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Bogotá abrió ayer (16 de noviembre) sus puertas a la VII Ronda de Negociaciones del TLC con la Unión Europea, con puntos sensibles como propiedad intelectual, régimen de inversiones, agro. En este contexto más de 200 organizaciones de Europa y América Latina hicieron un llamado a la suspensión de las negociaciones del TLC con la UE, además de suscribir un pronunciamiento: "Suspender la negociación de la Unión Europea con Perú y Colombia: freno a la injusticia y la desigualdad", en el que plantean ocho argumentos para reclamar la suspensión de las negociaciones:

 1.      El modelo bajo el cual ha sido diseñado este Tratado de Libre Comercio ha sido cuestionado por la crisis económica mundial.

2.      Se ha cambiado el formato inicial de un Acuerdo de Asociación a un TLC, pues se abandonó la discusión de los pilares de Diálogo Político y Cooperación y se excluyeron las propuestas de Ecuador y Bolivia.

3.      La negociación bilateral de este TLC agrava las tensiones ya existentes en el seno de la CAN pudiendo afectar el avance del proceso de integración andino, y expresa la incoherencia de la UE con su discurso de apoyo a la integración regional y el desarrollo sostenible de los países andinos.

4.      Liberalizar el acceso a recursos naturales y sectores estratégicos limita las posibilidades de desarrollo y coarta la soberanía de los Estados para adoptar medidas en beneficio de la población. 

5.      El TLC con la UE puede agudizar la exclusión y los conflictos en la región andina. Ya hay evidencias de las luchas sociales que se generan frente al despojo de los territorios y la violación a los derechos humanos.

6.      La violación a los derechos humanos que han cometido los gobiernos de Perú, Colombia y la Unión Europea no ha sido tenida en cuenta durante la negociación. El tema migratorio quedó por fuera del debate.

7.      No existen mecanismos de participación efectiva de la sociedad civil en la negociación, a pesar de las propuestas que han sido presentadas.

8.      No se recogieron las recomendaciones ni se tomaron en cuenta los resultados del Estudio de Impacto y Sostenibilidad del Acuerdo, encomendado por la propia Comisión Europea que -a pesar de sus falencias en el diseño, desarrollo y consulta- evidenció que los beneficios de liberalizar el comercio entre la UE y los países andinos no serán equitativos.

Las organizaciones proponen entonces  "un profundo replanteamiento de las relaciones económicas y políticas de la UE con la región andina de tal forma que se busque una relación y acuerdos económicos y comerciales que beneficien a los pueblos y no preserven una situación evidentemente injusta y desigual. Para ello consideran  que es necesario construir una nueva relación basada en la primacía de los tratados y convenios internacionales en materia de Derechos Humanos, de los Pueblos y de la Naturaleza y no en el libre comercio".

El pronunciamiento está suscrito por más de cuarenta organizaciones peruanas entre ellas figuran centrales sindicales como la CGTP, CUT, organizaciones agrarias y campesinas como la CCP, CNA y CONVEAGRO, así como organizaciones sociales, redes e instituciones como la Red Peruana por una Globalización con Equidad - RedGE, Asociación Nacional de Centros, Flora Tristán, Foro Ecológico del Perú, PIDHDD-Capítulo Perú, entre otros. Suscriben además: 18 organizaciones de América Latina, 5 organizaciones andinas, más de 70 organizaciones europeas, 57 organizaciones colombianas, 19 ecuatorianas y 9 bolivianas. Un extracto del Pronunciamiento junto con el listado de adherentes será publicado simultáneamente en  periódicos de circulación nacional de Perú y Colombia.

 Notoria ausencia de los países mas ricos del planeta

Sólo produjo una declaración política y no dio un centavo para atenuar el drama.

