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El periodista peruano Guillermo Reaño, expositor del convite “Turismo comunitario, una práctica de resistencia desde las comunidades”, explicó que en el Perú esta actividad es una forma de economía para las comunidades campesinas e indígenas, pero también es el modo de hacerle contrapeso a la minería, una de las principales actividades extractivistas Sudamérica.

Guillermo Reaño, periodista peruano especializado en ecología, conservación de la biodiversidad y desarrollo rural, es responsable del Grupo Viajeros, una organización peruana dedicada a la promoción de la preservación y manejo adecuado de los recursos naturales y culturales de la región.

En el Convite, organizado por el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS) el pasado lunes 27 de marzo, estuvieron presentes distintos actores relacionados al turismo comunitario: miembros de la comunidad de Retamani (Palca) que quieren emprender esta actividad, operadores de turismo de comunitario; representantes de gobierno nacional y del municipio de La Paz; e investigadores independientes.

Reaño señaló que el turismo es una actividad económica que se mueve con las variables del mercado y, que por ello, el turismo comunitario es una propuesta interesante de generación de economía alternativa a las actividades agropecuarias que se realizan en el campo. Existe dificultan en su emprendimiento, pues las reglas del mercado muchas veces juegan en contra de los promotores.

“El turismo es como el fuego, puede darte el abrigo que necesitas o simplemente incendiar tu casa, que finalmente es lo que más cuidas”, fue la frase con la que motivó la charla y Reaño, la repitió varias veces. Según el especialista, los turistas quieren vivir una experiencia “auténtica” de cómo es la vida en las comunidades y que no es necesario para ello que los campesinos e indígenas se “disfracen” tratando de materializar los imaginarios coloniales sobre el tercer mundo.

Compartió la experiencia de las comunidades de Cajamarca que a modo de hacer frente a la minería, desarrolla el turismo rural comunitario resguardando sus bosques; la Comunidad Campesina de Santa Catalina de Chongoyape que después de declarar Área de Conservación Privada para evitar que se hagan exploraciones mineras viven del turismo comunitario, entre otras.

Reaño es aliado del Movimiento Regional Por la Tierra y el Territorio, pues sistematizó cuatro casos de acceso a la tierra en diferentes lugares de Perú. Resaltó que el turismo comunitario permite a las comunidades generar recursos económicos y a la vez, afirmar su identidad cultural, por ello muchos jóvenes ven la opción de permanecer en sus territorios y no migrar a Lima, que es uno de los lugares que más migrantes recibe en ese país.

Resaltó la experiencia de Racchi, en la provincia de Canchi Cuya población ha crecido porque hay trabajo y mejor infraestructura.

Los participantes de la charla también resaltaron los aspectos negativos del turismo comunitario, la cosificación y mercantilización de la cultura, así como la reproducción de los estereotipos sobre la vida en los territorios indígenas, suscitando un interesante debate sobre el tema. De todas maneras, varios de los participantes coincidieron en que esta actividad debe fortalecer y no reemplazar las actividades agrícolas y ganaderas, entre otras.

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