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Minería y ambiente en épocas del post acuerdo

Fuente: Agencia de Prensa Rural
Autoría: Pedro Aldana
Fecha: Sábado, 11 Febrero 2017

Por estos días, la vereda Carrizal, ubicada en los límites de los municipios de Remedios y Segovia y sede de una de las Zonas veredales en la construcción de la paz, ha sido objeto de varios eventos y conversatorios donde han coincidido las comunidades mineras en sus diversas expresiones, organizaciones sociales, comunales, defensores del medio ambiente y varios compañeros de la academia y del saber, preocupados por la protección y conservación de los recursos naturales, y que buscan definir cuál sería la mejor estrategia para adelantar la defensa de sus recursos, pero también la forma de aprovecharlos en función del progreso y de una distribución social y equitativa de la riqueza.

La primera inquietud que aparece en estos intercambios es acerca del carácter del trabajo minero y la proyección de lo que queremos hacer con nuestros recursos naturales no renovables, en el marco del post acuerdo. La propuesta de las Farc apunta hacia la necesidad de crear una minería social y solidaria que, cumpliendo con los estándares básicos de la protección de nuestra casa, de nuestros bosques y aguas, destine sus excedentes para el desarrollo de la economía campesina, de la producción agropecuaria y el impulso de lo social en todo orden.

Con firmeza hemos aseverado que el modelo económico basado en la gran minería y la proyectada locomotora minera resultó ser un completo fracaso. El código minero definitivamente mostró ser obsoleto y ajeno a las realidades de estas regiones con vocación minera y con gran peso de la pequeña minería y tradicional, que necesita de otras categorías, de otros conceptos y desarrollos, pero sobre todo de otra visión de Estado, que no solo la legitime, la impulse y desarrolle, sino que además la proteja de la voracidad del capital que solo piensa en sus afanes de ganancia fácil y rápida y la coloque a la altura en lo que hace a tecnificación, compromiso social y respeto al medio ambiente.

Las comunidades mineras y campesinas de la región disponen de sus propias normas y acuerdos comunitarios, que habla de la forma en que se distribuye el trabajo, la solución de sus litigios y problemas con base a la tradicionalidad, de sus estilos organizativos, pero también se encontró que es necesario discutir acerca del carácter de inversionistas, el pago de regalías y de la deuda social del Estado, así como la inserción en el ciclo económico del país, que traiga efectivamente el progreso y redistribución equitativa de las regalías a las regiones y la construcción de un nuevo ordenamiento de los territorios, entendido más como el acuerdo de buenos vecinos, que empieza ya a hacer parte de las nuevas realidades del país en paz. Y que debe incluir también la solución inmediata del problema de los títulos mineros, que se deben revisar y entregar a las comunidades para su beneficio colectivo y solidario, el problema de los abastecimientos de explosivos y la asesoría técnica y ambiental para una explotación acorde con las realidades del momento.

Igual de importantes han resultado las discusiones y propuestas surgidas sobre el tema ambiental: es mucho lo que se puede hacer desde las bases y comunidades organizados no solo en su preservación, sino en la implementación de programas serios que ayuden a mitigar todos los daños causados, cuya responsabilidad también involucra a la insurgencia. De verdad, hemos entendido que, la Casa Común, a la que alude el papa Francisco, es esa hermana, con la cual compartimos la existencia, que nos acoge entre sus brazos: nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas. Tenemos entre todos que buscar la forma de proteger, de la voracidad depredadora y capitalista, a la Serranía de San Lucas, territorio donde por tantos años hemos construido nuestros campamentos guerrilleros, nuestros sueños y esperanzas.

Esa es la paz que aspiramos a construir. Y que estamos impulsando ya desde estas olvidadas, y humildes regiones, pero que implica respuestas rápidas desde la institucionalidad ambiental.