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Ecofondo recoge las iniciativas y experiencias de comunidades campesinas que buscan la defensa de la alimentación, la concientización y el desarrollo de propuestas en torno a la soberanía alimentaria.

El viernes 26 de marzo de 2010 se realizó simultáneamente en varias regiones del país un encuentro denominado Campaña Nacional de Soberanía Alimentaria, Seguridad y Autonomía, creada por una red de organizaciones de todo el país. Ecofondo recoge todas estas iniciativas y experiencias de comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianos, y comunidad en general que busca la defensa de la alimentación, la concientización y el desarrollo de propuestas en torno a la soberanía alimentaria.

Este encuentro simultaneo llevado a cabo en la Amazonia, Antioquia, el Viejo Caldas, Cundinamarca, Cauca, Nariño, Putumayo, Boyacá, Chocó, Magdalena, Sabana Grande, el Caribe, Orinoquia, Tolima, Huila, Valle y el Norte del Cauca. Se enfocó en el intercambio de experiencias que surgen alrededor de soberanía alimentaria como eje central; temas como gestión ambiental, que hace referencia a las causas de las crisis alimentarias; políticas públicas que pretendan dar capacidades a los pueblos para definir y redefinir sus propias políticas agrarias; así como iniciativas de agricultura urbana y rural, reservas de semillas, prácticas agroecológicas, producción y comercialización de productos generados desde estas propuestas que materialicen la soberanía alimentaria.

En esta campaña, las organizaciones hacen una importante diferenciación en cuanto a las nociones sobre la alimentación poblacional. Por un lado se habla de seguridad alimentaria a la cual se la hacen duras criticas, pues manifiestan que este término legitima políticas públicas de asistencialismo, que no cuestionan las causas de las crisis de alimentación en el mundo, las cadenas de producción, comercialización y distribución de los productos manufacturados e industrializados. El termino soberanía alimentaria para los pueblos es definido como el derecho de los pueblos a decidir cómo y cuándo se produce y qué se consume. Implica necesariamente la defensa del derecho a la alimentación, a ejercer el control sobre los medios de producción (tierra, territorio, agua, semillas..) que democraticen en términos reales la producción y distribución de los alimentos.

Desde el 2008 cuando surge esta campaña, se ha realizado un diagnostico sobre la situación de alimentación en Colombia, en la cual se observan un alto incremento en la producción de agrocombustibles como la palma aceitera y la caña, lo que implica una disminución sustancial en la producción de alimentos para la población. De igual manera y según las cifras más recientes de la FAO, 12 de cada cien niños sufren de desnutrición, el 47% de las mujeres gestantes son anémicas, el 11% darán a luz a bebes con bajo peso, el 41% del total de los hogares manifiestan algún grado de inseguridad alimentaria.

Para el Ministerio de Agricultura la prioridad es incrementar la producción de agrocombustibles. Para tal objetivo se destinarán cerca 6,5 millones de hectáreas, de cuales ya están sembradas 200 mil de caña y 300 mil de palma aceitera. Para el 2017 se espera tener tres millones de hectáreas sembradas y para el 2019 cinco millones, lo que implicaría que de los 11 millones de pobladores rurales en Colombia seis millones vivirán de este tipo de cultivo.

Teniendo en cuenta estas cifras, la tarea para las organizaciones es la construcción de propuestas alternativas a estos modelos, iniciando con el intercambio de experiencias que ya existen en muchos rincones de país, la construcción de redes, de lazos que unan iniciativas conjuntas y aplicadas en las prácticas productivas alternativas a los modelos de agricultura industrializada y ahora dirigidas a alimentar la industria.

La campaña SALSA es, entonces, un encuentro de acciones conjuntas, de intercambio de saberes, de concientización colectiva que buscan y luchan por la soberanía alimentaria desde la autonomía de los pueblos, desde su derecho a decidir el futuro de la alimentación de los pueblos en el mundo. Por esta razón SALSA invita a participar a todos los sectores sociales, campesinos, estudiantes, académicos, padres y madres de familia, a que se sensibilicen frente a las problemáticas de alimentación en Colombia y el mundo, visibilicen las experiencias de economía campesina y agroecológica, y a construir políticas públicas que permitan acceder y democratizar estos procesos.

