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Los días 6 y 7 de noviembre, durante la conferencia “Madre tierra, la agenda abandonada”, organizada por Fundación Tierra, se desarrollaron varios espacios y actividades de reflexión y discusión sobre la agenda de desarrollo sostenible y los derechos de la Madre Tierra en el contexto nacional, donde a partir de diferentes políticas y acciones gubernamentales se identifica la intensificación de un modelo extractivista y la consolidación del agronegocio exportador.

La conferencia inaugural a cargo de Zebulun Kreiter, oficial de asuntos económicos de La comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), expuso los impactos de la presencia China sobre la estructura productiva y comercial de la región.  Destacó que existe una relación entre la alta demanda de materias primas por parte de China y el proceso de desindustrialización en la región, proceso intensificado “por una combinación de pocos avances en la diversificación exportadora (…) y la fuerte competencia de las manufacturas chinas” indicó Zebulun.

En el caso de Bolivia señaló que el 95% de las exportaciones -hacia el país asiático- son productos primarios, concentrándose principalmente en minerales como el zinc, plata y plomo. Asimismo, mostró con datos comparativos, entre 2000 a 2012, un claro y gradual crecimiento de la tasa de penetración de importaciones chinas en la región, que para Bolivia incrementaron de 3,1% a 18,7% en el periodo 2000-2017.

Por otra parte en el primer panel de discusión, Patrón de desarrollo y su carácter extractivo,  Gabriel Loza expuso las limitaciones del proyecto gubernamental de lograr una economía plural, aportando desde la revisión de datos las limitaciones del potenciamiento de la economía comunitaria, como también una dificultad estatal -más allá de sus planteamientos propositivos- de abandonar la continuidad histórica de base extractivista de la economía boliviana.

Por su parte Juan Carlos Zuleta, analista de la economía del litio, expuso algunas limitaciones en  la elección de las empresas socias para la explotación, transformación y comercialización de este recurso natural. Además alertó que en las negociaciones logradas se delega el control de la parte más importante de la cadena de valor, que es el control de la comercialización del litio, lo cual, indicó “más que ayudar a diversificar la base económica del país llevaría a profundizar el modelo primario exportador”.

El segundo panel abordó la situación de la deforestación en Bolivia. Julio Wanderley señaló que del 2000 al 2010 Bolivia perdió más de dos millones de hectáreas de bosque,  y en el periodo  2010-2016, según los datos de La Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), se deforestó 1.8 millones de hectáreas.

Los datos presentados fueron enriquecidos a partir de la exposición de la abogada Paola Cortés, especialista en derecho ambiental, que expuso ciertas contradicciones y sobreposiciones normativas que expresan retrocesos legales en cuanto a la protección de la madre tierra.

Entre algunas de las normativas, indica Cortés, “que vulnera la misma constitución política del estado, como las leyes 071, 300 y el mismo paradigma del vivir bien, que es el marco interpretativo base de los derechos de la naturaleza” están la ley Nº 219 que amplia de manera excepcional el plazo para al verificación del cumplimiento de la Función económica y social de las propiedades agrarias, asimismo la ley Nª 741 que autoriza el desmonte de hasta 20 hectáreas, para pequeñas propiedades y propiedades comunitarias o colectivas que se dedican a actividades agrícolas y pecuarias. Otras normativas identificadas con mayor potencialidad de vulneración de los principios marco de la ley de la madre tierra, están el Artículo 4 del DS Nº 2452, que legaliza la libre comercialización de alimentos que contienen transgénicos, y la Ley 1098 de Aditivos de origen vegetal, promulgada en septiembre de este año, las cuales expresan un claro “giro normativo hacia el agronegocio” señaló Cortés.

La participación de Joel Alvarado, del Jacha Suyu Pakajaqi, reflexionó sobre cómo históricamente la colonización se ha expresado en la desmembramiento físico, luego territorial y en esta etapa este despedazamiento se expresaría en lo que viene sucediendo con las organizaciones, su fragmentación, que debilita el accionar político de indígenas y campesinos que han sido base fundamental del cuestionamiento del Estado en su carácter colonial y capitalista.

Asimismo Alvarado señaló que la tendencia desde el INRA a buscar la titulación individual, anulando o dificultando la posibilidad de titulación bajo la figura de TCO, hace más susceptibles que comunidades con organización colectiva se abran al mercado de tierras, debilitando así la cohesión comunal, que como señala Javier Alarcón, investigador peruano “la lucha como pueblos indígenas es en base a la tierra, sobre todo el derecho colectivo. Porque de ahí, sin eso, está el despojó de la tierra, lo que nos hace pobres y dominables”.

El cierre del evento, convocó a Alejandro Almaraz, Felipe Quispe y Marianela Paco, quienes desde distintas posiciones y visiones, analizaron el viraje del “Proceso de cambio” desarrollado por el gobierno del MAS y las posibles consecuencias sociales, ambientales y políticas.

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