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Anualmente la  Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) lleva a cabo un Encuentro nacional de formación, que este año reunió a más de 60 de sus agentes pastorales de las 21 regiones del Brasil. El mismo se llevó a cabo entre el 18 y el 20 de octubre. Durante estas jornadas se reflexionó sobre la coyuntura política y el Buen Vivir y la descolonización desde diversas perspectivas. El  Instituto Para el Desarrollo Rural en Sudamérica (IPDRS) participó de este encuentro.

Coyuntura brasilera

El profesor de Ciencia Política, Bruno Lima Rocha, colocó varios elementos para la reflexión y el análisis del Brasil en el escenario internacional y nacional. Entre otros aspectos mencionó que el país tiene todo para su despegue propio: población, territorio, recursos naturales, capacidades instaladas, pero quiere seguir creciendo a base de exportar materias primas, exportando comodities, con una economía “comodificada” que la hace dependiente.

Brasil, dijo el profesor Lima, tiene un alma de derecha y muy alineada con los Estados Unidos de quien recibe alta influencia política y cultural, mas no económica. "Tenemos un flirteo con las empresas neopentecostales, una nueva derecha extrema y equivocada, que no organiza masas, pero que defiende, por ejemplo, la herencia de la línea dura de la dictadura militar. Políticamente estaban muertos, pero socialmente no", indicó.

En relación a la crisis de la izquierda, Lima indicó que el proceso histórico y la ideologia política en la sociedad brasilera contribuyeron a la construcción del escenario actual con la onda reacionaría, impulsada por el golpe parlamentario contra la Presidenta Dilma Rousseff.  La élite dirigente y la clase dominante abandonaron el proyecto nacional. Brasil debe analizar la construcción de un nuevo proyecto político nacional ya que se tuvo la experiencia terrible de “bajar la guardia” a partir de los gobiernos de Lula y Dilma, creyendo que eran nuestros gobiernos, más no fue así.

Hipotecar la lucha social para llegar al poder ejecutivo puede ser el mayor aprendizaje de ese proceso. Cuando se depende de un líder carismático la gente pierde todo, afirmó, y puso ejemplos recientes en países de la región latinoamericana.

Experiencias de Buen vivir  Experiencias concretas de los equipos regionales de la CPT. La regional del Noreste brasilero compartió sus propias experiencias y vivencias con las comunidades a las que acompañan, y que tienen el bien vivir como eje central. Son varios aspectos en los que se puede encontrar dimensiones del vivir bien: la afectividad y la solidaridad, el apadrinamiento y la práctica del cuidado. "Las comadres se ayudan a la hora de parir, a la hora de buscar agua, para cuidar de los niños, también se ayudan en momentos que las familias están con falta de alimentos, cuando las madrinas contribuyen con la comida de sus ahijados".Si bien se evidencian cambios en el apadrinamiento, actualmente sigue siendo una de las formas de resistencia de las comunidades que no "fue tragada por el capitalismo"; un modo de vida y de bien vivir que sigue bien iluminado, mencionó una de las agentes pastorales de la CPT.

Experiencias en Bolivia.

La experiencia boliviana se centró en el caso de la nación Qhara Qhara a cargo de Martha Cabrera, previa una contextualización del proceso social y político del país. Al inicio, Lorenzo Soliz del Instituto Para el Desarrollo Rural en Sudamérica (IPDRS) presentó un panorama sucinto de la lucha de los pueblos indígenas en las últimas décadas, necesario para entender el actual proceso boliviano. En los años 1960, período de dictadura como en varios otros países de América Latina, los pueblos indígenas del altiplano retomaron sus luchas, desde una perspectiva identitaria.

En 1990, en pleno periodo neoliberal, se realiza una gran marcha indígena por el Territorio y la Dignidad, las marchas indígenas prosiguieron y ya suman nueve hasta el presente. La marcha del 2002 demandó una Asamblea Constituyente, y en 2009 la nueva Constitución incorporó muchas de las reivindicaciones y los derechos de los pueblos indígenas de Bolivia. Los primeros años del gobierno de Evo Morales, entre 2006 y 2009, fueron de gran avance en varios aspectos de la vida nacional y de la agenda indígena originario campesina; a partir de 2010 hay una paralización de dicha agenda y una aproximación del gobierno con los sectores poderosos del agronegocio y con políticas de avance económico con base en recursos naturales que se encuentran en territorios indígenas, que se mantiene hasta ahora.

En ese marco, Martha Cabrera, ex Kuraca del pueblo Qhara Qhara, desde una perspectiva histórica compartió el actual proceso que vive esta nación en lucha por asegurar el derecho propietario de su territorio de forma colectiva y no de forma individual como pretende el Estado. No es posible alcanzar el vivir bien sin territorio donde desarrollar la forma de vida que quieren los pueblos. Pero además se lucha por la autonomía de los pueblos, por la vigencia de su sistema judicial que está establecido en la constitución.

