Artículos de opinión

Feminismo campesino

Brigitte Baptiste

Martes, 26 Septiembre 2017

Tipnis = Agua

ELIZABETH VARGAS SOLÁ

Domingo, 17 Septiembre 2017

Envíe su artículo

Posts @IPDRS

La organización destaca en la nueva edición de El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación, publicado a comienzos de octubre, que no se conoce si su uso beneficia al medioambiente.

Así, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) echó un balde de agua fría a quienes defienden esos combustibles obtenidos de la agricultura como una alternativa barata y limpia frente a los derivados del petróleo.

Por esos motivos, el director de la FAO, Jacques Diouf, pidió que se revisen las políticas sobre el tema, salvo en el caso de Brasil, pionero en esta fuente de energía.

Desde hace 30 años este país usa masivamente etanol, obtenido de la caña azucarera para mover su flota de vehículos comerciales, mientras que la agroenergía cuenta con una industria de alto peso.

Por ejemplo, este año Brasil producirá 25.500 millones de litros de etanol, de los cuales exportará 4.200 millones y se prevé un aumento del 150 por ciento en la demanda interna en unos ocho años.

Tanto el Gobierno como los empresarios niegan que el uso masivo de caña influya en los precios de los alimentos, mientras que prevé expandir su producción con inversiones por unos 24.000 millones de dólares.

Una de las estrategias de Brasil es fomentar un mercado internacional para que el etanol sea comercializado como una materia prima y para eso busca acuerdos con países con disponibilidad de tierras, agua y mercados.

Sin embargo, para Diouf no hay lugar a dudas de que los biocombustibles generados a partir de las cosechas de cereales "han contribuido a la reciente fuerte subida de los precios de los alimentos", que ha hecho aumentar el número de hambrientos en el mundo de 848 millones a 923 millones de personas.

México fue uno de los países más golpeados por la crisis de los alimentos cuando los Estados Unidos comenzaron a usar su maíz para producir etanol, lo que encareció desde los precios de las tortillas, alimento básico de millones de mexicanos y centroamericanos, hasta los de la carne y los huevos.

Tal vez por eso, en ese país la producción es incipiente y el Gobierno prohibió el uso de cualquier tipo de grano de consumo humano o animal para producirlos.

Hasta las pequeñas economías de Centroamérica tienen interés en el tema. Para satisfacer sus necesidades de tecnología, la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), montará dos plantas de producción en Honduras y Guatemala; una de estas comenzó a operar en El Salvador en septiembre pasado. Estos proyectos hacen parte del Proyecto Mesoamericano de Biocombustibles, que es parte del Plan
Puebla Panamá.

Costa Rica, por su parte, comenzó este año un programa del que espera que en 2009 comenzará a utilizarse etanol y biodiésel en los automóviles.

Los otros de Suramérica

Colombia, el segundo productor de biocombustibles de Latinoamérica, con unos 365 millones de litros anuales de etanol de caña y 73 millones de litros de biodiésel, es el más entusiasta en la producción.

En el país funciona una refinería de biodiésel y seis de etanol de caña y lleva a cabo varios proyectos de producción de alcohol a partir de remolacha y yuca.

Por su parte, Perú le ha apostado a la producción, pese a que le faltan campos para cultivar 200.000 hectáreas de canola, materia prima del biodiésel, o las cerca de 100.000 hectáreas necesarias para atender la demanda local de etanol.

En Argentina, que exportó el año pasado 319.093 toneladas de biodiésel, en su mayor parte al mercado estadounidense, la Secretaría de Agricultura tiene un programa que estudia el cultivo con fines energéticos de la jatropha y el cocotero en áreas que no
 compitan con el área agrícola.
El país produce otras oleaginosas que destina al biodiésel como la colza y el cártamo.


LOS PAÍSES QUE VAN EN CONTRAVÍA
La voz principal contra los biocombustibles es la del expresidente cubano Fidel Castro, cuya producción, a su juicio, ocasionará un auge de la demanda, un alza
colosal de los precios de las materias primas alimentarias y una crisis humanitaria de
 consecuencias trágicas.
Sin embargo, Cuba no está fuera de esta carrera, ya que firmó un acuerdo para instalar once plantas de etanol y desarrollar la producción caña en Venezuela, país que
nada en petróleo.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, considera como crimen producir etanol derivado del maíz, porque atenta contra la alimentación de sus compatriotas, pero
una empresa nicaragüense exporta el producto a Europa.
También en Bolivia, el Gobierno se opone al uso de productos agrícolas para producir biocombustibles, pues lo ve como un riesgo para la seguridad alimentaria.

