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En los últimos meses el nivel de deforestación ha incrementado vertiginosamente en la Amazonía brasileña. Solo en el último mes ha habido un aumento de 68% en la desaparición de bosques selváticos, respecto a las cifras del 2018. En respuesta, Jair Bolsonaro se limita a negar el impacto de sus políticas en la selva de su país.

Desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil, el panorama ambiental y de derechos humanos se ha visto socavado por su administración. Sin embargo, uno de los aspectos más preocupantes era, y sigue siendo, el impacto de sus políticas sobre la Amazonía. Los primeros síntomas de esta situación se estarían haciendo evidentes desde ahora.

Según un reciente reporte del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), la deforestación en los bosques amazónicos brasileños incrementó en un 60% en el último mes. De hecho, tan solo en los primeros 15 días de julio se talaron más de 1.000 kilómetros cuadrados de bosques en la selva brasileña.

La reacción de la sociedad civil en Brasil no se ha hecho esperar. Diversas organizaciones y activistas ambientalistas señalan que desde que Jair Bolsonaro se convirtió en presidente ha alentado con sus discursos y políticas a los madereros, hacendados y especuladores de territorio a intervenir y deforestas los bosques brasileños.

A eso hay que sumar la crisis interna que sufren los entes políticos ambientales en Brasil. Pues al constante debilitamiento que viene sufriendo el Ministerio del Ambiente, se le suman las críticas públicas que ha hecho Jair Bolsonaro a las multas interpuestas a los agricultores que cometían infracciones ambientales, así como a su pedido de desproteger a las reservas indígenas.

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