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La cumbre de Copenhague:

Los países ricos y pobres deben ceder para obtener un acuerdo en este encuentro, y luego deben enfocarse en establecer un precio para el carbón.  

En tiempos en los que no están escasos de problemas con los que lidiar, la presencia de unos 100 líderes en el encuentro de dos semanas que comenzará en Copenhague el próximo 7 de diciembre para renovar el Protocolo de Kioto sobre cambio climático podría parecer un tanto indulgente. Habrá océanos de retóricas para salvar al planeta; incontables fotografías de políticos con trajes oscuros y caras serias, y si las cosas marchan de acuerdo a lo planeado, un acuerdo para cortar las emisiones y así impedir un aumento en la temperatura podría resultar en algo marginal.

Podría ser así, o podría no serlo. La incertidumbre sobre las consecuencias del cambio climático hace difícil persuadir a las personas que gasten dinero en este tema, y dado que los daños son inciertos, así también son los beneficios de evitarlo. Pero la incertidumbre es también la razón de por qué la humanidad necesita abordar el problema seriamente. Si es que estamos seguros de que la temperatura podría elevarse entre 2 y 3 grados Celsius, entonces podríamos elegir vivir con eso. Pero no sabemos cuán lejos podría ir este aumento. El panel intergubernamental sobre cambio climático (o IPCC, por sus siglas en inglés), el organismo establecido por Naciones Unidas para establecer un consenso científico sobre el tema, puso el rango de posibles incrementos para fines de este siglo en 1,1 y 6,4 grados Celsius. En la parte más baja del rango la diferencia sería apenas perceptible. Pero en el rango superior... Bueno, imaginarse cómo luciría el mundo entonces hay que leerlo más bien como ciencia ficción.

Aunque los beneficios de impedir ese tipo de catástrofes son incalculablemente grandes, los costos de hacerlo no deberían ser enormes, como mucho un 1% del PIB mundial, si es que las políticas están bien diseñadas. Aquí planteamos que el mundo debería gastar en ello, tal como los dueños de casa gastan proporciones similares de sus ingresos en asegurar sus hogares contra desastres.

Estando de acuerdo que el problema merece abordarse, sin embargo se han dado pequeños pasos. Desde la convención de la ONU sobre cambio climático en 1992, la cual generó el Protocolo de Kioto, las emisiones de dióxido de carbono se han incrementado en un tercio. El problema no es una falta de tecnologías con baja emisión de carbono. La electricidad puede ser generada por fisión nuclear, hidroelectricidad, mareas, viento y energía solar, mientras que los autos y camiones pueden funcionar con electricidad o biocombustible. Tampoco es un problema económico. Un punto porcentual del producto bruto mundial es abordable para un proyecto que vale la pena. El salvataje de los bancos ha costado alrededor del 5% del PIB mundial.

De manera que es más simple y barato de arreglar de lo que la mayoría de la gente piensa. Pero la humanidad tiene que ponerse de acuerdo en cómo compartir los costos. Esto trae desafíos. El primero es conseguir un acuerdo internacional, que es lo que están tratando de hacer los líderes mundiales en Copenhague. El segundo es implementar esos acuerdos en los países, con mejores políticas que las actuales, incluyendo un precio creíble del carbón. De otro modo, el costo superará largamente el 1%.

Las perspectivas para Copenhague lucen mejor que lo que fue para Kioto. Australia, que inicialmente se hizo a un lado de este último, ahora lo ha ratificado. El acuerdo para reducir las emisiones en Estados Unidos se ha entrampado en el Senado, y podría nunca ver la luz, pero Barack Obama está determinado a empujarlo. Algunos países de ingresos medios, como Brasil y México, han anunciado recortes de emisiones; China también se ha comprometido a bajar la intensidad del carbón en su economía.

De qué se trata

Los argumentos en Copenhague se centrarán en dos aspectos: recorte de emisiones y dinero. Los países desarrollados son requeridos con objetivos para reducir sus emisiones hacia 2020. Sobre la base de los datos de la IPCC, sus emisiones necesitan caer entre 25 y 40% bajo los niveles de 1990 hacia 2020 si es que el mundo quiere limitar el aumento de la temperatura en dos grados por sobre los niveles preindustriales. Los ofrecimientos sobre la mesa suman alrededor de 15% comparado con los niveles de 1990 en 2020. Estados Unidos, el principal rezagado, está ofreciendo alrededor de un 4%.