6.000 millones de pesos invertirá Corpoica durante este año para el montaje y la puesta en marcha de tres plantas piloto para producción de biodiésel en El Salvador,
Guatemala y Honduras y otros 3.800 millones de pesos para una de etanol en Frontino
 (Antioquia).

 

www.portafolio.com.co/negocios/agronegocios/2008-10-25/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-4623658.html

La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) emprendió talleres de información a los pueblos y nacionalidades de las diferentes organizaciones de la Amazonía, sobre el tema de la Iniciativa de Integración Regional Sudamericana (IIRSA).
En dichos talleres se expondrá las ventajas y desventajas de la IIRSA. La COICA busca poder incidir y obligar a los gobiernos de cada uno de los países a tomar conciencia sobre los impactos que según la COICA podría causar a los pueblos indígenas y al biodiversidad con estos megaproyectos de integración y supuesto desarrollo económico, según dio conocer el área de Comunicación de esta organización.

El proyecto Manta-Manaos abarca un área de 4,5 millones de Km2 con un producto bruto de US$ 93.000, con potencialidades de  petróleo, gas, oro, uranio, hierro, biotecnología, pesca, producción de aluminio, papel, cosméticos, madera, caucho, cacao, caña, alcohol, café, algodón, ecoturismo, etc.

Los ríos de la Amazonía ecuatoriana representan del 15 al 20% de toda la reserva de agua dulce del planeta. Conectan los puertos del Pacífico de Tumaco (Colombia), San Lorenzo, Esmeraldas, Manta (Ecuador) y Paita (Perú) con los puertos brasileros de Manaos y Belén, une los océanos Pacífico y Atlántico a través de los Ríos Huallaga, Marañón, Ucayali y Amazonas (Perú), Napo (Ecuador), Putumayo (Colombia) y Amazonas (Brasil) nueva ruta comercial entre Asia y Brasil, alternativa al Canal de Panamá.

La integración permitiría reducir de 40 días de viaje a 12 días, esto implicaría el desarrollo y modernización de la infraestructura de puertos marítimos y fluviales, así como la construcción de carreteras de primer orden y de aeropuertos el Proyecto Manta - Manaos.

 

www.confirmado.net/index.php?option=com_content&task=view&id=39&Itemid=40

Por PEDRO SERVIN

The Associated Press

 ASUNCION --

Campesinos sin tierra dieron un plazo de 72 horas al gobierno para que expulse a colonos brasileños de tierras que supuestamente están destinadas a la reforma agraria pero que por diversas razones fueron adquiridas por los agricultores extranjeros dedicados al cultivo de la soja.

 Paraguay es el tercer productor de la oleaginosa en Sudamérica y sexto en el mundo.

Sin embargo, en el distrito General Resquín, departamento de San Pedro (a 340 kilómetros al norte de Asunción), unos 100 campesinos no aceptaron la tregua e invadieron el martes unas 1.500 hectáreas impidiendo la cosecha de maíz.

"Ya no queremos esperar; estamos cansados de reuniones y más reuniones que no resuelven nada", dijo a periodistas el dirigente campesino Anselmo Villagra.

El grupo de Villagra invadió la propiedad del empresario importador de automotores y campeón paraguayo de carreras de automóviles Francisco Gorostiaga, afirmando que el predio le fue regalado por la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) a una mujer y ella lo transfirió a Gorostiaga.

"Significa que es terreno fiscal", explicó Villagra, agregando que parcelarían la propiedad para "crear un pueblo".

Aparentemente, Gorostiaga alquiló su finca a colonos brasileños.

El vicepresidente paraguayo Federico Franco, en conferencia de prensa anticipó el martes que la tensión en el campo "será solucionada antes que ocurra algo peor, antes que explote con consecuencias lamentables. El ministerio del Interior fue autorizado a evitar enfrentamientos entre campesinos y propietarios de establecimientos sojeros".

Elvio Benítez, líder del grupo Productores de San Pedro-norte, de izquierda, anunció la noche del lunes último en el pueblo Lima que "el presidente Lugo no debe temer a Brasil porque la tierra es de los paraguayos".

Afirmó que diferentes agrupaciones de labriegos sin tierra resolvieron otorgar un nuevo plazo pero sólo hasta la noche del jueves para que el gobierno "comience a recuperar la soberanía paraguaya", expresó en idioma guaraní.