Más información: www.salsa.ecofondo.org.co y Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El Estado Plurinacional de Bolivia será el anfitrión de una histórica conferencia sobre cambio climático en Abril de este año que espera alrededor de 10 000 invitados entre gobiernos y representantes de más de 50 países. Se espera una participación aún mayor en los espacios virtuales así como en campañas parta el último día de la conferencia, que es el 22 de Abril, día Mundial de la Madre Tierra declarado por las Naciones Unidas.

 

Vivimos un contexto de crisis sistémica múltiple: económica, ecológica, alimentaria, de los cuidados, energética... Y el sistema capitalista, lejos de dar respuesta a unas crisis que él mismo ha creado, apuesta por una huída hacia delante: mayor privatización de los servicios públicos, expolio de los recursos naturales, soluciones tecnológicas al cambio climático, ayudas a las empresas privadas y a la banca.

La crisis alimentaria muestra una de las caras más dramáticas del sistema capitalista actual con más de mil millones de personas en el mundo, una de cada seis, que pasan hambre, especialmente en los países del Sur. Paradójicamente, en los últimos veinte años mientras la población crecía a un ritmo del 1.14% anual, la producción de alimentos aumentaba en más de un 2%. Con estas cifras podemos concluir que en la actualidad se produce suficiente comida para alimentar a la población mundial. Pero, ¿cuál es el problema? Que si no se tienen suficientes ingresos para pagar su precio, no se come.

Las políticas neoliberales aplicadas a la agricultura en los últimos treinta años (revolución verde, deslocalización, libre comercio, descampesinización...), nos han conducido a una creciente inseguridad alimentaria. La comida se ha convertido en un negocio, un bien privatizado, en manos de un puñado de empresas de la industria agroalimentaria, con el beneplácito de gobiernos e instituciones internacionales.

Frente a esta situación, cumbre tras cumbre la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el G20, junto con las principales empresas del sector, nos dicen que para salir de la crisis es necesario una nueva revolución verde, más transgénicos y libre comercio. Nos quieren hacer creer que las políticas que nos han conducido a la presente situación, nos sacarán de la misma.

Agricultura local, campesina y ecológica

Pero existen alternativas. La relocalización de la agricultura en manos del campesinado, nos permitirá garantizar el acceso universal a los alimentos. Así lo constatan los resultados de una exhaustiva consulta internacional que duró cuatro años e involucró a más de 400 científicos, realizada por la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD en sus siglas en inglés), un sistema de evaluación impulsado ni más ni menos que por el Banco Mundial en partenariado con la FAO, el PNUD, la UNESCO, representantes de gobiernos, instituciones privadas, científicas, sociales, etc, tomando como modelo el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio.

Es interesante observar como, a pesar de que el informe tenía detrás a estas instituciones, concluía que la producción agroecológica proveía de ingresos alimentarios y monetarios a los más pobres, a la vez que generaba excedentes para el mercado, siendo mejor garante de la seguridad alimentaria que la producción transgénica. El informe del IAAST apostaba por la producción local, campesina y familiar y por la redistribución de las tierras a manos de las comunidades rurales. El informe fue rechazado por el agrobusiness y archivado por el Banco Mundial, aunque 61 gobiernos lo aprobaron discretamente, a excepción de Estados Unidos, Canadá y Australia, entre otros.

En la misma línea se posicionaba un estudio de la Universidad de Michigan (2007), que concluía que las granjas agroecológicas son altamente productivas y capaces de garantizar la seguridad alimentaria en todo el planeta, contrariamente a la producción agrícola industrializada y el libre comercio. Sus conclusiones indicaban, incluso las estimaciones más conservadoras, que la agricultura orgánica podía proveer al menos tanta comida de media como la que se produce en la actualidad, aunque sus investigadores consideraban, como estimación más realista, que la agricultura ecológica podía aumentar la producción global de comida hasta un 50%.

