intereses y cosmovisiones”2.

En el escenario actual, cuando los gobiernos están interesados en buscar soluciones al problema de las drogas y las formas más efectivas de afrontar los efectos del cambio climático, considero el aporte positivo desde los valiosos aprendizajes del pueblo Inga que ha logrado salir de los cultivos de uso ilícito de manera voluntaria y hacer que esta decisión comunitaria se mantenga a través del tiempo. Este podría ser un ejemplo, una serie de lecciones aprendidas para ser tomadas en cuenta a la hora de plantear estrategias más acertadas en el marco de los programas impulsados por el Gobierno nacional, que deben responder a la realidad de cada territorio según lo convenido en los Acuerdos de paz. 

Por este motivo, en este ensayo contaré la historia de vida de la comunidad Inga en Aponte, territorio en el que vivimos la experiencia de tener el cultivo de uso ilícito de amapola, las actividades antrópicas que afectaron significativamente el territorio fueron desproporcionadas, pero a la vez, se tuvo la capacidad de superar esta situación y ser reconocidos como un ejemplo para abandonar el cultivo de la amapola y el narcotráfico. Por esto creo que es un digno mensaje para compartir con los demás pueblos hermanos del mundo.

Lo aquí escrito es fruto de conversaciones realizadas con hombres y mujeres del resguardo, quienes dan cuenta de sus vivencias en estos últimos 20 años, de igual manera es la percepción de la realidad que se obtener mediante las visitas de campo de manera frecuente, que han sido posibles por ser miembro y habitante de este territorio.

Así mismo, se ha decidido resaltar el papel que han desempeñado la mujeres indígenas Inga en todo este proceso desde su sentir, su sabiduría, fuerza física y espiritual para soñar y poder ser parte de una transformación social al interior de su pueblo y ser visible en otros espacios a nivel regional y nacional.

Finalmente es importante anotar que todo este proceso se ha podido llevar a cabo gracias a que en el territorio existe una autoridad tradicional que permanece bajo la orientación espiritual de nuestros ancestros, que han sido el pilar en estos procesos para tomar decisiones trascendentales, y a la vez, mantener firme los compromisos comunitarios realizados por las familias ante el gobierno nacional para no volver a sembrar cultivos de uso ilícito dentro del territorio Inga de Aponte.

 

1. Nutricionista egresada de la Universidad Industrial de Santander y becaria de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) 2022.

2. Capítulo Étnico incluido en el Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC. 5

Publicado el Lunes, 20 Marzo 2023
Anghy Sayury Aquino Martínez

62 - Crianza de cuyes y biohuertos cerrados: Estrategias de resistencia de mi familia y los pobladores rurales de San José de Quero al cambio climático

Autor: Anghy Sayury Aquino Martínez
Lugar: - Bolivia, Plurinational State of
Fecha de publicación: 20, Marzo, 2023
Editorial: IPDRS
N de paginas: 19
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Publicado el Viernes, 28 Octubre 2022
Oscar Bazoberry y Ruth Bautista

61 - Apuntes sobre el ejercicio de los derechos colectivos y la incursión de líderes rurales al ámbito electoral en Sudamérica

Autor: Oscar Bazoberry y Ruth Bautista
Lugar: La Paz - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_005
Fecha de publicación: 28, Octubre, 2022
Editorial: IPDRS
N de paginas: 15
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Apuntes sobre el ejercicio de los derechos colectivos y la incursión de líderes rurales al ámbito electoral en Sudamérica

Oscar Bazoberry Chali

Ruth Bautista Durán

La nueva versión del Informe Anual sobre Acceso a la tierra y territorio en Sudamérica[1], presenta diez capítulos, cada uno abocado a un país de la región. Comentaremos brevemente algunos temas que resaltan en estos capítulos y, con mayor énfasis, abordaremos la temática transversal sobre partidos, agrupaciones y programas políticos respecto al ámbito rural y las reivindicaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes.