Martha destacó también, como una lucha legal ganada al Estado boliviano, que en la cédula de identidad de ellos, viene registrado el nombre del territorio y de la nación indígena a la que forman parte.

 Buen vivir desde la perspectiva del pueblo Tupinambá.

Los caciques Babau y Ramón, del pueblo Tupinambá, de la Mata Atlántica del Brasil, también compartieron con los presentes sus experiencias de lucha y su concepción sobre el Buen vivir.

"Nosotros somos los primeros pueblos en hacer frente a la invasión. Desde la época de la llegada de los portugueses al Brasil, y hasta hoy sufrimos muchas invasiones en nuestros territorios ancestrales, pero nunca salimos y resistimos en nuestros territorios", enfatizó Ramón. Para él, vivir en una de las "pocas áreas de Mata Atlántica existentes despierta muchos intereses, pero resistimos y no vamos a salir de allí", reafirma.Los intereses y los conflictos parten del gobierno y del latifundio. Muchos indígenas salieron o fueron expulsados ​​de sus territorios.

Por su parte Babau indicó que tanto para la defensa del territorio como para el vivir bien, es importante la espiritualidad. Lucha que pasa por el espíritu tiene posibilidad de éxito, no tenemos que vivir con espíritu de esclavo, no permitir que nuestro espíritu esté prisionero, aunque nuestro cuerpo lo esté.Uno de los mayores problemas en Brasil es el Proyecto Matopiba, el mayor problema para los ribereños, los pueblos indígenas, los campesinos, los indígenas y otros pueblos.

El proyecto no fue creado sólo para delimitar un territorio para el agronegocio; desde el agronegocio observaron la lucha de los pueblos tradicionales y vieron que estaban perdiendo territorio, y fueron a ‘luchar’ por uno, el Matopiba. "Es un área que no es sólo de Brasil, los dueños son de varios países, blancos y poderosos", afirma el líder indígena.Para Babau, en los gobernantes ha continuado la idea que los indígenas retrasan el desarrollo del Brasil. “Dilma permitió que el 30% de los territorios se pueden alquilar al agronegocio”, dijo.Cuando se habla del vivir bien no se puede vivir bien si sólo uno está feliz. La felicidad tiene que ser colectiva, todo lo que está alrededor de uno tiene que estar feliz; sino no, no hay buen vivir. Nuestros ancestros, nuestros ‘encantados’, nos han dicho: "La gente está cazando y matando a los animales, matando a la naturaleza, entonces ustedes necesitan proteger la naturaleza y dejarla vivir, dejar de cazar y pescar." Entonces cultivamos, no para concentrar, sino para alimentarnos…”"Ningún gobierno va a salvar a nadie, ninguna religión va a salvar a nadie, lo que va a salvar es ayudar al otro, compartir con el otro, ¿porque es tan difícil conseguir un alimento y ayudar a una persona que está necesitando?”, planteó para contribuir en la reflexión sobre el tema. 

Profundizando la reflexión en dimensiones del buen vivir.

Recrear la organización de los pueblos. La construcción del buen vivir supone, necesariamente, formas de resistencia. Es necesario construir nuevas relaciones de poder. Y para eso hay que redescubrir el poder popular, la fuerza que el Pueblo tiene y casi siempre se desconoce. No se puede huir del conflicto, las nuevas relaciones de poder solo serán construidas con el enfrentamiento al estado, que ya nació comprometido con los procesos de acumulación del capital. 

Recrear la relación con la tierra. La ruptura con los modelos de dominación, que nos colocaron históricamente en guerra contra la tierra, los recursos naturales, en fin contra la vida, es un primer paso imprescindible para la construcción del Buen vivir.La tierra no es mercancía ni mero depositario de insumos para la obtención de los productos a ser especulados en la Bolsa de Chicago. La tierra es afecto, es sentimiento, y territorialidad. Por eso, vivir en la tierra, trabajar en ella supone la recomposición de la integralidad de la vida. 

Respetar los valores ancestrales. La construcción del Buen vivir exige la refundación de la vida con base en una nueva moralidad social, con base en nuevos valores. Primero es necesario deconstruir la lógica que nos llevó a pensar que nos realizamos en la materia, en la producción económica y la tecnología. Somos mucho más espiritualidad que materia. En segundo lugar es necesario deconstruir las formas institucionales de la religión que, históricamente, sufocaron y domesticaron la espontaneidad de la espiritualidad. Solo la espiritualidad libre, sin amarras ni convenciones es capaz de llevarnos a una reconexión con la naturaleza y con la vida en su integralidad. 

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