En el ámbito de la comercialización se ha demostrado fundamental, para romper con el monopolio de la gran distribución, el apostar por circuitos cortos de comercialización (mercados locales, venta directa, grupos y cooperativas de consumo agroecológico...), evitando intermediarios y estableciendo unas relaciones cercanas entre productor y consumidor, basadas en la confianza y el conocimiento mutuo, que nos conduzcan a una creciente solidaridad entre el campo y la ciudad. En la actualidad, la gran distribución (supermercados, cadenas de descuento, hipermercados, etc.) monopoliza la cadena de comercialización de los alimentos, sacando el máximo beneficio a costa de explotar a trabajadores, campesinos, medio ambiente.

La soberanía alimentaria se demuestra, de este modo, como la mejor alternativa para acabar con el hambre en el mundo. Se trata de devolver el control de las políticas agrícolas y alimentarias a los sectores populares (campesinos, trabajadores, consumidores, mujeres...), así como su acceso a la tierra y a los bienes comunes (agua, semillas...). Una soberanía alimentaria que tendrá que ser profundamente feminista, reconociendo el papel de la mujer como garante de la alimentación a escala mundial, y luchando contra la opresión no sólo de un sistema capitalista sino también patriarcal.

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*Aportación al taller sobre agroecología y soberanía alimentaria en la 2a Conferencia sobre Decrecimiento - Barcelona, 26 al 28 de marzo 2010.

 

Los gremios y empresas coinciden en que serán necesarios algunos meses más para recuperarse totalmente de los daños, pero hay sectores que operan ya con relativa normalidad.  

El terremoto del pasado 27 de febrero modificó por completo el panorama económico del país previsto para este año. Se esperaba un crecimiento de hasta 6%, pero ahora el PIB podría avanzar hasta un 4,5%, de acuerdo a las estimaciones del Gobierno.

Este debía ser el año de la recuperación, tras la crisis financiera, pero hoy las grandes empresas y gremios se concentran en la reconstrucción. Mientras, las pequeñas y medianas empresas continúan paralizadas entre la VI y VIII Región.

Pero un mes después del sismo, la actividad se recupera de a poco. Con sectores como el vitivinícola, que, tras registrar la pérdida del 12% de su producción anual, ha retomado las operaciones.

Algo similar pasa con la agricultura, donde según los representantes del gremio operan con relativa normalidad, a pesar del alto ausentismo laboral.

Sin embargo, el comercio, afectado por la destrucción de locales, mantiene al sector semiparalizado, sobre todo en la Región del Biobío.

Mientras, la pesca prevé que demorará dos años en reconstruir su industria.

DESIGUAL

La recuperación ha sido dispareja. El sector forestal y la pesca registran un alto nivel de paralización.

Subsidios

El Gobierno anunció un cofinanciamiento de un 25% en las embarcaciones pesqueras. Además, comprometió 40 mil subsidios al 40% del sueldo mínimo de los empleos dedicados a la reconstrucción y $30 mil mensuales para transporte y mantención de cerca de 20 mil jóvenes de las zonas que se vieron más afectadas.

Bono marzo

El martes 30 de marzo se empezará a entregar el bono que comprometió en campaña el Presidente Sebastián Piñera. Cada familia recibirá $40 mil, lo que beneficiará a cerca de 4 millones de personas que tengan ingresos menores de los $476 mil.

El monto de esta política asciende a los US$ 360 millones.

Compras

Cerca de US$ 24 millones en compras de artículos de emergencia han realizado las diversas municipalidades e intendencias de las regiones más afectadas. El gobierno espera desembolsar US$ 75 millones en soluciones habitacionales de emergencia, mientras que en alimentos ya ha gastado US$ 20 millones.

Donaciones

El Gobierno ha recibido hasta ahora US$ 41 millones en ayuda internacional.

A esto se suman los aportes que han realizado grupos como Endesa, Luksic y Anglo American, los que donaron US$ 10 millones cada uno.

En tanto la campaña Chile ayuda a Chile recaudó $45 mil millones.

 Sectores productivos

En su último consejo general, la Sofofa, que reúne a los gremios de la industria, determinó que la recuperación de los sectores más afectados "tomará tiempo".

Hay industrias, aclaró Andrés Concha, presidente de la Sofofa, como el pesquero en que el terremoto destruyó herramientas de producción.