 

[1] El presente texto es la Introducción del Informe 2021 Acceso a la tierra y territorio en Sudamérica, disponible en: https://ipdrs.org/index.php/publicaciones/libros/impreso/174

Publicado el Martes, 20 Julio 2021
Tamara Artacker

60 - De crecimientos y precarizaciones – El sector agroexportador durante la pandemia

Autor: Tamara Artacker
Lugar: - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_ECU
Fecha de publicación: 20, Julio, 2021
Editorial: IPDRS
N de paginas: 19
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1. Introducción
En el Ecuador, el sector agroexportador tiene un peso económico significativo. Después del petróleo, los productos más importantes de exportación son el banano, camarón, enlatados de pescado y cacao. Frente a la caída del precio de petróleo en los primeros meses del año 2020, durante la pandemia por COVID-19, el Estado resalta la importancia del sector agropecuario para contrarrestar la disminución de los ingresos petroleros. En consecuencia, promueve la profundización de la estrategia agroexportadora –bajo el slogan “El verdadero petróleo está en el agro”– basándose en un discurso que la legitima tanto como impulso indispensable para la economía, como aporte para la lucha contra la pobreza en sectores rurales y fuente de  desarrollo” y bienestar (Artacker 2020).

Aunque es notable la participación de la pequeña agricultura en los rubros agroexportadores, el sector también está marcado por profundas desigualdades estructurales, que en muchos casos se agravaron debido a los impactos de la pandemia (FIAN Ecuador et al. 2020). Eso levanta preguntas sobre los beneficiarios de un posible incremento de las exportaciones. ¿Se traducirán mayores ventas al exterior en ventajas y mayor bienestar para las y los pequeños agricultores involucrados en la producción de los commodities? Además, mientras el Estado hace énfasis en la importancia del sector agroexportador para salir de la crisis y estabilizar la economía, durante los primeros meses del año 2020 varios sectores exportadores, como el bananero o el florícola, declaran estar sufriendo una crisis como resultado de los cierres de fronteras, las restricciones de movilidad y las medidas de confinamiento por la pandemia.

En consecuencia, las exportadoras piden medidas a su favor para alivianar los impactos. Unos meses después, a finales del 2020, los medios celebran el buen desempeño del sector agroexportador durante todo el año.

También esto genera preguntas: ¿cómo se conectan las alertas de crisis con un real incremento de las exportaciones, en retrospectiva? ¿quiénes ganaron? El presente documento analiza cuál ha sido la actuación del sector agroexportador entre enero y noviembre del año 2020 y se pregunta por los beneficios e impactos del aumento de las exportaciones agrícolas.
Se consideran los distintos actores en la cadena productiva, se evalúa cuáles han sido los actores beneficiados, y si se registró una mejora en la situación de las y los pequeños agricultores.

Publicado el Lunes, 31 Mayo 2021
Cristian Yachimba Maldonado y Alicia Valeria Rojas

59 - El pueblo guaraní de Macharetí, experiencias y nuestros derechos durante la pandemia por el Covid-19

Autor: Cristian Yachimba Maldonado y Alicia Valeria Rojas
Lugar: Macharetí - Bolivia, Plurinational State of
Fecha de publicación: 31, Mayo, 2021
Editorial: IPDRS
N de paginas: 16
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El pueblo guaraní de Macharetí, experiencias y nuestros derechos durante la pandemia por el Covid-19

 

Cristian Yachimba Maldonado 1
Alicia Valeria Rojas  2

 

Introducción

La pandemia por el Covid-19, inicialmente parecía ser un problema de la China y Europa, pero se convirtió en un fenómeno que ha afectado la economía, el trabajo, la familia, la educación y la producción a nivel regional, nacional y mundial. En este ensayo vamos a reflexionar sobre esta crisis sanitaria desde el pueblo guaraní de Macharetí[3], Chuquisaca- Bolivia, recuperando nuestras innovaciones, estrategias para enfrentarla y poniendo en relación nuestras experiencias con los derechos indígenas y campesinos.

