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Qué pasa

El dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Rodolfo Machaca, informó sobre la fecha del encuentro tras una reunión con el presidente Evo Morales en Palacio de Gobierno. Santa Cruz será sede de la reunión, que definirá políticas para garantizar la seguridad alimentaria.

El presidente Evo Morales y la dirigencia de la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam) decidieron hoy convocar a la Cumbre Agropecuaria para el 23 y 24 de abril, en Santa Cruz, donde se perfilarán políticas destinadas a fortalecer al sector agrícola y pecuario para garantizar la seguridad alimentaria.

Desde que el principal río de la región fue represado y su agua privatizada por la industria agrícola y por la mayor explotación de mina de carbono a cielo abierto del mundo, la mayor comunidad indígena de Colombia, compuesta por los pueblos Wayúu, muere de hambre y sed. Situada en el extremo norte del país, en la península desértica de La Guajira, la población sufre por desnutrición, contabilizando por lo menos 37 mil niños indígenas desnutridos. Datos señalan que cerca de 14 mil niñas y niños ya murieron de inanición.

Según entidades que acompañan a la población, es difícil dimensionar la tragedia que ha acometido a los Wayúu. Esto es así porque esa comunidad, de origen pre-hispánico, carece de la presencia estatal colombiana efectiva. Datos divulgados por el diario digital alternativo Las 2 Orillas señalan que la mayor parte de los niños indígenas que mueren en la región no consigue llegar a los centros de salud más cercanos para ser atendida. Sin medios de transporte, ellas tendrían que caminar enormes distancias por el desierto.

Cynthia de Benito.  San Andrés de Pisimbalá (Colombia).

Unidos por sus reivindicaciones comunes y separados por profundos conflictos de segregación racial, indígenas y campesinos de Colombia se enfrentan a la paradoja de trabajar juntos para implementar la paz en el país mientras sobre el terreno se disputan el control del territorio. Su punto de conflicto y unión es la tierra. Por su propiedad se enfrentan y en su defensa se encuentran y descubren su inmensa fuerza, que en ocasiones ha llegado a poner al Gobierno en aprietos, como ocurrió en agosto y septiembre de 2013 con una huelga campesina.

La capacidad de movilización exhibida hizo que pocos meses más tarde campesinos, indígenas y afrodescendientes conformaran la Cumbre Agraria, Étnica, Campesina y Popular, que les unió para reclamar con una sola voz sus derechos.

Sin embargo, cuando el lema común se apaga, surge la disputa en los territorios y la convivencia se vuelve un reto, como en San Andrés de Pisimbalá.

Los indígenas manjui de Paraguay, que no llegan al millar de personas, luchan por salvar su lengua nativa, uno de los cinco idiomas en peligro de desaparición en el país, tras sufrir la pérdida de su territorio y, con él, una parte de su identidad cultural.

Tradicionalmente asentado sobre el margen derecho del río Pilcomayo, fronterizo con Argentina, este pueblo se distribuye en varias comunidades del departamento de Boquerón, en el Chaco paraguayo.

Se estima que actualmente viven en Paraguay unos 800 manjui, de los cuales el 30 o el 40% ya no hablan su lengua, dijo a Efe Nieves Montiel, directora de documentación y promoción de las lenguas indígenas de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL).

El proceso de confluencia y articulación en defensa de las aguas y el territorio tuvo un importante hito el 21 de marzo cuando un amplio conjunto de organizaciones sociales celebraron una manifestación en Temuco donde se difundió una plataforma de acción cada vez más consensuada.

Según un reporte de la Comisión de Comunicaciones la concurrida marcha, pasacalle y acto cultural fue una iniciativa autogestionada y autónoma, de una amplia expresión social e intercultural, que busca enfrentar los más actuales problemas que desafían a la ciudadanía.

Entre los problemas se encuentran los incendios forestales, el impacto de las plantaciones de monocultivos, las decenas de proyectos hidroeléctricos en la Araucanía y la contaminación de las aguas por pisciculturas de la industria salmonera o a causa de basurales, entre otros.

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