La compañía Bioceres, donde son accionistas Hugo Sigman y Gustavo Grobocopatel, está de celebración. Sus semillas con la cuestionada tecnología "HB4", con uso del herbicida glufosinato de amonio, fueron autorizadas en China y Australia. El presidenta Alberto Fernández [sic] recibió a la científica del Conicet Raquel Chan, desarrolladora de los transgénicos.
Nicolas Pousthomis / Subcoop
China aprobó el 29 de abril la soja HB4, publicitada como "tolerante a la sequía" y al agrotóxico glufosinato de amonio, y desarrollada en conjunto por el Conicet y Bioceres, la empresa argentina donde son accionistas Hugo Sigman y Gustavo Grobocapatel. Se trata de la primera vez que China aprueba un desarrollo transgénico argentino. Días después, el 6 de mayo, Australia anunció la aprobación del trigo HB4, el primero transgénico a nivel global, que hasta ahora fue resistido por productores, acopiadores y organizaciones ambientales en el país y también en Brasil, principal comprador de la Argentina.