La experiencia más fuerte de la pandemia, además de la pérdida de vidas, ha sido la del encapsulamiento. Pasaban días, semanas y meses y muchos niños, jóvenes y adultos guaranís nos preguntábamos: ¿Cuándo acabará? ¿Qué pasará? Cuando termine, ¿qué consecuencias enfrentaremos? El problema, todavía no ha terminado, ahora, para aprender de todo lo que nos ha sucedido preguntamos: ¿Qué hemos aprendido de todo esto? ¿Qué derechos como nación guaraní pusimos en prácticas? ¿Cómo manejamos el problema desde nuestra cultura?

Por redes sociales, escuchamos decir que en muchos lugares los pueblos indígenas estaban muy afectados por el Covid-19. Sin embargo, como muchas fichas epidemiológicas del Covid-19 en muchos países, no brindan reportes con información sobre sexo, pueblo indígena o el perfil epidemiológico de las personas con mayor probabilidad de contagio, no podríamos medir estadísticamente esta afectación. De acuerdo al FILAC, Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina, para agosto del 2020, 63.000 personas indígenas estaban contagiadas por Covid-19, para septiembre el número subió a 100.000. También, esta plataforma reporta por lo menos 276 Pueblos Indígenas con casos de Covid-19 (FILAC, 2020).

En el caso de Macharetí, los casos reportados con Covid -19, hasta mayo de 2020, fueron 17, de un total de 7418 habitantes del municipio, según el Censo 2012. De éstos, 9 casos provinieron del Pozo Sipotindi X-1, de la empresa petrolera instalada en Macharetí, siendo el contagio mayormente importado y originado por la actividad petrolera estatal (CEDIB, 2020). Es decir, como nación guaraní evidenciamos que las comunidades de los pueblos indígenas originarios somos los más conscientes, quienes siempre hemos dado cumplimiento a todo lo establecido por ley, ya que nosotros mismos nos hemos auto-encapsulado para poder salvaguardar la salud de nuestros habitantes.

No conocemos muchos datos sobre fallecidos y contagiados por el Covid- 19 en toda la Asamblea del Pueblo Guaraní- APG de Bolivia[4], de acuerdo al reporte de nuestras redes y grupos de WhatsApp, escuchamos hablar de los primeros casos en la nación guaraní, recién en septiembre, en Tentayape, Muyupamapa, Chuquisaca. Allí, justo hay un campo petrolero. También, a partir de nuestras comunicaciones con los tentaras[5] de Paraguay y Argentina, también, reforzamos la importancia de distanciamiento social.

[1] Soy Mbruvicha Zonal de Educación y Salud de la Capitanía Zona Macharetí, de la Asamblea del Pueblo Guaraní de Bolivia, vivo en la Comunidad de Macharetí Estación.

[2] Soy parte de Tairusu Guaraní, juventud guaraní, de la Capitanía Zona Macharetí, vivo en la Comunidad de Timboycito. 

[3] Macharetí es un municipio situado en el sur de Bolivia, sobre la Ruta 9 que va a Argentina, pertenecemos al departamento de Chuquisaca. Nuestro municipio vive del maíz, la ganadería y la apicultura, entre otras actividades, pertenece a la ecoregión chaco, caracterizado por altas temperatiras y pocas lluvias. Convivimos con la actividad petrolera estatal. La población guaraní del municipio se distribuye en dos capitanías, que es como le decimos a la organización social guaraní. La Capitanía Zona Macharetí y la Capitanía Zona Ivo. Lo que aquí contaremos es, principalmente desde la experiencia de la primera capitanía. También, en el municipio hay ganaderos no guaranís, quechuas y escasamente, algunos menonitas.