Los países en desarrollo serán requeridos para desarrollar "acciones" que limiten las emisiones. China, actualmente el mayor emisor a nivel mundial, y por tanto el país que estará en la palestra, se ha comprometido para cortar la intensidad del carbón en su economía entre 40 y 45% hacia 2020. Estados Unidos está disconforme con eso, porque hay mucho más que China podría obtener sobre la base de sus actuales políticas.

Los países emergentes quieren que los gobiernos de países ricos paguen sumas mayores para su adaptación y mitigación al cambio climático.

Un buen acuerdo debería incluir algunas regulaciones en áreas donde el mercado no funciona bien, como la eficiencia energética en edificios. Debería incluir un subsidio módico en investigación sobre tecnologías que aún están lejos de ser comercialmente atractivas, como la captura de carbón y su almacenaje. Pero podría descansar largamente en la más eficiente herramienta en el diseño de políticas, que es el precio del carbón.

El precio de este combustible envía a las empresas una señal de invertir en tecnologías limpias, y no sucias. Europa lo ha hecho mejor. Ha definido un precio para el carbón y recortado las emisiones modestamente. Pero ello descansa fuertemente en subsidios para energías renovables, y muy poco en el precio del carbón.

 

El sector agropecuario crecerá un 4,4% este año

El modelo actual de la agricultura en Uruguay tiene todo para seguir expandiéndose pero debe tener recaudos sobre el uso extremo de cultivos como la soja que "debilitan" el suelo, según Gonzalo Souto de Opypa.

En el marco de la 3era. conferencia del ciclo: El Agro del Futuro, Innovación, Cohesión Social, Crecimiento Económico y Sostenibilidad que organizó la Universidad Católica, el asesor de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del MGAP y consultor internacional, Gonzalo Souto, proyectó el desarrollo de la agricultura en el país y su impacto en el mediano plazo.

Según el experto el agro crecerá este año 4,4% apuntalado básicamente por el gran impulso que tendrá la agricultura con una tasa de crecimiento de 11% respecto al año pasado.

No obstante, Souto advirtió algunos desafíos que el sector agrícola deber plantearse para que la actividad no tenga un freno en el mediano plazo. Uno de ellos es cómo se está distribuyendo el uso de los suelos para la agricultura según la estación del año.

El analista comentó que en este último tiempo se ha dado un fenómeno inverso al del pasado y los cultivos de verano (soja, maíz y sorgo) "sobrepasaron" la superficie que se destina a los cultivos de invierno (trigo, cebada y avena).

Souto dijo que "no es bueno" que quede sin sembrar un área agrícola mayor en la época más fría del año porque es perjudicial para el suelo.

En tanto, respecto al desequilibrio que provoca la soja dentro de los cultivos de verano con una superficie de siembra muy superior, el experto señaló este también es un "factor de alerta" porque la oleaginosa deja un rastrojo con poco residuo de biomasa en comparación con los que aportan el sorgo y el maíz.

Sobre ese punto sostuvo que "es natural" que los agricultores se inclinen por la soja porque ofrece más garantías no por el rendimiento en comparación al sorgo y el maíz, sino porque el precio y los mercados que son "más firmes" y "transparentes".

Por ese motivo, planteó que quizás sería pertinente que el Estado aplicara políticas públicas con el objetivo de incentivar el cultivo de sorgo y maíz creando mecanismo de precios a futuro con la participación de inversores privados.

Asimismo, estimó que se deberá ajustar el sistema productivo con acciones de "monitoreo y control" de los cambios del suelo, pero siempre actuando con una actitud de "intercambio" con los operadores agrícolas porque tampoco se puede fiscalizar como "policía" el cumplimiento de la normativa vigente.

Expansión. El asesor de Opypa afirmó que la agricultura "tiene todo" para seguir creciendo y a tasas muy buenas como las actuales, por lo menos por dos o tres años, ya que el contexto externo "es favorable" para los commodities y Uruguay aún ofrece una superficie agrícola significativa que está sin aprovechar.