En una de las peores asambleas mundiales dedicadas al más dramático problema de la humanidad, sesenta jefes de Estado y de gobierno, más delegados de todos los países -entre ellos, la Argentina- produjeron ayer solo una declaración política y no dieron ni un centavo para paliar la hambruna que devasta a mil millones de habitantes de la Tierra. "Uno-dos-tres-cuatro-cinco-seis". El director de la FAO, Jacques Diouf, contó los pocos segundos en un spot publicitario difundido en las televisiones de medio mundo y agregó: "Un niño ha muerto de hambre en el mundo". En el día de la asamblea mundial contra el flagelo, 17 mil personas murieron ayer de hambre. Un desastre sin parangones.
Hace 36 años que este corresponsal se encuentra en Roma y meses después de llegar cubrió para Clarín la Primera Conferencia Mundial de la Alimentación. Hubo un compromiso-desafío que lucía concreto. Desde entonces se han visto tantas reuniones de la Agencia de las Naciones Unidos para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con anuncios de miles de millones de aportes, plazos seguros para bajar a la mitad el hambre en el mundo, etcétera etcétera, bla-bla-bla. Cada vez hay más asambleas y más muertos de hambre. Uno de cada seis habitantes del planeta no cubre sus necesidades mínimas de comida para sobrevivir. Ningún otro escándalo a los que el mundo nos ha acostumbrado es tan escandaloso. Y lo más escandaloso que tiene el escándalo, escribió Simone de Beauvoir, es que uno se acostumbra.
La declaración final, aprobada por aclamación, citó entre sus cinco objetivos el de reducir a la mitad para 2015 el número de hambrientos. ¿Cómo? Eso no se sabe ni tampoco se dice.Es la enésima vez que se fijan plazos que la realidad ridiculiza.
El Papa habló ayer ante la asamblea en el gran edificio blanco que Mussolini hizo construir frente al Circo Massimo romano para el ministerio de las Colonias del fascismo, y que después de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en la sede de la FAO. Benedicto XVI se mostró con razón indignado. Dijo que "la tierra puede nutrir a todos", pero que existe el riesgo "que el hambre sea considerado estructural, parte integrante de la realidad socio-político de los países más débiles, objeto de un sentido de resignado desaliento, e incluso de indiferencia."
"¡No debe ser así!", exclamó el Papa. Destacó que crece el número de los que sufren el hambre. Benedicto XVI reiteró que hay tierra y recursos suficientes para nutrir a todos los habitantes de la Tierra. "El hambre no depende tanto de la escasez material sino de la escasez de recursos sociales, el más importente de los cuales es de naturaleza institucional", concluyó.
El presidente brasileño Lula da Silva pudo exhibir ante la platea los buenos resultados de su gobierno en la lucha contra el hambre, del cual el mismo Lula fue víctima en su tierra natal del nordeste. "Nuesras inicitivas políticas permitieron que 20 millones de personas salieran de la pobreza y reducir en un 62% la desnutrición infantil, quebrando el ciclo de miseria y desesperanza", dijo.
En una conferencia de prensa y en un ambiente deprimido por la realidad de la falta de resultados concretos, el director Jacques Diouf, que en nombre de la FAO organizó la cumbre, lamentó la mísera realidad que convirtió a la reunión cumbre en una farsa. Diouf contó que había sido excluído de las negociaciones para elaborar el documento de final. "Si se fija un objetivo hay que cuantificar términos, plazos, cantidad y condiciones", dijo.
La ausencia de los líderes de los países ricos del grupo de los Ocho fue más resonante que las presencias de los otros sesenta jefes mundiales. Solo el premier italiano Silvio Berlusconi condujo la asamblea como dueño de casa y recordó que hace unos meses en L'Aquila el grupo de los Ocho grandes del planeta decidieron aportar 20 mil millones de dólares en tres años.
El director Diouff recordó que él ha pedido varias veces, apoyándose en los estudios técnicos de la FAO, 44 mil millones de dólares anuales para dar una ayuda concreta a los pequeños productores agrícolas y permitir una real lucha contra el hambre. Pidió a los países en desarrollo contribuciones por 76 mil millones de dólares. Parece mucho dinero pero hay que recordar que el año pasado las especulaciones financieros que desataron la crisis global que el mundo soporta costaron dos billones (millones de millones) de dólares. Y se sigue despilfarrando dinero a manos llenas en el mundo financiero en favor de bancos y especuladores.
Uno-dos-tres-cuatro-cinco-seis segundos. Otro chico ha muerto de hambre en el mundo.

 

Más de 60 Jefes de Estado y de Gobierno participan este lunes en Roma en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria que ha convocado la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de Naciones Unidas para buscar una solución consensuada al problema del hambre.

La reunión durará hasta el miércoles y contará con la presencia del secretario general de la ONU, Ban Ki Moon; el director general de la FAO, Jacques Diouf; el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi; el presidente de Brasil, Luiz Ignacio Lula da Silva; y el dirigente libio, Muamar Gadafi, entre otros.

También participará en el evento el Papa Benedicto XVI, que pronunciará un discurso y, al término de la reunión, saludará uno a uno a los mandatarios presentes, según hicieron saber hoy fuentes de la sala de prensa del Vaticano.