[4] La Asamblea del Pueblo Guaraní de Bolivia es el ente que aglutina a toda la nación guaraní de Bolivia. Se integra por Capitanías departamentales, zonales y comunales, tiene una estructura que promueve la gestión del territorio integral denominada PISET, Producción, Infraestructura, Salud, Educación y Tierra Territorio. 

[5] Hermanos guaranís, en idioma guaraní.

Publicado el Lunes, 31 Mayo 2021
Jazmin Goicochea Medina, Andrea Torres Espinoza

58 - “La agroecología es por la vida, ni la pandemia nos detiene”1 Estrategias de las mujeres frente a la precarización de la vida

Autor: Jazmin Goicochea Medina, Andrea Torres Espinoza
Lugar: - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_PER
Fecha de publicación: 31, Mayo, 2021
Editorial: IPDRS
N de paginas: 15
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“La agroecología es por la vida, ni la pandemia nos detiene”1.
Estrategias de las mujeres frente a la precarización de la vida

 

 

 

Jazmn Goicochea Medina 2
Andrea Torres Espinoza 3

 Con mucho cariño, A las mujeres agropecuarias de los valles de Lima.

 

“Antes, desde donde yo vivía se veía la playa. Era muy lindo. Había mucha chacra y ganadería. Además, el agua era clarita, muy limpia y venía en cantidad. Así, recuerdo a mi valle de Lurín” (Victoria, 63 años, Lima Sur).

Las palabras de Victoria expresan la añoranza de las mujeres su territorio. El diálogo con ellas, nos acercó a su preocupación por el lugar que habitan y el trabajo al que dedican su tiempo. Y esto, se suma a nuestro interés por conocer un poco más de nuestra Lima y sus pulmones verdes, en tiempos en los que la vida corre riesgo, los bienes comunes son privatizados, los valles son depredados y el trabajo agropecuario es precario.

En la década de 1990, se impuso la aplicación de las políticas de ajuste estructural y las reformas asociadas al Consenso de Washington, a fin de resolver la grave crisis económica que venía atravesando el Perú. Estas políticas de ajuste se basaron en la eliminación de subsidios, la privatización de empresas públicas, la apertura incondicional al mercado mundial de capitales trasnacionales. Al mismo tiempo, Perú ha pasado de ser un país tradicionalmente rural y con un gran potencial agropecuario, a ser, un país predominantemente urbano a causa de los fuertes flujos migratorios que se desataron desde la década de 1960 (Matos, 1990).

En ese contexto, las políticas neoliberales produjeron la expansión del mercado residencial basado en lógicas de despojo y de especulación, que decantan en procesos fraudulentos sobre los territorios y los bienes comunes, afectando en gran medida al agro (Harvey, 2005), y así lo evidencia, el descenso de la agricultura en el PBI nacional. Según el Ministerio de Agricultura y Riego (2016), en 1950, la agricultura representaba 11 % del PBI, mientras que en el 2014 se situó en 5,3 %. Sin embargo, la pequeña producción agropecuaria pierde protagonismo ante la inversión de grandes capitales privados. En el 2012, el agro representó 12,8 % de las exportaciones[4]. En cambio, los y las pequeñas productoras agropecuarias representan 80 % de las unidades agropecuarias, con ingresos aproximados a 38 % de los hogares no agropecuarios.

En esas condiciones, en el año 2012, se estimó que 2,26 millones de peruanos se dedicaban al agro, donde las mujeres representan 30,8 %. Cabe precisar que, la participación de las mujeres se duplicó desde 1994 hasta la fecha indicada. Mientras que la participación de los hombres solo creció 14,2 %. En particular, el Censo de 2017, evidenció una mayor participación de las mujeres en el agro en Lima.

A pesar de la creciente participación de las mujeres en el agro, el neoliberalismo implica para diversos sectores sociales la pérdida de autonomía, pone en riesgo a la agricultura campesina y a los ejercicios de soberanía alimentaria. Cabe precisar, además, que el modelo neoliberal le da continuidad a la escasez de propiedad de la tierra de las mujeres, así como pone en riesgo la tenencia segura de terrenos de producción a su cargo. Esto no es nuevo, el colonialismo instaló un control social y territorial de expropiación de la tierra y de los cuerpos de las mujeres (Korol, 2016).

