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Miércoles, 31 Enero 2018

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El Plan de Trabajo comprende acciones en materia de armonización de políticas sociales, desarrollo rural, género, salud y seguridad alimentaria.

La Comunidad Andina (CAN) acordó este lunes (29) en Lima un plan de trabajo para impulsar de forma conjunta el desarrollo social y combatir la pobreza, la exclusión y la desigualdad.

El Plan de Trabajo comprende acciones en materia de armonización de políticas sociales y en aspectos sociolaborales, desarrollo rural, género, salud y seguridad alimentaria, informó la ministra de la Mujer y Desarrollo Social de Perú, Nidia Vílchez, en su condición de Presidenta Pro Tempore del Consejo Andino de Ministros de Desarrollo Social.

Indicó que el acuerdo conjunto se realizó durante la V Reunión del Consejo Andino de Ministros de Desarrollo Social celebrada desde el domingo en Lima.

El encuentro entre los ministros andinos en el área social de la Comunidad también contó con la participación de los Viceministros Adalberto Rojas Arteaga de Bolivia, Carlos Rodríguez Restrepo de Colombia, y Mauricio León de Ecuador y Aura Quiñónez Lee del Perú, informó la Secretaría General de la CAN.

En la reunión, se acordó, además, impulsar la producción de un programa  andino de radio y televisión para socializar con la sociedad civil la integración cultural, social y económica de los cuatro países andinos.

Ganaderos de Beni, afectados por las inundaciones, recibieron ayer una donación financiada por el Fondo Central de Emergencias de las Naciones Unidas (CERF) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través del ministerio de Desarrollo Rural y el viceministerio de Defensa Social.

La donación consistente en 52 toneladas de sales minerales, 150 toneladas de heno para forraje e insumos veterinarios como 70 mil dosis de vacunas antiaftosa y antirrábica, desparasitantes y fortificantes, por un valor de 154 mil dólares, informó el ministerio en un comunicado.

La ministra de Desarrollo Rural, Nemesia Achacollo, explicó que la dotación es parte del denominado "Proyecto de Rescate y Rehabilitación de Ganado para las zonas inundadas de Beni", que el Gobierno ejecuta.

Explicó que el proyecto atenderá en su primera fase a 50 mil cabezas de ganado y en la segunda a 370 mil cabezas.

Ecofondo recoge las iniciativas y experiencias de comunidades campesinas que buscan la defensa de la alimentación, la concientización y el desarrollo de propuestas en torno a la soberanía alimentaria.

El viernes 26 de marzo de 2010 se realizó simultáneamente en varias regiones del país un encuentro denominado Campaña Nacional de Soberanía Alimentaria, Seguridad y Autonomía, creada por una red de organizaciones de todo el país. Ecofondo recoge todas estas iniciativas y experiencias de comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianos, y comunidad en general que busca la defensa de la alimentación, la concientización y el desarrollo de propuestas en torno a la soberanía alimentaria.

Este encuentro simultaneo llevado a cabo en la Amazonia, Antioquia, el Viejo Caldas, Cundinamarca, Cauca, Nariño, Putumayo, Boyacá, Chocó, Magdalena, Sabana Grande, el Caribe, Orinoquia, Tolima, Huila, Valle y el Norte del Cauca. Se enfocó en el intercambio de experiencias que surgen alrededor de soberanía alimentaria como eje central; temas como gestión ambiental, que hace referencia a las causas de las crisis alimentarias; políticas públicas que pretendan dar capacidades a los pueblos para definir y redefinir sus propias políticas agrarias; así como iniciativas de agricultura urbana y rural, reservas de semillas, prácticas agroecológicas, producción y comercialización de productos generados desde estas propuestas que materialicen la soberanía alimentaria.