Tras la pérdida del 12,5% del total de la producción anual, la industria vitivinícola ha recuperado su funcionamiento a pesar de los daños.

Según el presidente de Wines of Chile, René Merino, prácticamente casi el 100% ha logrado retomar sus operaciones.

Las pérdidas sufridas por esta industria se valorizaron en

US$ 250 millones.

Gran parte del sector agrícola ya está funcionando, llegando al 90% de sus operaciones, según la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA). Después del terremoto, los mayores problemas se produjeron en la capacidad de riego y la falta de energía. El mayor problema que enfrenta la industria agrícola en estos momentos es el 30% de ausentismo laboral que afecta a la producción.

Sin levantar cabeza se encuentra gran parte del comercio en las zonas de Talcahuano, Concepción y Talca. Según Carlos Jorquiera, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, la actividad en estas zonas se mantendrá prácticamente paralizada por seis meses. "Se espera una caída en las ventas del comercio en marzo, situación que iría evolucionando positivamente en los meses siguientes", afirma.

Uno de los sectores más golpeados por el terremoto poco a poco se empieza a recuperar. El domingo pasado, Arauco, ligada a la familia Angelini, reactivó su planta de celulosa Valdivia (quedan otras cuatro paralizadas), mientras que CMPC, del grupo Matte, hizo lo mismo con la unidad Pacífico. Con lo anterior, se reactiva el 22% de la producción total de pulpa en Chile.

CMPC reactiva planta de celulosa y volvería a producir pulpa mañana

Empresas CMPC, ligada al grupo Matte, inició ayer el proceso de puesta en marcha de la planta de celulosa Pacífico, por lo que a partir de mañana, domingo, comenzaría a producir los primeros fardos de pulpa.

"Hemos recibido muy buenas noticias, ya que la planta Pacífico está en sus pruebas de puesta en marcha y esperamos que este fin de semana, mañana (domingo) empiece a operar. Esta será la primera planta de celulosa que va a partir. Posteriormente, durante el mes de abril, se van a incorporar las restantes plantas (Santa Fe y Laja)", dijo el presidente del directorio de CMPC, Eliodoro Matte.

Además, el ejecutivo destacó la reactivación de los procesos productivos de los tres aserraderos (Bucalemu, Mulchén y Nacimiento), dos plantas de remanufactura (ubicadas en Los Ángeles y Coronel) y la planta de plywood (contrachapados). Todavía queda pendiente la reanudación de actividades de las unidades de celulosa y de papel periódico de Nacimiento.

Huachipato continúa inactivo

La siderúrgica Huachipato fue una de las más afectadas a causa del terremoto de febrero pasado. La acerera -perteneciente al grupo CAP- suspendió sus funciones temporalmente debido a los graves daños en el muelle de la planta y en el área de producción primaria. Según estimaciones de la compañía, la reconstrucción de la planta tomará cerca de tres meses, período en el cual la acerera no podrá reanudar sus funciones. Esto complicaría la producción de cobre ya que la empresa es productora de barras de acero necesarias para la generación de bolas de molienda de mineral.

Viña Santa Rita en 100%

Una de las más afectadas tras el fuerte golpe que recibió el sector vitivinícola fue la Viña Santa Rita. Según el gerente general, Aníbal Ariztía, si bien no tienen contabilizados sus daños, las mayores pérdidas estaban dadas por el vino de granel, el cual vendría a representar cerca de un tercio de todo lo que perdieron.

A un mes del terremoto las operaciones se han reanudado en su 100%. Las tareas de limpieza fueron rápidas debido a que se encontraban una gran cantidad de cubas vacías en espera de la vendimia.

Sector constructor fue el que más ganó en la bolsa en el último mes

Sólo dos sectores han anotado ganancias en los últimos treinta días: banca y construcción e inmobiliarias. El primero ha subido 5%, mientras que el segundo ha avanzado 25%.

Entre las empresas que integran el IPSA, Socovesa y Salfacorp fueron las que más rentaron después del terremoto. Los avances son notorios: Socovesa ganó 28,51% y Salfacorp subió 26,02%. Todo esto en un mes donde el IPSA cayó 2%.

