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Lorenzo Soliz, investigador de gran recorrido en el desarrollo rural, ofreció una charla y conversación sobre la incursión del Coronavirus en Bolivia y la situación de las poblaciones rurales, en el Facebook del Movimiento Regional por la Tierra y Territorio.

Desde el 11 de marzo, cuando se conocieron los primeros casos de contagio del Covid-19, se ha agravado la crisis en un país en pleno proceso electoral. Luego de la crisis política de noviembre del año pasado, la renuncia de Evo Morales a la presidencia, el abrupto cambio de gobierno y la cuestionada transición, se había habilitado un nuevo proceso electoral, a culminarse el 3 de mayo.

Según Soliz, el contexto electoral está marcando y va a marcar toda la gestión de la crisis sanitaria, por ello, es primer aspecto a tomar en cuenta. Un segundo aspecto es la debilidad institucional, el cambio de autoridades y el desalineamiento central, un ajuste y reajuste de los diferentes niveles de gobierno. Esto implica que estos diferentes niveles no coordinan entre sí y dejan a mucha población sin atención y respuestas precisas a sus problemas o emergencias. Un tercer aspecto es que el sistema de salud en general, y rural en particular, es muy débil y en algunos casos inexistente. Un cuarto elemento a considerar es que las organizaciones sociales, luego de un arduo proceso de corporativización, siguen debilitadas y sin liderazgo para la coordinación a nivel departamental, logrando poco alcance a nivel local donde las organizaciones tienen un liderazgo y participación importantes. Un quinto aspecto, tiene que ver con la época de las cosechas que coincide con la llegada del Covid-19, la última etapa de las actividades agrícolas, la siembra de verano, tanto el altiplano, los valles del trópico, la Amazonía, se iniciaban las labores de cosecha y recolección. Actividades fundamentales para la provisión de alimentos en el área rural y urbana.

Finalmente, un sexto aspecto de carácter estructural tiene que ver con el rol de la agricultura familiar a diferencia del agronegocio, la agricultura desarrollada por campesinos, por indígenas, por afrodescendientes, “es una actividad débilmente apoyada por el Estado, no solamente en estos regímenes prácticamente en todos los tiempos, siempre fue un sector marginalmente atendido” afirmó Soliz.

“Con la crisis sanitaria, la agricultura familiar tiene la oportunidad de ser reposicionada, como fuente de alimentos, empleo, preservación de conocimientos, cuidado del medio ambiente, ojalá las organizaciones y las instituciones podamos contribuir a ello. El reposicionamiento no será un regalo, debe ser una reivindicación de las propias organizaciones”.

Reviva las Conversación sobre el Covid-19 y el mundo rural en Bolivia, junto a Lorenzo Soliz: https://www.facebook.com/MovTierraTerritorio/videos/674596113337531/

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