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Qué pasa

En los últimos tres años ha habido un auge tanto de las producciones artesanales como de la chocolatería fina con proyección internacional. Con matices de flores, almendras, frutas, malta y vainilla sobre distintos fondos que se funden en el paladar tras haber dado el primer mordisco. Así son los sabores que da el cacao venezolano, un producto cuyos inicios comerciales se remontan al tiempo de la Colonia, cuando el país se convirtió en el primer exportador. 

Su cultivo se generaba en Mérida, pero luego se extendió a las costas de Aragua y Barlovento, en el estado Miranda, y Sucre

“Las guerras de independencia y, sobre todo, la aparición del petróleo hicieron que la producción de cacao bajara de modo abrupto, los precios por la almendra del cacao eran muy bajos y no se intensificó la producción ni se pusieron incentivos para mejorarla”, explica Álvaro Gómez, investigador en cacao del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas.

La Red Territorios Visibles invoca a los gobiernos de Argentina, Bolivia y Paraguay a promover espacios de diálogo con la sociedad civil para potenciar el desarrollo local y el uso sustentable de los recursos naturales en la región semiárida del Chaco Trinacional.

En América Latina están ocurriendo fenómenos políticos, sociales, económicos y ambientales que impactan en extensas regiones del continente. Una de estas regiones son los semiáridos, como el Chaco Trinacional, que abarca parte de Argentina, Bolivia y Paraguay, donde la competencia por los recursos naturales como la tierra, el agua y los bosques es cada vez más intensa. El resultado de ello es el aumento de la conflictividad social, debido a que los habitantes y dueños de estas tierras son, por lo general, comunidades indígenas y familias campesinas cuyos derechos y obligaciones no están plenamente reconocidos, lo cual profundiza situaciones de inequidad y un aumento de la pobreza rural. 

Los efectos del cambio climático podrían generar pérdidas permanentes en la economía, hasta finales del siglo, que acumuladas serían equivalentes a perder cerca de 4 veces el PIB (producto interno bruto) de 2010 y afectarían al sector agrícola y en especial a la población rural más pobre.

Así se desprende de un informe realizado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) llamado “Impactos Económicos del Cambio Climático”, donde muestra que Colombia debe planear su desarrollo sin omitir las consecuencias de este fenómeno.

Las entidades líderes de planeación deben adoptar una visión prospectiva a la luz del cambio climático, lo cual implica tomar decisiones que busquen reducir la vulnerabilidad futura de la economía, señala el estudio.

El 19 y 20 de agosto se realizará en Salta, Argentina el encuentro regional “Semiáridos de América Latina: Diálogos y participación social, el camino para la gestión territorial”  organizado por la Plataforma Regional Semiáridos, el Programa Integrado Trinacional del Chaco Trinacional (PIT) del Consejo Mundial de Iglesias (CWS), y las comunidades indígenas y campesinas de la región.

La Plataforma Regional Semiáridos es una iniciativa que tiene por objetivo recopilar y sistematizar las experiencias llevadas a cabo por diferentes organizaciones vinculadas al acceso, el uso y el manejo de los territorios en las regiones semiáridas de América Latina. Trabaja para promover procesos de incidencia política en la región sobre la base de propuestas concretas, el conocimiento regional y la articulación técnico - política. Está integrada por: la Fundación Tierra (Bolivia), Redes Chaco (Bolivia, Argentina y Paraguay), Acción Campesina (Venezuela), Federación Agraria Argentina (Argentina),  Procasur  (Chile), Instituto para el Desarrollo Rural en Sudamérica (IPDRS- Bolivia), Centro de Desenvolvimiento Agroecológico Sabiá (Brasil), PATAC (Brasil), Programa Comunidades Indígenas (Paraguay), Centro de Estudios Regionales para el Desarrollo de Tarija (Bolivia), AS-PTA Agricultura Familiar y Agroecológica (Brasil), CETRA (Brasil) y FUNDAPAZ (Argentina).

El ingeniero químico mexicano Mario Molina Pasquel, premio nobel de química en 1995, por sus aportes para determinar la destrucción de la capa de ozono, dio ayer una conferencia en el marco del II Congreso Internacional de Innovación y Desarrollo, en Quito.

Molina es miembro de la Academia Nacional de Ciencias y del Instituto de Medicina de los Estados Unidos. Además es parte del consejo asesor de ciencias del presidente Barack Obama.

Si bien la sala del hotel Marriot no se llenó, ninguno de los presentes perdió atención a sus explicaciones, en las que identificó al dióxido de carbono como el componente químico por el cual la Tierra tiene la actual temperatura.

Molina fue invitado por una serie de organizaciones académicas, empresas privadas y organismos estatales para hablar sobre la innovación social como motor del desarrollo.

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