En esta campaña, las organizaciones hacen una importante diferenciación en cuanto a las nociones sobre la alimentación poblacional. Por un lado se habla de seguridad alimentaria a la cual se la hacen duras criticas, pues manifiestan que este término legitima políticas públicas de asistencialismo, que no cuestionan las causas de las crisis de alimentación en el mundo, las cadenas de producción, comercialización y distribución de los productos manufacturados e industrializados. El termino soberanía alimentaria para los pueblos es definido como el derecho de los pueblos a decidir cómo y cuándo se produce y qué se consume. Implica necesariamente la defensa del derecho a la alimentación, a ejercer el control sobre los medios de producción (tierra, territorio, agua, semillas..) que democraticen en términos reales la producción y distribución de los alimentos.

Desde el 2008 cuando surge esta campaña, se ha realizado un diagnostico sobre la situación de alimentación en Colombia, en la cual se observan un alto incremento en la producción de agrocombustibles como la palma aceitera y la caña, lo que implica una disminución sustancial en la producción de alimentos para la población. De igual manera y según las cifras más recientes de la FAO, 12 de cada cien niños sufren de desnutrición, el 47% de las mujeres gestantes son anémicas, el 11% darán a luz a bebes con bajo peso, el 41% del total de los hogares manifiestan algún grado de inseguridad alimentaria.

Para el Ministerio de Agricultura la prioridad es incrementar la producción de agrocombustibles. Para tal objetivo se destinarán cerca 6,5 millones de hectáreas, de cuales ya están sembradas 200 mil de caña y 300 mil de palma aceitera. Para el 2017 se espera tener tres millones de hectáreas sembradas y para el 2019 cinco millones, lo que implicaría que de los 11 millones de pobladores rurales en Colombia seis millones vivirán de este tipo de cultivo.

Teniendo en cuenta estas cifras, la tarea para las organizaciones es la construcción de propuestas alternativas a estos modelos, iniciando con el intercambio de experiencias que ya existen en muchos rincones de país, la construcción de redes, de lazos que unan iniciativas conjuntas y aplicadas en las prácticas productivas alternativas a los modelos de agricultura industrializada y ahora dirigidas a alimentar la industria.

La campaña SALSA es, entonces, un encuentro de acciones conjuntas, de intercambio de saberes, de concientización colectiva que buscan y luchan por la soberanía alimentaria desde la autonomía de los pueblos, desde su derecho a decidir el futuro de la alimentación de los pueblos en el mundo. Por esta razón SALSA invita a participar a todos los sectores sociales, campesinos, estudiantes, académicos, padres y madres de familia, a que se sensibilicen frente a las problemáticas de alimentación en Colombia y el mundo, visibilicen las experiencias de economía campesina y agroecológica, y a construir políticas públicas que permitan acceder y democratizar estos procesos.

Más información: www.salsa.ecofondo.org.co y Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Vivimos un contexto de crisis sistémica múltiple: económica, ecológica, alimentaria, de los cuidados, energética... Y el sistema capitalista, lejos de dar respuesta a unas crisis que él mismo ha creado, apuesta por una huída hacia delante: mayor privatización de los servicios públicos, expolio de los recursos naturales, soluciones tecnológicas al cambio climático, ayudas a las empresas privadas y a la banca.

La crisis alimentaria muestra una de las caras más dramáticas del sistema capitalista actual con más de mil millones de personas en el mundo, una de cada seis, que pasan hambre, especialmente en los países del Sur. Paradójicamente, en los últimos veinte años mientras la población crecía a un ritmo del 1.14% anual, la producción de alimentos aumentaba en más de un 2%. Con estas cifras podemos concluir que en la actualidad se produce suficiente comida para alimentar a la población mundial. Pero, ¿cuál es el problema? Que si no se tienen suficientes ingresos para pagar su precio, no se come.

Las políticas neoliberales aplicadas a la agricultura en los últimos treinta años (revolución verde, deslocalización, libre comercio, descampesinización...), nos han conducido a una creciente inseguridad alimentaria. La comida se ha convertido en un negocio, un bien privatizado, en manos de un puñado de empresas de la industria agroalimentaria, con el beneplácito de gobiernos e instituciones internacionales.