La emergencia producida por la pandemia del COVID-19, no impidió que el agro continúe sosteniendo la vida de la mayoría de la población del país. De todas formas, sí tuvo fuertes consecuencias en este sector económico y mucho más, en un territorio como Lima, compuesto por los valles de Chillón, Rímac y Lurín. Estos valles que han sido depredados a causa de un proceso de urbanización acelerado (Arroyo y Romero, 2019).

Frente al contexto descrito, nos proponemos profundizar en analizar las condiciones y estrategias de las mujeres pequeño productoras agropecuarias de Lima durante la pandemia del COVID-19. Para ello, hemos recuperado siete valiosos testimonios de compañeras[5] dedicadas a la producción agropecuaria en Lima, a quienes agradecemos por su apertura. Sus testimonios han sido muy sentidos e importantes para entender lo que sucede con la pequeña producción agropecuaria. Al mismo tiempo, nos hemos acercado a su trabajo a partir de la observación participante.

Nuestro análisis recupera las reflexiones desarrolladas en el marco de la nueva ruralidad. Sabemos que la dicotomía urbano-rural ha perdido vigencia y reconocemos la interdependencia entre un espacio y otro (Pérez, 2004). La nueva ruralidad, en su perspectiva latinoamericana, ubica aspectos de cambio fundamental en el territorio rural: encadenamientos urbano- rurales, el empleo rural no agrícola, la provisión de servicios ambientales, las certificaciones agroambientales o “sellos verdes”, los pueblos como centros de servicios, el papel activo de las comunidades y organizaciones sociales, y la diversidad ecológica-cultural como patrimonio (Rojas, 2008).

De este modo, se intenta pensar no solo en el proceso productivo agropecuario, sino en la importancia del uso respetuoso con la naturaleza, así como el surgimiento de una racionalidad diferente a las lógicas individualistas que rigen nuestros cotidianos. Todo esto implica una reflexión profunda acerca de la economía que traspasa la lectura de las relaciones patrón-asalariado, y más bien, abarca las relaciones sociales y ecológicas de aprovisionamiento, cuidado y afecto, relaciones no leídas en el marco del cálculo y la acumulación (Gago, Cielo y Gachet, 2018).

Situamos a la pequeña producción agropecuaria como parte de la trama de la economía popular, definida por Giraldo (2017), como un sector estructurado en sus dimensiones económicas, sociales y políticas, así como se encuentra articulada de forma compleja y contradictoria. Según Gago (2017), este es un concepto que pretende recuperar la potencialidad de las experiencias diversas de la economía que ponen como centralidad al trabajo vivo y no a los procesos de acumulación. Del mismo modo, se pone en evidencia su potencialidad en la reproducción de la vida y la disputa con la precarización que produce el capital. En el marco de las economías populares, surgen relaciones de solidaridad y reciprocidad, en medio de una dinámica de conflictividad. Así, logramos leer también las estrategias que se desarrollan para resistir ante la precariedad.

Desde nuestro análisis, uno de los puntos claves para profundizar en estas estrategias, es entender que las mujeres no solo viven la precarización del trabajo productivo, como consecuencia del contexto del territorio, sino también la precarización de la vida. Intentamos recuperar la precisión que realiza Federici (2018), sobre la perspectiva predominante de la economía que pone atención en las relaciones monetarias trazando una línea divisoria entre la producción y la reproducción. Esto evidencia que el capitalismo es heteropatriarcal, así como medioambientalmente destructor, colonialista y racista. Sus características tensionan los procesos de acumulación y los procesos de sostenibilidad de la vida como la reproducción social. La centralidad es la reproducción de la vida. Según Coraggio (2007), esto no supone negar la necesidad de acumular, sino más bien, establece otro tipo de unidad entre la producción (como medio) y la reproducción (como sentido).