Benítez aseguró que "en el departamento de San Pedro tenemos a la vista unas 15 fincas productoras de soja, en poder de brasileños, que vamos a ocupar y resistir hasta el final si el gobierno no desaloja a los usurpadores".

Añadió que su movimiento no aceptará que la fiscalía y otras autoridades judiciales sólo defiendan a los extranjeros y no a los reclamos sociales de los paraguayos.

La posición campesina cuenta con el respaldo del gobernador de San Pedro José Ledesma, quien explicó que "las reivindicaciones son justas".

Alberto Alderete, director del estatal Instituto de Desarrollo Rural y la Tierra (Indert), confirmó que "los brasileños que gestionaron la titulación de sus tierras antes del 29 de diciembre de 2004, no serán desalojados".

Juan Néstor Núñez, presidente de la patronal Asociación Rural, no obstante, advirtió que "estamos al borde de enfrentamientos armados. Las autoridades deben desarmar a los campesinos".

Hizo alusión a las escopetas, machetes y rifles de diferentes calibres que los labriegos exhiben durante sus incursiones ilegales en haciendas privadas.

Núñez indicó que "unas 20 empresas productoras de soja en el Alto Paraná (a 320 kilómetros al este de Asunción, en la frontera con el estado brasileño Paraná) siguen sin poder cosechar los granos. Ninguna autoridad nacional interviene", se quejó.

www.elnuevoherald.com/256/story/306647.html

Muchos analistas cotejan esta crisis con la de 1929, y factores comunes no faltan: especulación de los inversores, sobre oferta –sobre todo en el sector inmobiliario-, sin regulación frente a la voracidad financiera y un desequilibrio brutal en los ingresos. Pero para establecer paralelos entre el crack de 1929 y el actual debe agregarse que aquel fue sólo el inicio de una depresión que en verdad llegó en 1933, cuatro años después, y se quedó hasta entrada los años 40. Hoy, ante esta debacle, en su fase inicial, es difícil pronosticar cuál será el piso de la desvalorización de activos y cómo pegará en todo el mundo, incluida Argentina y su entorno. Y ya se ven algunos efectos. Pese al excelente desempeño reciente en Sudamérica donde al revés que en los 90 se disciplinaron las cuentas fiscales, se acumularon reservas, se atenuó el nivel de deuda, bajó la pobreza y la indigencia y hubo una expansión notable (no sólo del Producto Bruto Interno: el PBI por habitante creció a más del 3% anual cinco años seguidos, récord desde los años 60), la crisis presente pegará y fuerte. Otra vez, con origen y epicentro en el Norte pero golpeando al Sur. # El comercio. Después de años, este ciclo venía con términos del intercambio favorables para Latinoamérica. La demanda asiática (también la especulación de fondos que apuestan a precios futuros sin ser parte del negocio en sí) empujó los precios de cereales, minerales, energía. El actual desinfle por el colapso de los mercados del Norte ya se siente. Chile por primera vez en muchos años tiene déficit comercial mensual por la baja del cobre, su principal producto. Brasil sufre con el mineral de hierro o la soja, Venezuela o Ecuador con el petróleo y Argentina por soja y cereales. En 2007, la soja estaba casi como ahora (US$ 340). Y fue un muy buen año para Argentina, parte del ciclo de recuperó iniciado en 2003. La soja a casi US$ 600 fue un fenómeno puntual de 2008. Por eso podría pensarse que no debería haber problemas por este reacomodamiento de precios. Por precaución (un rasgo kirchnerista a la hora de armar presupuestos), el esquema de gastos previsto para 2009 se hizo con una soja a 340. Pero la baja de la oleaginosa resiente la recaudación. Las retenciones a las exportaciones, donde pesa mucho el complejo sojero, suponen 13% del total de la AFIP, tercer rubro tras el IVA y Ganancias. Por el lado del gasto, viene un año electoral y se agregarán los bienvenidos cambios en haberes jubilatorios. ¿Lo compensará la reducción de subsidios? Y para el superávit comercial que era de US$ 12 mil millones al año, también el precio de las materias primas son clave. Algunos ya ven una baja del saldo de hasta un 50%. Respecto de las cantidades, es improbable que los países demandantes frenen el consumo y nadie piensa que China arriesgaría no sólo la seguridad alimentaria sino la supervivencia del propio régimen político. Pero si el mundo industrializado agudiza su recesión, Asia obtendrá menos divisas y deberá importar menos de otros países. Y en un mundo en recesión, habrá más competencia por saldos exportables y proteccionismo, rasgos que, dependiendo de la dimensión del crisis, podrían provocar conflictos comerciales. # Las finanzas. Es la otra principal vía de contagio, siendo ésta una crisis del crédito, de su ausencia y carestía. Para particulares, empresas o personas, tasas más altas. Para el sector público, por lo pronto Argentina ya revisa su oferta al Club de París y a los holdouts. La poco oportuna reapertura de esas dos instancias quizá deba esperar que aclare. Hoy, igual que vecinos sudamericanos, hay más espaldas para aguantar la crisis por las reservas y el superávit tanto fiscal como externo (ambos, arriba del 3% del PBI). Asimismo, si en 2002 los intereses de la deuda suponían 22% de la recaudación fiscal hoy son sólo 7%. Pero el menor saldo comercial y la baja de precios podrían resentir la recaudación y alterar ese 7%. # Dólar. La paridad empezó a cambiar. Aún está a valores que Argentina ya había conocido hace poco, arriba de 3,20. Pero las devaluaciones en países vecinos, en especial Brasil, donde no se conoce el piso dada la fuerte salida de capitales tras años de una especulación que alentó sin querer el propio gobierno con sus altas tasas de interés, empuja abajo al peso argentino. El BCRA rechaza un brusco reacomodamiento pero el precio regulado gradualmente seguirá bajo presión. Y la balanza comercial con los vecinos se afectaría si Argentina no “acompaña” el ritmo de devaluaciones de las otras monedas. # Crecimiento. Este conjunto de factores amenaza el nivel de actividad. Todo el mundo se prepara para tasas de expansión más moderadas o incluso negativas como en Europa. Argentina y sus vecinos no serán excepción. De las tasas más altas de PBI en Sudamérica, como Venezuela o este año Perú, Argentina deberá bajar y ese dato, más la inflación -aunque ahora el menor consumo podría atenuarla-, dificultará la lucha contra la pobreza, como en el resto de la región. Y eso podría afectar al empleo, ya que las automotrices acusaron el golpe y según estudios privados la demanda laboral bajó en septiembre por quinto mes consecutivo. Para que los factores monetarios, comerciales o financieros no alteren más de la cuenta el proceso de desarrollo que venía dándose auspiciosamente, los países del Mercosur y del Unasur aún embrionario deberían extremar esfuerzos de políticas coordinadas en toda la línea para atenuar el impacto. Si en bloques como la Unión Europea, con toda su experiencia, aún predominan intereses nacionales, cómo esperar otra cosa de Sudamérica. Pero sin ingenuidades, la región tiene todos los recursos para sostener un proceso de largo plazo de creación y distribución de riqueza. En una coyuntura tan grave como la actual es tiempo de usar la sintonía política de sus gobiernos y por una vez no dejar que lo urgente le gane a lo importante.