Según el experto en la zafra 2009-2010 se explotarán 1,8 millones de hectáreas de los 4 millones que ofrece el país para la agricultura.

Además, recordó que la política de biocombustibles que están aplicando países como Estados Unidos hace pensar que el mercado de los granos se mantendrá firme en los próximos años, acompañado por una creciente demanda mundial, liderada por los países asiáticos como China e India.

Respecto al modelo de producción que introdujeron los principales grupos agricultores de Argentina -que hoy concentran más del 40% de la explotación de granos que se hace en el Uruguay- dijo que seguirá en expansión porque incluso los propios empresarios locales han ido "copiado" esta modalidad de trabajo que se destaca por la intensidad, la eficiencia y la innovación tecnológica.

Asimismo, el consultor internacional indicó que por ahora "no hay dificultades" con la oferta de recursos humanos porque las propias empresas se están encargando de capacitar el personal en conjunto con los centros de formación.

Por otro lado, Souto recordó que el "ambiente de negocios" para captar inversores externos sigue siendo favorable para obtener más inversiones en la cadena agroindustrial.

Sin embargo, advirtió algunos "cuellos de botella" sobre todo en el sector logístico donde dijo, sí es necesario "un mayor protagonismo" del Estado porque la competitividad de la agricultura en el mundo estará marcada por una reducción de los costos operativos.

Por ese motivo, opinó que se hace necesario para atender el crecimiento de la cadena agroindustrial el desarrollo del tren y ofrecer otras alternativas para la salida de los granos porque la terminal de Nueva Palmira "está saturada".

Por otro lado, también se refirió a la ley de sociedades anónimas para limitar el acceso a la tierra, la cual dijo que "no tuvo ningún efecto" porque los grandes agricultores argentinos -que hoy manejan casi el 50% de la superficie agrícola del país- se las "ingeniaron" para sortear esta normativa.

La regulación del uso de los suelos por ahora "no tuvo impacto" en el desarrollo sectorial.

Acuerdos para fijar precios

Respecto a las decisiones que tomó el Ejecutivo para controlar la suba de los alimentos antes de la crisis, Souto recordó que se transitó por el camino de "acuerdo de precios" y no "de intervención" en el mercado como lo hizo Argentina. Asimismo, en cuanto a la quita del 2% en la devolución de impuestos para las exportaciones de trigo y cebada el consultor internacional dijo que su impacto "fue marginal".

 

Con el objetivo de poner en la agenda pública y contribuir al debate sobre el estado de la Educación y su relación con el ámbito rural, este miércoles 02 de noviembre, se realizará en Piura la conferencia magistral denominada "Educación y Desarrollo Rural en el Perú", a cargo de Patricia Ames, investigadora principal del Instituto de Estudios Peruano (IEP) e integrante del Directorio del Seminario Permanente de Investigación Agraria (SEPIA).

Según el director del Área de Investigación y Proyección Regional de CIPCA, Bruno Revesz, esta oportunidad nos permite preguntar qué ha aportado la educación a este sector, cómo han cambiado sus enfoques y cuáles son las lecciones aprendidas hasta el momento.

Agregó que, si bien es cierto, SEPIA es un seminario bienal (cada dos años) en el que se realizan un conjunto de trabajos de carácter académico sobre temas centrales que afectan al país, intentamos -a través de este tipo de Conferencias- no limitar la información al círculo de sus participantes, sino más bien ampliar su difusión tanto a organizaciones de la sociedad civil como a decisores de políticas públicas en la región.

En la Conferencia Magistral estarán como comentaristas, Santiago Araujo Salinas y Robespierre Bayona Amaya, ambos destacados profesionales en el tema educación. La cita será a partir de las 8:30 a.m. en el Auditorio Principal del Colegio Regional de Contadores de Piura, sito Av. Panamericana Norte Nº 152 - Urb. "El Chipe" - Piura.

Están invitados profesores y profesaras de las diferentes instituciones educativas, institutos superiores y universidades de la región; profesionales de entidades públicas y privadas y personas vinculas a los temas que son motivo de esta Conferencia.

Este evento es organizado por el Seminario Permanente de Investigación Agraria (SEPIA), el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), y el Colegio Profesional de Profesores del Perú, Filial Piura (CPPe).