Frente a esta situación, cumbre tras cumbre la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el G20, junto con las principales empresas del sector, nos dicen que para salir de la crisis es necesario una nueva revolución verde, más transgénicos y libre comercio. Nos quieren hacer creer que las políticas que nos han conducido a la presente situación, nos sacarán de la misma.

Agricultura local, campesina y ecológica

Pero existen alternativas. La relocalización de la agricultura en manos del campesinado, nos permitirá garantizar el acceso universal a los alimentos. Así lo constatan los resultados de una exhaustiva consulta internacional que duró cuatro años e involucró a más de 400 científicos, realizada por la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD en sus siglas en inglés), un sistema de evaluación impulsado ni más ni menos que por el Banco Mundial en partenariado con la FAO, el PNUD, la UNESCO, representantes de gobiernos, instituciones privadas, científicas, sociales, etc, tomando como modelo el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio.

Es interesante observar como, a pesar de que el informe tenía detrás a estas instituciones, concluía que la producción agroecológica proveía de ingresos alimentarios y monetarios a los más pobres, a la vez que generaba excedentes para el mercado, siendo mejor garante de la seguridad alimentaria que la producción transgénica. El informe del IAAST apostaba por la producción local, campesina y familiar y por la redistribución de las tierras a manos de las comunidades rurales. El informe fue rechazado por el agrobusiness y archivado por el Banco Mundial, aunque 61 gobiernos lo aprobaron discretamente, a excepción de Estados Unidos, Canadá y Australia, entre otros.

En la misma línea se posicionaba un estudio de la Universidad de Michigan (2007), que concluía que las granjas agroecológicas son altamente productivas y capaces de garantizar la seguridad alimentaria en todo el planeta, contrariamente a la producción agrícola industrializada y el libre comercio. Sus conclusiones indicaban, incluso las estimaciones más conservadoras, que la agricultura orgánica podía proveer al menos tanta comida de media como la que se produce en la actualidad, aunque sus investigadores consideraban, como estimación más realista, que la agricultura ecológica podía aumentar la producción global de comida hasta un 50%.

En el ámbito de la comercialización se ha demostrado fundamental, para romper con el monopolio de la gran distribución, el apostar por circuitos cortos de comercialización (mercados locales, venta directa, grupos y cooperativas de consumo agroecológico...), evitando intermediarios y estableciendo unas relaciones cercanas entre productor y consumidor, basadas en la confianza y el conocimiento mutuo, que nos conduzcan a una creciente solidaridad entre el campo y la ciudad. En la actualidad, la gran distribución (supermercados, cadenas de descuento, hipermercados, etc.) monopoliza la cadena de comercialización de los alimentos, sacando el máximo beneficio a costa de explotar a trabajadores, campesinos, medio ambiente.

La soberanía alimentaria se demuestra, de este modo, como la mejor alternativa para acabar con el hambre en el mundo. Se trata de devolver el control de las políticas agrícolas y alimentarias a los sectores populares (campesinos, trabajadores, consumidores, mujeres...), así como su acceso a la tierra y a los bienes comunes (agua, semillas...). Una soberanía alimentaria que tendrá que ser profundamente feminista, reconociendo el papel de la mujer como garante de la alimentación a escala mundial, y luchando contra la opresión no sólo de un sistema capitalista sino también patriarcal.

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*Aportación al taller sobre agroecología y soberanía alimentaria en la 2a Conferencia sobre Decrecimiento - Barcelona, 26 al 28 de marzo 2010.

El Estado Plurinacional de Bolivia será el anfitrión de una histórica conferencia sobre cambio climático en Abril de este año que espera alrededor de 10 000 invitados entre gobiernos y representantes de más de 50 países. Se espera una participación aún mayor en los espacios virtuales así como en campañas parta el último día de la conferencia, que es el 22 de Abril, día Mundial de la Madre Tierra declarado por las Naciones Unidas.