http://www.terra.com.ar/canales/actualidad/189/189215.html

La empresa transnacional estadounidense Monsanto deberá retirarse de un área equivalente a veintiséis campos de fútbol, ubicada dentro del asentamiento de reforma agraria en la ciudad de Campo Verde, en Mato Grosso, región centro oeste brasileña. La decisión fue tomada por el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra). El área fue adquirida de modo ilegal por la empresa y era utilizada para la realización de experimentos con transgénicos. El Ministerio Público y la Policía Federal deben garantizar el cumplimiento de la decisión.

Para efectuar la compra, que fue reciente, la Monsanto utilizó una empresa brasileña de fachada, la Agroeste Sementes. Según la coordinadora nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Itelvina Maria Maziolli, todo indica que la Monsanto forjó un contrato de compra y venta para tomar la pose del área.

“En verdad, es una compra totalmente ilegal. Porque se trata de un asentamiento oficial, cuyas tierras están bajo control del Incra, es decir, son tierras públicas. Entonces, ¿cómo la Monsanto entra y adquiere esa área para hacer experimentos con transgénicos?”

Itelvina advierte que este hecho ocurrido en la ciudad de Campo Verde no es algo aislado. La empresa de minería Onça Puma, de propiedad de la compañía Vale, compró tres lotes de ochenta y tres familias, en los asentamientos de Campos Altos y Tucumã, en los municipios de Ourilândia do Norte, Tucumã y São Félix do Xingu, próximas a los yacimientos de níquel, localizados en las sierras Onça y Puma, y prohibió a las familias de quedarse en el área.

www.radioagencianp.com.br/index.php?option=com_content&task=view&id=5575&Itemid=39