"Salfacorp es una de las principales empresas del sector construcción y ahora hay mucho que reconstruir. Hay una tremenda oportunidad de acelerar su crecimiento", explica Álvaro Pipino, gerente de Research de IM Trust, quien detalla que el caso de Socovesa es distinto. "Se beneficia porque ha desarrollado mucho el tema de las vivienda de los segmentos medios, por lo tanto tienen la capacidad de construir viviendas en un corto plazo", detalla Pipino.

BCI es la tercera acción que más ha rentado, logrando un alza de 8,76% en los últimos treinta días. Entre los analistas destacan que el sector financiero es uno de los menos afectados por el sismo. Sobre todo, ya que se espera un aumento en las colocaciones debido a un repunte del consumo en los próximos meses.

Las acciones que más perdieron después del terremoto fueron los títulos de La Polar, que bajaron 12,68%, los de Enersis, que cayeron 8,32% y los de Empresas Copec, que retrocedieron 6,71%.

En cada caso las explicaciones de las pérdidas son distintas. Y sólo una sufrió retrocesos a causa del terremoto. La baja de la Polar, dice Pipino, está más influida por los resultados al cuarto trimestre del año pasado, que por las consecuencias del sismo. "La tienda de Concepción que fue incendiada sólo representa un 1% del total de metros cuadrados que posee y no justifica su pérdida de valor. Por eso, creemos que este ajuste es una oportunidad, de hecho, es nuestra acción favorita", detalla.

La caída de Enersis, agrega, estaría más relacionada con una salida de flujos extranjeros. Esto, debido a que los inversionistas internacionales desinvirtieron después del terremoto. Por último, la caída de Copec sí se explicaría por el terremoto. Pero, el retroceso se justificaría por la incertidumbre y falta de detalles sobre cuánto tiempo estarán cerradas sus plantas.

El presidente Fernando Lugo "no cumple su promesa de realizar la reforma agraria", dijo el líder campesino Odilón Espínola el jueves durante una manifestación de labriegos en esta capital y luego de reunirse con el mandatario.

La Federación Nacional Campesina (FNC), se manifestó en una plaza de Asunción por décimoséptimo año consecutivo. En sus filas militan agricultores de todas las fuerzas políticas, es la segunda más grande del país detrás de la izquierdista Mesa Coordinadora de Organizaciones Campesinas (MCNOC).

La manifestación de unas cinco mil personas fue pacífica, según reportes de las autoridades policiales.

La mayoría de los campesinos es propietaria de pequeñas parcelas de hasta 10 hectáreas dedicadas al cultivo prioritariamente de algodón y sésamo pero según Marcial Gómez, otro de sus dirigentes, "tenemos nuevos miembros necesitados de tierra para subsistir".

Espínola fue recibido por Lugo en el palacio de Gobierno el jueves temprano antes de la manifestación y al término del encuentro comentó: "el Presidente no tiene novedades, dice el mismo discurso y no cumple su promesa de realizar la reforma agraria".

"En nuestras zonas (centro y norte del país) existen asentamientos (pequeñas comunidades) de compañeros sin los servicios básicos como agua potable, electricidad, centro de salud y escuelas que deberían acompañar al programa de reforma agraria", se quejó.

Para Espínola, desde 1989 cuando fue derrocada la dictadura del general Alfredo Stroessner que había gobernado con mano de hierro desde 1954, "ningún gobierno en los sucesivos años pudo responder a las necesidades del campesino pobre".

Recientemente, ante el fracaso de su promesa electoral de otorgar tierras a los paraguayos pobres ante la falta de dinero para comprar terrenos privados, Lugo resolvió lanzar un nuevo modelo direccionando los proyectos de los ministerios hacia los sectores rurales desprotegidos.

"Ese programa no sirve, será otro fracaso", expresó Espínola, argumentando que Lugo "no contempla la creación de ningún pueblo o comunidad para ubicar a los más necesitados".

Advirtió que "seguiremos bloqueando rutas nacionales y realizando manifestaciones para reclamar la asistencia del estado; estas son las únicas herramientas que tenemos para que las autoridades escuchen nuestros reclamos".