Por parte española, participará una delegación presidida por la Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, y la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez Ramos.

El objetivo de esta nueva cumbre es llegar a un acuerdo sobre las estrategias que hay que seguir para "impulsar la producción agrícola y erradicar el hambre", en un momento en el que las personas que pasan hambre en todo el mundo alcanzan los 1.020 millones.

Por esta razón, la FAO ha decidido divulgar un spot para sensibilizar a la población, evidenciando que cada 15 segundos al menos dos niños mueren de hambre en el mundo (www.1billionhungry.org).

Además, la organización está recogiendo firmas y ha propuesto a todos aquellos que lo deseen solidarizarse con los 1.020 millones de hambrientos a través de una huelga de hambre que tendrá lugar el sábado 14 ó el domingo 15 de noviembre, coincidiendo con la víspera de la Cumbre.

ALGUNOS DATOS POSITIVOS.

Sin embargo, el incremento del hambre en el mundo esconde el hecho de que 31 de los 79 países objeto de seguimiento por la FAO han registrado un importante descenso en el número de personas desnutridas desde principios de la década de 1990.

Un informe publicado recientemente bajo el título 'Los caminos hacia el éxito' destaca el notable progreso realizado por 16 de estos países, que ya han alcanzado el objetivo de reducir el número de personas hambrientas para el año 2015 o se encuentran bien encaminados para lograrlo.

El informe, que fue presentado por el director general de la FAO, Jacques Diouf, analiza en detalle los factores que subyacen detrás del éxito de cuatro países que han logrado importantes avances frente al hambre, tales como Armenia, Brasil, Nigeria y Vietnam.

 

Foto:F AO

Dio la vuelta el mundo la noticia que el Director General de la FAO, Jacques Diouf, hizo una huelga de hambre de 24 horas (entre el 13 y 14 de noviembre) en solidariedad con las personas con hambre en el mundo.

A mi entender un gesto de solidaridad con los hambrientos altamente loable, además de responsable con el cargo que ocupa el señor Diouf. Sin embargo, es desafortunado calificar esta acción como una huelga de hambre.

Los diccionarios de la lengua española definen la huelga de hambre como el “Ayuno total voluntario para demostrar la disposición a morir si no se logran los objetivos perseguidos”. Lo que ciertamente no es el caso del acto que nos ocupa, a no ser que la duración del acontecimiento se pueda ponderar por la importancia del personaje que se somete al ayuno voluntario.

Más aún considerando que la huelga de hambre es considerado un acto extremo entre los métodos de reclamo que tienen los obreros, campesinos, pobres en general, para recibir la atención del Estado a sus peticiones. Por tanto una huelga de hambre hace a una relación sociedad civil Estado.

Han existido contadas excepciones de una relación inversa, como las de Gandhi, incluso discutibles en número y duración, pero entre las más recordadas la de 1948 (5 días) a escasos días de su asesinato.

En Bolivia se han presentado dos casos que involucran a las más altas funciones públicas, la del Presidente Siles Suazo en 1956 para defender sus políticas de gobierno y la 1984 (4 días) exigiendo a los sindicatos y al parlamento que lo dejen gobernar; el propio Evo Morales en el 2009 (5 días) contra el parlamento para que aprueben la ley electoral reformada.

En estos casos, además de la definición formal de huelga de hambre como un acto extremo que puede llevar a la muerte, habrá que introducir un criterio político que se podría proponer como una medida que permite el desempate de fuerzas cuando una de ellas se encuentra con focos de tensión que no contribuyen al desempeño de una función de gobierno.

En casi todos los casos, este tipo de actos desde el propio poder, han logrado modificar o establecer normas, recursos e instituciones importantes. Todas ellas dentro del campo de las luchas políticas y por tanto en oposición a organizaciones y grupos de poder plenamente identificados.

Sólo así podríamos diferenciar este tipo de medidas, con aquellas tan recordadas en el en nuestros países como la huelga que iniciaron cinco mujeres mineras en Bolivia, en 1977, y terminó masificándose y derrotando a las dictadura militar de Hugo Banzer.

No solamente por la formalidad del tiempo, sino también por la ausencia de algunas cualidades como la poca información sobre el planteamiento político de la FAO y los sectores en oposición a ella dentro de lo que será la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, convengamos que aplaudimos el ayuno del presidente de la FAO, pero que éste en esencia no es una huelga de hambre.

La Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria que arrancará el próximo 16 de noviembre en Roma, Italia, podría ser un desperdicio de tiempo y dinero a menos que los líderes mundiales se propongan lo contrario e intervengan ahora para salvarla. Para el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS) y Oxfam Internacional, los gobiernos están en riesgo de tirar por la ventana una gran oportunidad para detener el hambre que afecta a más de mil millones de personas en el mundo.

La declaración final de la cumbre, acordada la noche del martes 10 de noviembre, no dice nada nuevo. El texto final enuncia que el hambre será reducida a la mitad para el 2015, pero fracasa en lograr compromisos que garanticen, tanto los recursos necesarios para alcanzar esta meta, como la rigurosa rendición de cuentas que deberían seguir los gobiernos -en el marco del Comité Mundial de Seguridad Alimentaria de Naciones Unidas- para informar sobre sus avances en la lucha contra el hambre.

A esto se suma que la promesa hecha por el G8 en julio de 2009, de entregar USD 20 mil millones para enfrentar el hambre durante los próximos tres años, parece no haber sido más que una declaración. Desafortunadamente, los pobres y hambrientos no pueden alimentarse de promesas.

Para el CLAES, el IPDRS y Oxfam Internacional, la prioridad debería estar puesta en una mayor inversión, dirigida a mejores políticas, instituciones, servicios y programas de formación que impulsen una pequeña agricultura sostenible y adaptada a los ambientes agroecológicos locales.

La pequeña agricultura permite atacar la insuficiencia alimentaria y el alto precio de los alimentos, potenciando cadenas productivas y flujos comerciales locales y regionales.  

En América Latina -donde el hambre afecta a 53 millones de personas- la pequeña agricultura es la fuente de alimentos e ingresos de alrededor de 95 millones de hombres y mujeres.  Aunque se les ha ignorado históricamente, estas personas son, además, quienes están en la primera línea del combate contra la pobreza, el hambre y el cambio climático.

La Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria está ignorando también a otros grupos vulnerables, como los agricultores sin tierra y los pobres que viven en las ciudades, quienes además de ayuda alimentaria de inmediata, necesitan medidas -urgentes y de largo plazo- para protección social y el desarrollo de sus medios de vida.

En ese marco, la Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria debería:

  • Respaldar y financiar el reformado Comité Mundial de Seguridad Alimentaria de la ONU, reconociéndolo como la plataforma política de alto nivel para asuntos de Seguridad Alimentaria.
  • Incrementar la inversión pública para la pequeña agricultura y la protección social de los países en desarrollo, como medida, tanto de lucha contra la pobreza y el hambre, como de fortalecimiento de la resiliencia ante los efectos devastadores del cambio climático.
  • Acordar un fondo -de al menos USD 40 mil millones anuales- para rescatar el Objetivo de Desarrollo del Milenio que busca erradicar el hambre y la malnutrición; y comprometerse a traducirlo en acciones y presupuestos que se adecuen a las necesidades de Seguridad Alimentaria y Desarrollo Rural, especialmente de los pequeños agricultores.

Los países en desarrollo también deben jugar un rol más importante durante la Cumbre. Una forma de lograrlo es comprometiéndose a invertir el 10% de sus presupuestos de agricultura en acciones enfocadas a combatir la pobreza y el hambre.

En América del Sur -como en otras regiones del mundo- las decisiones tomadas en la Cumbre deberían traducirse en planes de inversión y desarrollo dirigidos a fortalecer a la pequeña producción, que visualicen a las mujeres como protagonistas de la economía, que promuevan políticas específicas para zonas marginadas, apoyen tecnologías de bajos insumos y estimulen los sistemas de investigación.

Desafortunadamente, hoy día muchos países ricos siguen apostando por la fórmula del incremento de la producción de alimentos, mediante el uso intensivo de fertilizantes químicos y nuevas tecnologías. Esto podría ofrecer alivio de corto plazo a los agricultores pobres, pero no es una respuesta a los problemas estructurales que están detrás de la hambruna mundial. Tampoco es una salida sostenible y sólo condenará a los países en desarrollo a un futuro de repetitivas crisis de alimentos y mayor degradación ambiental.

Para mayor información:

Eduardo Gudynas (CLAES): Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  Tel: (00598-2) 4030854

Oscar Bazoberry (IDPRS): Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Tel: (00591) 72033016

Asier Hernando (Oxfam Internacional): Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Tel: (00591) 72021339