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En un enriquecedor encuentro en el IPDRS, el pasado 9 de agosto, la Doctora Johanna Jacobi, coordinadora en Bolivia del proyecto “Hacia la sustentabilidad alimentaria: Reconstruyendo la co-existencia de diferentes sistemas alimentarios en América del Sur y África” junto al doctorante en agroecología Roberto Bascopé, compartieron los resultados de investigación sobre los plaguicidas en Bolivia, enfocándose como estudio de caso, en el uso de éstos en la producción de soya en el municipio de San Pedro (Santa Cruz).

Jacobi señaló que el proyecto desarrollado en Bolivia y Kenia, considera como ejes centrales de la sustentabilidad alimentaria el desempeño ambiental; reducción de pobreza; derecho a la alimentación; seguridad alimentaria y la resiliencia socio-ecológica. Así, dentro del primer eje  se desarrolló la investigación sobre los plaguicidas, que si bien, como menciona la investigadora, no se tenía previsto, los impactos ambientales que está provocando además de los riesgos en la salud, demandaron la indagación de la situación de los plaguicidas en Bolivia.

De manera inicial la exposición, a cargo de la Dra. Jacobi nos acercó al crecimiento en la importación de pesticidas en el país, que en el periodo 2005-2016, representan un incremento de 400%. Asimismo, señaló que se encuentran a la venta alrededor de 229 agentes activos, de los cuales el 72% son problemáticos por su toxicidad y almenos 78 de estos están catalogados como altamente peligrosos -bajo la clasificación de la FAO, OMS y PAN- tanto para la salud como para el medio ambiente, por lo cual aconseja de suma importancia -bajo el principio de precaución- exigir la regulación de éstos.

Por su parte, Roberto Bascopé, señalo que en promedio per capita se importa 4,54 kilos de pesticidas por año, esto sin considerar lo que entra por contrabando que fácilmente elevaría a más de 5 kilos anuales por persona. Un aporte central del investigador sobre el uso de agroquímicos en la producción de soya en San Pedro, producción agroindustrial y destinada en su 70% para la exportación, pasa por evidenciar con base a la revisión de datos y estudios de caso, que la relación entre productividad y agroquímicos, no necesariamente garantiza mejor producción, pues según la información recabada, entre los distintos ciclos productivos del 2002 a 2018 se incrementó en 70% la superficie cultivada, y en el mismo periodo la utilización de agroquímicos significó un incremento de 238%, pasando de 12.691.800 kilos a 42.840.000, pero lo que más llama la atención son los rendimientos promedios de la campaña 2002-2003 y 2017-2018, que tan sólo muestran una leve variación de 2,38 a 2,4 respectivamente.

Además de estos resultados, que motivaron una fértil discusión entre los diversos asistentes convocados, entre ellos productores agroecológicos, docentes universitarios, colectivos y asociaciones de consumidores, instituciones, periodistas, entre otros/as, se puede acceder a mayor información, socializada por los investigadores, en el siguiente enlace: Policy brief pesticides + annex HHPs

 

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