Camino al SEPIA "Piura 2011"

En sus 24 años de existencia, el SEPIA se ha consolidado como el más importante foro de análisis de la cuestión rural del país, principalmente a través de sus seminarios bienales. A la fecha ha organizado trece de estos seminarios, en los que se han expuesto y discutido alrededor de cuatrocientas ponencias sobre temas que son determinados por la misma comunidad de investigadores. Cada seminario convoca a alrededor de 150 especialistas. Las ponencias seleccionadas en los seminarios se han venido publicando regularmente en volúmenes con el título genérico Perú. El problema agrario en debate.

En el 2008, en Cusco, los participantes al SEPIA XIII, acordaron por unanimidad que 25 años después de su fundación, SEPIA XIV se realice en el 2011 en Piura, región donde se realizó el primer seminario en 1985.

El remate de tierras de los pequeños y medianos propietarios genera una nueva concentración de poder y exclusión social en el Perú.

La concentración de la tierra en el Perú en este año 2009 es mayor que en el período previo a la Reforma Agraria de 1969 del general Juan Velasco Alvarado.

El presidente Alan García Pérez, antiguo militante social demócrata y hoy un converso ultraliberal, es también a tono con su ideario un gran promotor de la neolatifundización de la tierra en el Perú. Proceso que arrancó con Belaunde, siguió con García, prosiguió con Fujimori, continuó con Toledo y ahora alcanza su apogeo con el Dr. García, en su segundo gobierno.

La concentración de la tierra en el Perú en este año 2009 es mayor que en el período previo a la Reforma Agraria de 1969 del general Juan Velasco Alvarado cuando, según el Censo Agropecuario de 1961, el 75. 9 por ciento del área censada estaba en manos del 0.4 por ciento de propietarios.

El Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES) ha confeccionado un mapa de la gran propiedad rural en el 2009.

De acuerdo a ese mapa, sólo 7 propietarios concentran 31,795 mil hectáreas en Piura; en Lambayeque, dos propietarios son dueños de 28,300 hectáreas de las mejores tierras; en Ancash, un solo neolatifundista tiene 16,000 hectáreas y así la concentración se repite en toda la Costa. El caso de Ica, uno de los valles en los que el proceso de compraventa de tierras ha sido más activo.

En la Amazonía, el nuevo "barón" ya no del caucho como Julio César Arana sino de la tierra es Dionisio Romero y sus socios chilenos que con buenas y malas artes se han apoderado ya de 20,000 mil hectáreas.

En el caso del Grupo Romero, extensiones de tierras en la selva alta están destinadas a cultivos de palma aceitera para la producción de aceite de consumo humano, además de una mayor participación para el biodiesel. Según CEPES, el proyecto Shanusi, en la frontera de Loreto con San Martín, tenía sembradas 8,000 hectáreas de palmas en el segundo semestre de 2008. En el mismo periodo, Palma del Espino (en Tocache, San Martín) aparecía con 12,000 hectáreas de palmas sembradas ( 7,500 hectáreas en producción)11, con una proyección de 15,000 hectáreas para el año 2012.

En total, de acuerdo al estudio del CEPES, sólo 34 propietarios son dueños y señores de 225, 657 hectáreas de tierras en la Costa.

En este cálculo no se ha estimado la concentración en los Andes, especialmente en el Valle Sagrado de los Incas, en el Cusco, donde la mitad del valle está en manos de empresas chilenas ni el acaparamiento en el resto de la Amazonía por empresas chilenas, coreanas y chinas.

La neolatifundización de la tierra en el Perú se produce a través de varios mecanismos:

  • remate de tierras de los pequeños y medianos propietarios que no pueden pagar sus deudas;
  • compra de tierras para la producción de biocombustibles (caso Dionisio Romero y la empresa Maple en Piura);
  • la ampliación de la frontera agrícola y
  • la conversión de las cooperativas agrarias en empresas privadas.

Convencido el gobierno aprista y sus socios de la derecha económica y política que la pequeña y mediana agricultura costeña y andino-amazónica debe ser reemplazada por la agricultura industrial, por el gran monocultivo para la exportación, están creando las condiciones económicas y políticas para que la agricultura familiar, que representa el 95 por ciento del agro en el país y produce la mayor parte de los alimentos que consumen los peruanos, se extinga irremediablemente.

