“La relación entre los mundos rurales y la educación ha pasado por concepciones sucesivas, como el énfasis en la educación técnica para el trabajo y una adecuada adaptación a la vida urbana, desde la educación bilingüe, educación intercultural y diálogo de saberes y la educación para el cambio social” enfatizó Bazoberry.
Posteriormente transcurrió una ronda de comentarios, reflexiones complementarias y propuestas de los participantes quienes plantearon por ejemplo, que existen numerosos factores que dan cuenta de las transformaciones de las áreas rurales en los países sudamericanos desde hace al menos tres décadas, como la ampliación del acceso a servicios e infraestructuras, a la educación, salud, caminos y vivienda; instalación e impactos de las comunicaciones en la vida cotidiana; además de avances en el ejercicio de derechos los indígenas, especialmente los de identidad, territorio y representación política.
También se mencionó determinates como el empleo rural, la oferta y demanda de la formación universitaria; la feminización de las tareas agrícolas, las movilidades humanas, las transferencias monetarias directas, y una serie de otros factores que constituyen el entramado de una compleja realidad económica del ámbito rural.
Sobre el rol relevante de la juventud rural, se mencionó que es posible hablar de una evolución de las ofertas educativas, de empleo doméstico a tecnificación para el trabajo, sin dejar de lado que aún persisten contradicciones entre las expectativas de las y los jóvenes y las realidades y para caracterizar mejor la situación de las poblaciones rurales en Sudamérica deben tomarse en cuenta factores como la interacción entre los mundos rurales y urbanos.
Algunos participantes también recomendaron que el texto incluya una visión más amplia sobre educación, trascendiendo la noción de escolaridad. En la misma línea crítica, se recomendó al autor mencionar junto a las transformaciones en las áreas rurales, las bases de esos cambios, incluyendo los efectos de bonos de transferencia directa monetaria y en especies, y los resultados de diferenciación social que se están produciendo en los municipios, entre municipios y entre familias de las comunidades. Ello implica indagar sobre medidas (por ejemplo políticas públicas) capaces de ayudar cerrar brechas de diferenciación negativa.
Al concluir las intervenciones se insistió en la necesidad de continuar el diálogo sobre la correlación entre los mundos rurales en la región sudamericana y los procesos educativos, no solamente como diagnóstico, sino también como desafíos inmediatos.