Nuestro recorrido divide nuestro trabajo en tres partes: en primer lugar, profundizaremos en las condiciones del trabajo agropecuario en tiempos de pandemia; en segundo lugar, analizaremos las estrategias de las mujeres productoras agrarias afianzadas durante la pandemia; y finalmente, dejaremos algunas pistas para continuar con esta reflexión.

El recorrido planteado supone también una reflexión teórico-metodológica desde el Sur. Según Santos (2018)[6], se trata de la “la producción y validación de conocimientos anclados en experiencias de resistencia de los grupos sociales que sistemáticamente han sufrido la injusticia, la opresión y la destrucción causada por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado” (Santos, 2018: 28). Esto implica replantear la dicotomía conocimientos/saberes[7] y hacer el ejercicio de “identificar y valorizar lo que a menudo ni siquiera aparece como conocimiento a la luz de las epistemologías dominantes, lo que en su lugar surge como parte de las luchas de resistencia contra la opresión y contra el conocimiento que legitima esta opresión” (Santos, 2018: 29).

Esperamos que estos asuntos sean de utilidad y abran una serie de preocupaciones dedicadas a las vidas de hombres y mujeres trabajadoras agropecuarias que luchan y resisten diariamente de manera digna.

 

[1] Recuperado del testimonio de Ana María Palomino (65 años), pequeña productora agropecuaria de Lima Sur.

[2] Socióloga de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, activista feminista e investigadora en temas de género y territorio. Miembro del equipo técnico del Observatorio Interdisciplinario de Salud Pública y del Grupo de Trabajo CLACSO Reformas laborales en América Latina.

[3] Estudiante de décimo ciclo de la Escuela Profesional de Sociología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Investiga temas de género y trabajo. Miembro del Observatorio Interdisciplinario de Salud Pública y practicante de la Comunidad Andina (CAN).

[4] Las y los trabajadores de la agroindustria rigen su trabajo bajo la Ley N°27360 de promoción del sector agrario. Hoy derogada -luego de las luchas emprendidas por las y los trabajadores- por la precariedad en la que sitúa a las y los trabajadores agropecuarios, debido a que indica que deben recibir una remuneración diaria de S/.39.19 ($.10.93) que incluye gratificaciones y compensación por tiempo de servicios, así como un aporte de 6% a la salud -cuando el régimen laboral indica que debe ser de 9%-, a pesar de que las enfermedades profesionales en este sector son variadas a causa del uso de agrotóxicos, el movimiento mecánico de más de 10 horas laborales sin ningún tipo de uniforme o implemento para cubrirse del sol.

[5] Cabe precisar que, en algunos casos, los nombres de las mujeres entrevistadas mencionados a lo largo de la redacción de la investigación han sido modificados a fin de respetar su deseo de anonimato.

[6] Según Santos (2018), esta reflexión no debe entender al Sur como el Sur geográfico, sino como compuesto de muchos sures que tienen en común el hecho de constituir saberes nacidos en las luchas contra el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado. El objetivo de lo que Santos denomina Epistemologías del Sur es “posibilitar que los grupos sociales oprimidos representen al mundo como propio y en sus propios términos, pues solo así podrán cambiarlo según sus aspiraciones. (…) Las epistemologías del Sur se relacionan con los saberes que emergen de las luchas sociales y políticas y no pueden ser separados de esas luchas. Por lo tanto, no son epistemologías en el sentido convencional de la palabra. (…) Su objetivo, más bien, es identificar y valorizar lo que a menudo ni siquiera aparece como conocimiento a la luz de las epistemologías dominantes (Santos, 2018: 29).

[7] Según Santos (2018), la dicotomía saberes/conocimiento se debe a que el conocimiento se asocia a lo académico; mientras que los saberes son asociados a la población que ha sido marginada históricamente por el capitalismo global.