La maquinaria de demolición y arrasamiento de la agricultura familiar en el Perú está en pleno funcionamiento:

  • TLC asimétrico con Estados Unidos,
  • eliminación de los aranceles y de todas las salvaguardas de la producción agraria nacional;
  • incumplimiento de los acuerdos y paralización de las mesas de diálogo;
  • un Estado liliputiense que invierte migajas en el campo;
  • precariedad y vulnerabilidad de la propiedad familiar porque la titulación está paralizada;
  • concentración y dominio de toda la cadena productiva por oligopolios y monopolios, entre otros problemas que han dejado a la pequeña y mediana propiedad agraria desguarnecida y a merced de la voracidad del gran capital.

La inviabilidad ambiental y social

El neolatifundismo que promueve el presidente García no es, como sus mentores preconizan, un sistema que crea desarrollo. Genera concentración de poder, exclusión social e inequidad económica.

Pero además, el gran monocultivo industrial es inviable -lo dicen la FAO y otras organizaciones internacionales- en el escenario de crisis ambiental planetaria provocado por el cambio climático que, este año, arrojará a la pobreza y al hambre a más de mil millones de personas.

El presidente García no puede con su genio y su vocación suicida. La neolatifundización del agro en el que ahora está empeñado es una forma de sembrar vientos para cosechar tempestades sociales y políticas.

Balance en rojo de la agenda Conveagro

En la XII Convención Nacional del Agro Peruano (Conveagro 2009) que se acaba de realizar el 24 y 25 de noviembre en Lima, el balance efectuado por el presidente de Conveagro, el Ing. Federico León y León, así como de Lucila Quintana Acuña, de la Junta Nacional de Café, y de otros líderes, reveló que los 14 puntos de la agenda agraria y las mesas de diálogo con el gobierno tienen un avance mínimo.

La breve historia de la Ley 29264 de Reestructuración de la Deuda Agraria (Preda) es un clarísimo ejemplo de las intenciones non santas del gobierno aprista con relación a la pequeña y mediana propiedad. La Ley 29264 está destinada a solventar las deudas de 3 mil pequeños propietarios con entidades privadas por un monto de 50 millones de soles. El ministro de Economía y Finanzas, Luis Carranza Ugarte, guardián del santo santorum neoliberal, se niega a transferir los 50 millones de soles al Banco Agrario para que esta entidad compre las deudas y evite el remate de las tierras.

En el mismo evento, el vice ministro de Agricultura, Ing. Hubert Valdivia Pinto, expuso la política del sector que prioriza la exportación agroindustrial, que sólo representa al 5 por ciento de los productores, y otros programas para mejorar la competitividad. Sin embargo, por un lado, no se tocan los problemas estructurales de la pequeña y mediana agricultura y, por otro, la inversión en el agro -que según Valdivia este año es del orden de los 3,889 millones de soles- es apenas un chorrito de agua en un inmenso desierto de necesidades.

Lo mismo ocurre con el Banco Agrario, un pigmeo crediticio con un capital de apenas 260 millones de soles que sólo ha podido otorgar algún crédito a 10 mil agricultores de un total de 2 millones. Sólo una de las inversiones de Dionisio Romero para la producción de biodiesel supera largamente al capital del Banco Agrario

BENI YA NO SERÁ ZONA GANADERA

¿Se imagina que Beni deje de ser el departamento ganadero del país, que Tarija no produzca más vinos y que los cultivos andinos, como la quinua, no existan?

Aunque esas posibilidades actualmente parecen absurdas, es posible que en 2030 sean parte del panorama productivo boliviano por efecto del cambio climático, si en los próximos 20 años no se toman medidas para revertirlo.

Joerg Seifert-Granzin, asesor principal en cambio climático de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), proyecta esa realidad y otras más en caso de que el calentamiento global
avance como hasta ahora.

La productividad estaría entre los sectores más afectados cambiando radicalmente la vocación de los territorios y serían las tierras bajas las que sufrirían el mayor impacto, de acuerdo con lo planteado por Seifert-Granzin, que participó el pasado miércoles en el foro "Cambio Climático: Efectos, Impactos, Oportunidades y Desafíos para Bolivia" organizado por la FAN y el IBCE con el apoyo de WWF.

