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  • Los menonitas de Puerto Gaitán, Meta, han acumulado al menos 38 mil hectáreas desde su llegada al país. La Agencia Nacional de Tierras recuperó 7 mil y espera seguir investigando el origen de estos predios.

El pasado 26 de septiembre, el Congreso colombiano, en un debate de control político, abordó la problemática que existe por la irregular ocupación del territorio de una  colonia menonita y su acumulación de tierra, apropiación de baldíos y la situación de comunidades indígenas que piden la tierra como territorio ancestral. Gran parte de los hallazgos que fueron presentados por el senador Wilson Arias a la plenaria, al Ministerio de Agricultura, la Agencia Nacional de Tierra (ANT)  y la Superintendencia de Notariado y Registro provienen de las investigaciones de esta alianza periodística.

En la sesión del Congreso, el director de la ANT, Gerardo Vega, anunció que tres predios —Malabar, La Cabaña y Cuba Libre— fueron recuperados por la entidad. Tanto la Cabaña como Malabar estaban siendo ocupados por la colonia menonita, según advirtieron Rutas del Conflicto y Mongabay Latam.

Leer | La huella de los menonitas en Latinoamérica

Comunidades desplazadas

Ramon Estrada, líder indigena sikuani, fue desalojado junto con su comunidad en febrero de 2023 de una tierra llamada Malabar, en Puerto Gaitán, Meta. Él y las demás familias de la comunidad Tsabilonia fueron sacadas por la fuerza pública y la Alcaldía del municipio del que aseguran siempre fue su territorio ancestral. La colonia menonita que se había asentado en esas tierras en 2015 y que estaba explotando ese predio, se presentó  el día del desalojo.

Día de trabajo en las fincas Liviney y Australia. Foto: Ana María Guzmán.

Mongabay Latam y Rutas del Conflicto han publicado cuatro investigaciones que muestran el avance en la acumulación de tierras y los daños ambientales de la colonia menonita proveniente de México. En las primeras entregas se comprobó que los menonitas estaban ocupando el predio de 2940 hectáreas llamado La Cabaña. En ese momento se denunció que era un baldío de la nación indebidamente ocupado. El reportaje publicado el 28 de agosto demostró que los menonitas habían llegado a las  6175 hectáreas de Malabar. Según las leyes agrarias colombianas, está tierra está destinada a la reforma agraria, es decir que es prioridad para que campesinos o comunidades étnicas las habiten.

La historia de Malabar se remonta a 1976 cuando el señor Mario Franco Ruíz le vendió la tierra a la Sociedad Ganadera Malabar Ltda, según consta en el certificado de Tradición y Libertad. Después de varias transacciones, los hermanos Bernardino y Jorge Enrique Díaz compraron las “mejoras”, es decir, construcciones y cultivos que están sobre el predio. Sin embargo, la tierra seguía siendo del Estado.

El Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, hoy ANT, en 2013 inició un proceso de recuperación de baldíos en el departamento del Meta, en las que incluyó los tres predios mencionados. El proceso se estancó hasta que en marzo de 2023, la entidad volvió a abrir el caso y reinició la recopilación de pruebas que determinarían si Malabar era un baldío o un predio privado.

Ramón Estrada señala el predio Malabar, del cual fue desalojado en febrero de 2023. Por Juan Carlos Contreras.

Durante el proceso, funcionarios de la ANT visitaron en abril de este año Puerto Gaitán para realizar una visita ocular y topográfica. En el terreno no se encontraron a los hermanos Díaz, sino que se percataron que las 6175 hectáreas estaban siendo ocupadas por 21 menonitas. La venta de las “mejoras” no estaba registrada.

“En la visita manifestaron que adquirieron el predio del señor Bernardino Díaz, a través de los servicios de una abogada colombiana, y de otro abogado de nacionalidad mexicana, respecto de los cuales no especifican datos de identificación. Esta información es relevante, debido a que el señor Bernardino Díaz, como se expuso anteriormente, es una de las dos personas registradas en el folio de matrícula inmobiliaria como titular en falsa tradición del predio Malabar”, se lee en la resolución expedida el pasado 22 de septiembre

Con sorpresa se encontraron que el baldío había sido dividido de manera autónoma en 69 fracciones, sin las previas autorizaciones de la Agencia Nacional de Tierras. La entidad también determinó, a través de imágenes satelitales multitemporales, que quienes habían hecho explotación económica del predio habían sido los menonitas desde mediados de 2022.

Además, que la ocupación y división que la colonia había hecho de la tierra estaba en áreas de protección ambiental como lo son morichales y cuerpos de agua.

Vega, director de la ANT, proyectó en la sesión del Congreso el siguiente mapa, explicando que Campo Alegre (en rojo)  de 6311 hectáreas —presuntamente baldío y ocupado por la colonia menonita desde 2018— se encuentra en proceso de recuperación y que no se ha terminado de recoger las pruebas para tomar la decisión. Los predios en amarillo son propiedad privada y están ocupados también por esta colonia menonita, sin embargo el funcionario adelantó que iniciarán una evaluación para determinar cómo fueron entregados durante la reforma agraria. Esta alianza periodística ha denunciado que algunos de ellos, presuntamente, fueron adjudicados irregularmente. Por último, en verde están los predios baldíos recuperados.

“La ANT está regularizando la tierra para ser entregada al pueblo sikuani”, sentenció Vega.

Mapa presentado en la sesión del Congreso por Gerardo Vega, director de la ANT.

Al finalizar la sesión, la viceministra Liliana Clemencia Ramírez, del Ministerio del Interior, relató que es un hecho verificado que la colonia menonita está ocupando territorio ancestral del pueblo sikuani. Desde la Dirección de Diálogo Social del ministerio se propiciaron reuniones entre las tres comunidades indígenas con la colonia menonita para escuchar qué estaba pasando con las reclamaciones de la comunidad religiosa y del pueblo indígena.

“Se ha generado sinergias interinstitucionales con la Unidad de Restitución y la ANT en términos de apoyar por experiencias de campo procesos de levantamiento de información etnografía, requeridos para los procesos y resultados de cada entidad, que tiene como objeto la restauración del derecho territorial”, manifestó la viceministra.

El Ministerio ha decidido priorizar tres puntos claves: primero, el diálogo y monitoreo sobre las situaciones especiales de las comunidades relacionadas a la vulneración de sus derechos y posibles amenazas; segundo, el Ministerio está avanzando el registro de las comunidades sikuani en la base de datos de la Dirección de Asuntos Indígenas, que pretende brindar garantías para la superación de barreras de acceso a derechos y, tercero, actualizar censos que permitan conocer la situación real de las familias sikuani.

Mongabay Latam y Rutas del Conflicto le siguen la pista al avance de la colonia y cómo estas decisiones de las entidades de tierras transforman las tensiones por la tierra en los Llanos Orientales. La alianza periodística intentó comunicarse con la abogada de la colonia menonita pero no contestó.

La comunidad de Barrulia, Tsabilonia y Iwitsulibu esperan que sus derechos territoriales sean restaurados en los próximos meses y regresar a la tierra de la fueron expulsados hace más de 40 años.

Imagen central: Las colonias menonitas salieron de México hacia Perú y Bolivia, en 2016 llegaron a la Orinoquía de Colombia. Foto: Rutas del Conflicto.