El especialista plantea que las sequías y las inundaciones inviabilizarán en 2030 la ganadería en  Beni y Santa Cruz se convertirían en el principal productor de carne del país con varias zonas adaptadas para esa actividad.

En el caso de Tarija, el cambio climático traería frecuentes granizadas lo que haría imposible la producción de vino, característica productiva actual de ese departamento.

El experto predice también que la producción de cultivos en el altiplano decrecerá por las condiciones climáticas desfavorables y la falta de esfuerzos laborales amenazando a variedades nativas, que sólo crecen con el frío, como la quinua y otros cereales.
Agua
El panorama de los efectos del cambio climático se complica con el principal recurso natural, el agua.

Seifert-Granzin proyecta que la escasez impedirá el crecimiento de la población metropolitana de las ciudades de La Paz y El Alto y el Chaco se convertirá en un desierto por la falta de lluvias.

A esto se suma que el lago Titicaca se reducirá y dividirá hasta en tres partes para 2030 por efecto de la pérdida de su espejo de agua, lo que afectará el equilibrio ecológico y provocará pérdidas irreversibles en la ganadería, agricultura, piscicultura y vida silvestre.

El experto ambientalista advierte también que dentro de dos décadas los glaciares de la Cordillera Real de Los Andes habrán desaparecido, acentuando la creciente escasez de agua en todas las zonas de influencia.
Energía y ciudades
Para el especialista, Bolivia, en 2030, habrá dejado la producción de combustibles fósiles y será un exportador de energía renovable en América del Sur.

"Mientras los parques solares en el altiplano siguen incrementado su eficacia, los parques eólicos de tierras bajas pierden por daños causados por la mayor velocidad del viento; todo el transporte público corre a gas o por sistemas eléctricos; plantas de biodiesel y metano abastecen los sistemas productivos en las zonas rurales", predice.

En cuanto a la vida urbana en Bolivia, en 2030 enfermedades tropicales --dengue y  malaria-- se expandirían en ciudades de occidente como La Paz.

Seifert-Granzin dice que los primeros barrios flotantes se darán en Trinidad fuera del dique y se el tráfico particular  de vehículos quedará prohibido dentro de los "cascos viejos" de los centros urbanos como Santa Cruz para reducir la contaminación del aire y las enfermedades bronquiales.

Emisión de gases por rubros

ENERGÍA
La energía emite más gases de efecto invernadero, con 24 por ciento; seguido por el sector de usos de la tierra (18%).

OTROS
La industria produce el 14 por ciento de gases, seguida por la agricultura (14%), transporte (14%), construcciones (8%), otras energías (5%) y la basura (3%).

REGIONES
EEUU y Canadá (19,4%), el este de Asia (17,3%), sur de Asia (13,1%), Europa (11,4%), Latinoamérica (10,3%) y África.

 IMPACTO ACTUAL Y PREVISIONES

La Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) indica que en Bolivia ya se puede observar el impacto del cambio climático. Por ejemplo, el cerro de  Chacaltaya en 1940 tenía una cobertura de nieva de 0,22 kilómetros cuadrados (km2); para 2005 se redujo a 0,1 km2.

A esto se suma la alteración en el clima que este año se ha notado con más fuerza con sequías y menos lluvia.

Las tendencias del cambio climático en Sudamérica se muestran en general con una disminución del agua (10-20 por ciento), pérdida de especies (20-30 por ciento), desertificación de tierras agrícolas y disminución de alimentos.

El modelo climático regional para Bolivia indica que habrá un aumento de temperatura en todo el país. Se estima que para 2030 el incremento sea de (1-2ºC) y para 2100 (5-6ºC), las zonas mas afectadas serán el altiplano y la amazonía.

También se prevé que habrá más precipitaciones en épocas de lluvia; en las tierras bajas aumentara el 53 por ciento para el 2100. Mientras que en épocas secas las precipitaciones se reducirán en tierras bajas, por ejemplo, en un 36 por ciento para 2100.

Foto: Chaco boliviano, Los Tiempos